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Percepciones encontradas en algunas partes del mundo musulmán y su efecto en la eficacia del CICR

30-06-2005 Artículo, Revista Internacional de la Cruz Roja, por Andreas Wigger

Las manifestaciones cada vez más pronunciadas e intensas de la religión en la política, y viceversa, forman parte del contexto en que el CICR despliega actividades en los países musulmanes e influyen particularmente en la interacción con los islámicos. Se examinan en este artículo diferentes percepciones que sostienen los musulmanes, se analizan los problemas que surgen en la interacción con el CICR y se hace referencia a algunos aspectos que, según el autor, pueden ayudar al CICR a mejorar sus actividades en los países musulmanes. Las conclusiones de ese examen podrían ser pertinentes en cualquier relación con movimientos conservadores de otras religiones.

 

Andreas Wigger se desempeña como adjunto del director de Actividades Operacionales del Comité Internacional de la Cruz Roja. (Las consideraciones expuestas en este artículo reflejan las opiniones del autor, no las del CICR) 
 

Todas las personas u organizaciones musulmanas que despliegan actividades en Occidente, al igual que todos los individuos u organizaciones occidentales que trabajan en el mundo musulmán, se enfrentan con mitos. Reaparecen y se actualizan traumas profundamente arraigados que surgen del contacto histórico con los " otros " , sean éstos los cruzados, los colonialistas y sus supuestas variantes modernas, o los ejércitos musulmanes apostados frente a las puertas de Viena o de Poitiers, y los y ihadi   [1] mundiales, quienes, según se afirma, están resueltos a destruir la civilización occidental. Se fomenta el odio, se difunde el miedo, y la ignorancia confiere a los mitos un aura de realidad. La confrontación entre Al Qaeda y las sociedades y Gobiernos occidentales y de otras zonas, surgida en los últimos años, ha acentuado la secular complejidad que caracteriza tanto a las relaciones entre Occidente y el Oriente musulmán como a sus percepciones mutuas.

Cuestiones viejas en un contexto nuevo

La ambición del CICR, basada en su cometido internacional, es asistir y proteger, siempre que sea necesario y posible, a las víctimas de los conflictos armados y de la violencia colectiva en todo el mundo. Más de la mitad de todas las operaciones actual es del CICR están destinadas a ayudar a víctimas musulmanas: prisioneros, familiares de personas desaparecidas, heridos, o civiles que necesitan techo, agua potable o alimentos. Un vistazo a las actividades [2] que despliega en más de 50 Estados Miembros de la Organización de la Conferencia Islámica revela que el CICR tiene una fuerte presencia en el mundo musulmán. Un análisis más profundo de los diversos contextos demuestra que la Institución se enfrenta allí con nuevos tipos de desafíos. Sin embargo, las cuestiones subyacentes no son nuevas. La razón es, simplemente, que grandes segmentos de la población o grupos que influyen en conflictos particulares atribuyen ahora mayor importancia a lo que son, básicamente, cuestiones tradicionales.

En términos generales, el problema es convencer a la mayoría de la población de que el CICR trabaja en forma independiente y neutral, y que lo hace con la mayor eficacia posible. No hay nada de nuevo en esto, ni se trata de un problema propio del mundo musulmán. Sin embargo, en las guerras anteriores libradas en Oriente Próximo y en otras regiones musulmanas, los participantes directos provenían de esas mismas regiones; en cambio, el CICR, con su sede en Ginebra, era ajeno a ambas partes por igual y era percibido como un valioso intermediario neutral. Hoy, ejércitos occidentales se despliegan en Afganistán e Irak. Al mismo tiempo que realizan operaciones militares, los soldados protegen a los trabajadores humanitarios y defienden grandes proyectos de desarrollo destinados a la población civil. En situaciones de este tipo, es difícil llevar a cabo una operación humanitaria independiente, dado que los movimientos de resistencia, así como cierta parte de la población, tienden a asociar a las organizaciones occidentales –o las percibidas como tales– con las fuerzas militares contra las que combaten. Las últimas guerras en Afganistán e Irak, el conflicto sin resolver entre Israel y los palestinos, y las host ilidades latentes en Chechenia y Cachemira, sumadas a las operaciones policiales y militares que se realizan en muchos países musulmanes contra grupos islamistas [3] , se encargan de que nadie permanezca neutral.

En algunas partes del mundo musulmán, la gente se siente amenazada por la invasión de los valores políticos, sociales y culturales occidentales, situación que muchos musulmanes perciben como " guerra contra el Islam " . Los grupos islamistas aprovechan este sentimiento y critican la decadencia del Occidente " infiel y laico " . Cada vez más, se interroga a los delegados del CICR sobre sus propios valores, y el modernismo y el laicismo se han convertido en inevitables temas de debate, sobre los cuales las personas, los grupos y las partes argumentan desde una perspectiva islamista. Los temas varían según la zona geográfica y la orientación ideológica de los interesados. En regiones donde trabajan muchas organizaciones misioneras cristianas, como Asia central [4] , el CICR tiene que demostrar que no está haciendo proselitismo. Su neutralidad en materia religiosa es particularmente importante en ciertas partes de África o Asia, donde predominan las tensiones, o incluso los conflictos, entre las comunidades cristianas y musulmanas. En Irak y Afganistán, donde ciertos grupos yihadi se refieren a los ejércitos extranjeros como los nuevos cruzados, el CICR debe demostrar, en palabras y obras, que es realmente neutral, independiente y universal. En todas estas situaciones, el emblema de la cruz roja puede dar lugar a controversias.

Cuestiones problemáticas

En el presente artículo, se examinarán algunas de las diferentes percepciones que sostienen los musulmanes y, en particular, los islamistas, con quienes interactúan los delegados del CICR. Cualquier investigación sobre la rel ación entre el CICR y las instituciones religiosas o los miembros de otras comunidades religiosas puede conducir a conclusiones similares. En particular, los movimientos ortodoxos o fundamentalistas que profesan una religión comprendida en la fe de Abraham, es decir, el cristianismo, el judaísmo y el islam, tienen actitudes parecidas con respecto a ciertas características del laicismo. Muchos de los modelos de pensamiento y de reacción que se describen a continuación se encuentran, con variaciones, en las comunidades religiosas no musulmanas.

En la primera parte, procuraré describir la confrontación entre las sociedades musulmanas y el Occidente laico. Intentaré exponer las principales tensiones sociopolíticas que se suscitan en estas sociedades entre laicos e islamistas, y mostrar cómo, para estos últimos, el principal peligro reside en el laicismo. Sin embargo, también señalaré que, según sondeos de opinión recientemente realizados en las regiones musulmanas, la amplia mayoría de la población tiene una percepción negativa de las actuales políticas de Occidente en Oriente Próximo. Por último, expondré en forma sucinta cómo, en Occidente, el islam político ha generado un importante debate sobre el papel de la religión y su instrumentalización percibida en la esfera política y en los conflictos. Las reacciones occidentales a los ataques terroristas de estos últimos años han acentuado la brecha entre Oriente y Occidente. Hoy en día, se subraya la urgente necesidad de establecer un diálogo. Por lo tanto, examinaré ciertas iniciativas y señalaré las condiciones previas importantes para lograr un diálogo productivo entre el CICR y el mundo musulmán.

Tras esta reseña de las crecientes manifestaciones y repercusiones de la religión en la política, y viceversa, en la segunda parte se describe el contexto real en el que el CICR despliega actividades en los países musulmanes. En este punto, analizaré minuciosamente la interacción con los islamistas. Sobre la bas e del sondeo de las principales opiniones populares, mencionado más arriba, en la tercera parte se identificarán las cuestiones problemáticas relativas a la interacción con el CICR. Por último, mencionaré varios aspectos que, en mi opinión, pueden ayudar al CICR a mejorar sus actividades en los países musulmanes.

  El mundo musulmán y Occidente  

     

Confrontación con el mundo laico

En los últimos decenios, los interlocutores del CICR en el mundo musulmán han señalado, cada vez más, al islam como autoridad máxima que determina todos los aspectos de la vida política, social y personal. También han demostrado una creciente tendencia a cuestionar las normas y los valores declarados universales y codificados por la comunidad internacional desde la Segunda Guerra Mundial. En la mayoría de los Estados musulmanes, este acontecimiento se ha acompañado de intensos debates internos y luchas por el poder entre laicistas e islamistas. Occidente, considerado laico e imperialista, siempre está presente, directa o indirectamente, en este debate.

  El laicismo como amenaza  

     

Durante el siglo XX, la situación económica, social y política en los países musulmanes cambió drásticamente. La caída del Imperio Otomano a principios de siglo, dos guerras mundiales, la descolonialización, el nacionalismo árabe, la lucha ideológica entre el marxismo y el capitalismo, el petróleo, la globalización y el consiguiente aumento de la influencia cultural de Occidente, desempeñaron un papel clave en ese cambio. Para William Shepard [5] , el factor predominante que afectó la vida del mundo musul mán durante el sigo XX fue el imperialismo occidental, en sus formas militar, política, económica y cultural. De ahí que la mayor parte de las ideologías políticas desarrolladas o adaptadas en el mundo musulmán fueran una respuesta a las iniciativas occidentales, provenientes, sobre todo, de Europa y Estados Unidos. Una respuesta " moderna " fue, y sigue siendo, el laicismo. Al igual que en Occidente, que sirvió de ejemplo, esa respuesta conlleva la organización de casi todos los aspectos de la vida pública conforme a la razón y a la iniciativa humanas, quedando la religión restringida a las esferas privadas y de los rituales. Se esperaba que este modelo de sociedad traería los beneficios del progreso de los que Occidente ya disfrutaba.

A partir de 1970, ha habido una respuesta al laicismo, que ha adoptado la forma de un despertar musulmán; en este caso, el islam se considera un modo de vida, y la sharia gobierna tanto la esfera pública como la privada. Para los islamistas, no es el islam el que obstaculiza el progreso, sino las falsas interpretaciones de las fuentes originales: el Corán y la Sunna. Desde este punto de vista, se considera que la ideología laica conduce a una catástrofe moral y a la pérdida de identidad. Los grupos y Estados que se adhieren a un modelo islamista (como Irán, Sudán y Pakistán) señalan que los gobiernos laicos han sido incapaces de lograr una mayor justicia social. 

Shepard [6] deduce que, en la segunda mitad del siglo XX, la índole del imperialismo occidental en el mundo musulmán viró de una presencia física y colonial a una dominación " blanda " , virtual y cultural, y considera que, a largo plazo, la influencia de este último fenómeno será mucho mayor. Akbar Ahmed lo expresa en pocas palabras: " Si, para los musulmanes, el colonialismo europeo de finales del siglo XIX fue un asedio moderno, la campaña cultural occidental de finales del siglo XX es un blitzkrieg posmodernista " [7] . Bassam Tibi observa, en cambio, una especie de consumo selectivo de bienes occidentales. Tras entrevistar a musulmanes sunitas de distintas vertientes, ha llegado a la conclusión de que la mayoría de los musulmanes de hoy, al tiempo que conserva su visión musulmana, orgánica y universal del mundo, está a favor de utilizar los logros modernos de Occidente. " Sin embargo, al mismo tiempo, rechaza lo que es culturalmente moderno, esa modernidad que, además de sus avances técnicos, ha traído, también y sobre todo, el pluralismo cultural, esto es, la libertad para los que piensan en forma diferente. Ese pluralismo está anclado en una visión racional del mundo que trasciende las creencias específicas y que reconoce a cada persona como un agente libre " [8] .

Sin embargo, según Antony Black [9] , el rechazo de Occidente es una de las características principales del fundamentalismo (esto es, el islamismo). En su opinión, este rechazo deriva de la percepción de que Occidente constituye una amenaza nueva y diferente. Esa percepción corre pareja con una particular insistencia en la diferencia entre " nosotros " y " ellos " , y compara a los creyentes con los infieles.

Además, en muchas sociedades poscoloniales, el resurgimiento religioso, basado en las tradiciones existentes, constituye un proceso demorado de descolonialización [10] . Es la tercera fase de la historia cultural de los oprimidos en la sociedad mundial, según Tibi [11] . La primera fase fue el resurgimiento de la cultura original de los pueblos sometidos a un régimen colonialista, que dio lugar a los movimientos anticoloniales. La segunda fase fue la occidentalización de las élites, que de jaron de lado su propia cultura para proyectarse en una cultura extranjera.

Hoy, observamos que el laicismo y el islamismo han llegado a un punto muerto. En la mayoría de los países, los islamistas han sido incapaces de arrebatar el poder a los laicistas, y éstos no han podido excluir a los islamistas. No obstante, Fuller [13] considera que, dentro de la oposición a los gobiernos existentes, los islamistas constituyen el movimiento más fuerte, al menos en el mundo árabe. También afirma que crecen, se transforman y se diversifican muy rápidamente.

Todos los islamistas ven el laicismo como una amenaza, pero con diferentes intensidades. Para las organizaciones occidentales, es importante conocer los elementos principales de esta percepción.

También en Europa, la laicización tuvo lugar en un contexto de extrema tensión entre, por un lado, las iglesias cristianas, y por otro, la ciencia y la tecnología modernas y la democracia incipiente. Las iglesias declararon la guerra a las manifestaciones del modernismo, mientras que los modernistas intentaron desplazar y dejar de lado la religión, y confinarla a la esfera privada. Hans Küng [14] considera que esa posición fue " un error de la Europa cristiana " , que condujo a " la anarquía, la desorientación y la impiedad que critican los musulmanes " . Uno de los rasgos de la sociedad moderna es que la política, el derecho, la economía, la ciencia, la educación y el arte se han emancipado en el sentido secular, transformándose en esferas laicas fuera del control de la religión. En muchos países musulmanes, la modernización en todos los ámbitos indica un elevado grado de avance del complejo proceso de laicización. Sin embargo, muchos lo consideran una importación occidental perniciosa. Algunos críticos prominentes [15] señalan que, en Occident e, se ha perdido el sentido de la orientación y afirman que el sentido de la vida ha sido reemplazado por un nivel de vida material pretendidamente alto.

Jacques Waardenburg [16] ha intentado responder a la pregunta de cómo los intelectuales musulmanes del siglo XX han percibido e interpretado a Occidente. Describe la forma en que, en diferentes momentos y lugares, han existido distintos Occidentes para sociedades y grupos musulmanes también diversos. En el pasado, los musulmanes conocían a los imperios extranjeros como " los francos " , " los cristianos " o " Europa " . Deduce que, en la segunda mitad del siglo XX, el término " Occidente " reemplazó todas esas denominaciones. Hay varias imágenes o connotaciones poderosas de " Occidente " . Examinemos más detenidamente la imagen de Occidente como " sociedad bárbara " . Este concepto reúne todos los rasgos típicos de la decadencia, y describe a Occidente como un peligro para el resto del mundo, con una agresividad inherente que puede manifestarse en cualquier momento en forma de colonialismo, explotación económica o dominación política. Dos eminentes islamistas describen a Occidente como un adversario y un peligro, afirmando que ha caído en un jahiliyyah   [17] moderno, refiriéndose al período preislámico de la ignorancia. Según esta opinión, difundida por Sayyid Qutb desde Egipto y Abu al A'la Mawdudi desde Pakistán, Occidente se caracteriza por el egoísmo, la soledad y el materialismo puro; es la tierra de la alienación metafísica y de la muerte de Dios. Este Occidente bárbaro, dicen, se destruirá a sí mismo, y sólo cabe protegerse contra él; los que ya son presos de su hechizo deben ser liberados.

Esta literatura islamista debe considerarse en el contexto de un conflicto ideológico de gran magnitud, en el cual los islamistas han identificado al laicismo como el verdadero enemigo del islam. Exhortan a los musulmanes a adoptar la ciencia y la tecnología de Occidente, así como su forma de organizar los servicios públicos. Al mismo tiempo, lanzan duras advertencias contra la ideología subyacente, es decir, el materialismo laico. Es importante comprender que consideran el cristianismo menos peligroso que el laicismo. Según el análisis islamista, en Europa occidental la religión está desapareciendo, y hoy en día, la verdadera batalla de todas las religiones es la que libran contra el laicismo. " Numerosos textos religiosos musulmanes se han dedicado a la tarea de combatir el laicismo como ideología y volver a inculcar la fe y la práctica religiosas en las sociedades musulmanas " [18] .

  El imperialismo como peligro  

Las pocas encuestas representativas efectuadas recientemente en los países musulmanes sobre cuestiones regionales e internacionales de actualidad reflejan, sin embargo, que Occidente se percibe de diferentes maneras. La gente sospecha de las verdaderas motivaciones de Occidente. Sobre todo, muchos consideran que la ingente presencia militar estadounidense [19] constituye una agresión contra la ummah   [20] . Consideran que la resistencia es una y ihad legítima y, en algunos casos, incluso están de acuerdo con atacar a civiles, si éstos colaboran con el ocupante.

Un sondeo de opinión [21] realizado recientemente en el Mashrek [22] ofrece indicios interesantes. Sería imprudente aplicar los resultados, por simple extrapolación, a todo el mundo musul mán, pero se observan ciertas tendencias generales. La política estadounidense en el conflicto entre Israel y Palestina, y la ocupación de Irak, evocan sentimientos similares de impotencia y de trato arbitrario en gran parte del mundo musulmán. La encuesta reveló que las opiniones sobre Occidente (limitado, en este caso, a Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos) son muy distintas. La política occidental, dominada por Estados Unidos, fue el factor que más pesaba en las opiniones sobre Occidente.

Las personas entrevistadas no estaban de acuerdo con declaraciones simplistas sobre las guerras entre los cruzados y los musulmanes o sobre el choque de civilizaciones. Sin embargo, muchos entrevistados están preocupados por el auge del fanatismo religioso, tanto en el mundo árabe como en el occidental. En Jordania, Egipto y Palestina, la mayoría considera que la sharia debía ser la única fuente de derecho. Al mismo tiempo, una gran mayoría de las personas entrevistadas en todos los países está a favor de restablecer y ejercer nuevamente el ijtihad   [23] .

En particular, los entrevistados más jóvenes condenan la política de Estados Unidos o de Gran Bretaña, no los valores culturales ni la identidad de esos países. Los sentimientos negativos se relacionan con acciones u omisiones políticas concretas o con operaciones militares en la región. No se percibe una brecha religiosa o cultural entre Oriente y Occidente.

Sin embargo, la gran mayoría de los entrevistados no está de acuerdo con calificar de terrorismo las acciones contra las potencias ocupantes (refiriéndose, en particular, a Israel en los territorios palestinos ocupados y a Estados Unidos en Irak). Los grupos militantes locales se ven como grupos legítimos de resistencia. La mayoría de todos los jordanos y palestinos, así como las dos terceras partes de todos los entrevistados jóv enes (entre 16 y 34 años) de todos los países, perciben a Al Qaeda como una organización legítima de resistencia.

El escepticismo general con respecto a los objetivos verdaderos de la política occidental en la región y la simpatía por los grupos islamistas ya se habían reflejado en una encuesta realizada en el marco del Proyecto Pew, en marzo de 2004 [24] . Este representativo sondeo se efectuó en cuatro países musulmanes: Turquía, Pakistán, Marruecos y Jordania. Globalmente, se expresó un sentimiento generalizado de ira contra la política de Estados Unidos. La mayoría de los entrevistados en Pakistán y Marruecos tenía una opinión favorable de Bin Laden. Muchos sospechan que la comunidad internacional aplica tratos dispares a los problemas regionales o mundiales, y que se da más prioridad a la protección de los recursos y a la apertura de nuevos mercados que a la justicia social y política [25] . La mayoría de las personas entrevistadas en Jordania y Marruecos, y casi la mitad de las entrevistadas en Pakistán, están a favor de los atentados suicidas, si éstos van dirigidos contra estadounidenses u otros occidentales en Irak.

El papel de la religión en la esfera política

En el mundo musulmán, los debates y las controversias se centran a menudo en el papel de la religión. Los atentados terroristas en Nueva York, Washington, Madrid, Bali y otros lugares pusieron al islam en el banquillo, acusado de ser una religión violenta. Para muchas personas en Occidente, el islam representa una amenaza vaga e implícita para la sociedad moderna y laica; ejemplo de ello es el debate sobre el velo en Francia. Temen que armas de destrucción masiva caigan en manos de grupos islamistas, y, por ende, ven al islam como una amenaza para la paz mundial. Por lo tanto, ¿es correcto hablar de un choque entre el Occidente cristiano y el mundo islámico? ¿Se puede llega r al punto de considerar que la religión es la verdadera instigadora de los conflictos actuales, como afirma con frecuencia la ideología política occidental? [26] . Como ya hemos visto, los sondeos de opinión en el mundo árabe y, en general, en el mundo musulmán, refutan la teoría de ese choque. Sin embargo, existen tensiones considerables. Huntington afirma que, en la nueva era, las guerras ya no serán entre ideologías sino, principalmente, entre civilizaciones, y por ende, entre religiones [27] . En un debate sobre esta teoría, Küng coincide con Huntington en dos puntos decisivos [28] . En primer lugar, las religiones desempeñan un papel fundamental en la política mundial y, en segundo lugar, sencillamente no van a fundirse en una única religión de paz, adecuada para todos. Tener en cuenta el potencial de las religiones para generar conflictos es una actitud realista. Indirectamente, Ter Harr [29] también preconiza una evaluación equilibrada de la religión, al señalar que la religión no es pacífica per se , pero que tampoco conduce automáticamente a conflictos. Con respecto a la hipótesis ampliamente difundida en Occidente de que la religión conduce inevitablemente a la violencia, se pregunta si no sería mejor hablar de religión instrumentalizada. Vista de este modo, la religión sería un recurso como cualquier otro, que puede utilizarse para lograr objetivos muy materiales; también podría hablarse de la " ideologización " de la religión, o de su desviación y aprovechamiento por la política. Hugo Slim [30] afirma que " la creencia religiosa no sólo es explotada por la guerra, sino que, en verdad, también la impulsa " . No obstante, demuestra que un grupo debe primero aceptar una " teología activista de la violencia " , antes de elabo rar una doctrina basada en la violencia extrema e indiscriminada.

En este contexto, los líderes occidentales tienden a considerar que el " islam político " es una entidad intrínsecamente problemática, o incluso una explotación, perversa e impropia del islam, de la religión con fines políticos. El International Crisis Group [31 ] sostiene que Occidente sólo comenzó a considerar que el islam político era un problema cuando los islamistas empezaron a formular y difundir posiciones antioccidentales y, en particular, antiestadounidenses. A menudo, se dice que el islam es una religión pacífica, que en ocasiones, es pervertida por combatientes de la yihad. Esta opinión presupone que la yihad no forma realmente parte de la tradición musulmana. Sin embargo, es evidente que ese concepto contradice todas las enseñanzas musulmanas ortodoxas, ya que, en ciertas circunstancias, la yihad sí constituye una guerra de defensa propia, conforme a ciertas normas claras y dentro de un marco temporal limitado [32 ] .

Exhortación universal al diálogo

Tras los atentados terroristas de los últimos años, Occidente ha considerado urgente restablecer y mantener la seguridad, y por ende, librar la " lucha contra el terrorismo " . La forma que ésta debe revestir es objeto de arduos debates. Existe la preocupación de evitar caracterizar la " guerra general contra el terrorismo " como una lucha contra el islam o los musulmanes. La palabra de moda es " diálogo " , mecanismo acogido como una medida complementaria importante. Se lo respalda con gestos útiles, que a menudo toman la forma de obras caritativas. El objetivo es demostrar, en la vida cotidiana, que Occidente respeta a la gran mayoría de los musulmanes y desea establecer acuerdos de cooperación y asociación.

No hay acuer do sobre las normas de ese diálogo. A menudo, los temas objeto de debate no están bien definidos y cada parte teme que la otra saque a colación algún tipo de orden del día oculto. En términos puramente formales, entre las condiciones previas mínimas para cualquier diálogo entre representantes de culturas diferentes, Tibi menciona la siguiente: " Igualdad mutuamente reconocida pese a la naturaleza diferente del otro, basada en normas y valores acordados, como la tolerancia religiosa y el pluralismo político " [33] .

Anna Würth [34] formula varias recomendaciones conceptuales para los debates sobre los derechos humanos en países guiados por el islam. Señala las trampas del esencialismo, esto es, intentar determinar " la posición occidental " o " la posición musulmana " con respecto a un derecho en particular. También desaconseja intentar encontrar valores comunes, por ejemplo a través del diálogo interreligioso o intercultural. Según ella, la experiencia demuestra que un enfoque demasiado alejado de la realidad, que procura establecer un consenso sobre los valores y la compatibilidad entre el islam como tal y, por ejemplo, el derecho internacional, suscita muchas veces reacciones defensivas o de disculpa, mientras que en los hechos, nada cambia. Por ende, sugiere que, en lugar de preguntar, todo el tiempo y por doquier, qué dice el " islam " sobre una cuestión específica, habría que considerar que la posición musulmana es la que adopta el interlocutor que se tiene enfrente en una situación concreta. Sin duda, éste es un consejo sensato, dada la amplia variedad de situaciones y la ausencia de una fuente central de ortodoxia comparable, por ejemplo, a la de la iglesia católica romana. Würth [35] señala que, por lo general, Occidente considera que tanto los aspectos problemáticos de las sociedades guiadas por el islam como las cuestiones que requieren explicaciones derivan del islam, más que del equilibrio político del poder o de la desigualdad económica. Considera que esta insistencia occidental en los aspectos religioso y cultural corre parejas con un desinterés básico por la historia y la política. Manifiestamente, se sospecha que Occidente se concentra, egoísta y exclusivamente, en la amenaza terrorista como problema inmediato, esperando debilitar la presunta motivación islámica de los grupos de resistencia a través de las exhortaciones de los líderes religiosos. Se considera que la exigencia musulmana de más justicia internacional en la gestión de los conflictos que tienen un valor simbólico para las sociedades musulmanas es deliberadamente desestimada.

Las organizaciones internacionales deben ser conscientes de la complejidad política y religiosa del mundo musulmán cuando despliegan operaciones en ese contexto. La breve reseña que se ofrece en esta primera parte les permitirá comprender por qué algunos grupos son escépticos acerca de muchas cosas que provienen de Occidente, o las rechazan por completo. A partir de los atentados terroristas perpetrados en Estados Unidos en 2001 y las guerras subsiguientes en Afganistán e Irak, el deterioro de la comunicación entre Occidente y el mundo musulmán ha acentuado la percepción mutua de las partes como enemigas [36] . Por lo tanto, es importante que las organizaciones humanitarias, en particular, perciban su contexto tan distinta y diferenciadamente como sea posible. Las generalizaciones perjudican el entendimiento mutuo y por ende, la confianza, que forma la base de toda forma de acción humanitaria.

En la sección siguiente, centraré mi atención en los miembros del mundo islámico que, como individuos, partes o grupos, procuran establecer y hacer cumplir toda la gama de prescripciones de la sharia: sus normas y castigos, su jurisdicción y la forma de gobierno que prescribe. Este examen permite identificar temas y cuestiones sensibles desde el punto de vista ideológico, que pueden ser objeto de debate entre esas fuerzas políticas y sociales y las organizaciones humanitarias.

  El activismo islámico  

Para mejorar las probabilidades de establecer un diálogo satisfactorio, en la presente sección procuraré indicar dónde pueden encontrarse problemas en los contactos entre los delegados del CICR y los representantes de diferentes tendencias islamistas. El hecho de limitar este análisis al islamismo [37] tiene dos consecuencias. En primer lugar, no se examinará la medida en que el islam como tal, con su clara doctrina teológica y un sistema de creencias que encara cuestiones como lo sobrenatural, la moral, el destino y el sentido de la vida, se relaciona con el CICR y el derecho internacional humanitario. Más bien, se presume que toda operación humanitaria se realiza en el contexto de una situación social concreta, y que, por lo tanto, es importante familiarizarse con el discurso y la práctica de los activistas islámicos en esa situación. En segundo lugar, no nos centraremos en la gran mayoría de los musulmanes, ya que no es posible definir todas las cuestiones problemáticas relativas a la interacción entre los delegados del CICR y las diversas comunidades musulmanas en el mundo.

En este artículo, al hablar del mundo musulmán, me refiero principalmente al mundo árabe, aunque, en términos demográficos, constituye una minoría [38] . Hay dos razones que explican este enfoque: en primer lugar, el CICR ha tenido una amplia presencia en el mundo árabe durante mucho tiempo. Sus delegados han trabajado allí en casi todos los conflictos que ha habido en la zona y la Institución ha tenido contactos intensivos con los principales grupos y Estados islamistas. En segundo lugar, es en esa región, donde los cambios que han tenido lugar en los últimos años son especialmente patentes. Los nuevos problemas aparecen, en forma concentrada, en Irak: combatientes de la y ihad nacional e internacional se oponen a la presencia occidental masiva; los principales canales de televisión árabes emiten, por primera vez, debates acerca de los temas de actualidad; se discute animadamente sobre cuestiones como la introducción de la democracia occidental, las consecuencias de la ocupación de territorios, el imperialismo, las interpretaciones de la y ihad , la opinión musulmana sobre los " atentados suicidas " , etc. Muchos grupos utilizan ahora estos medios para dar a conocer sus opiniones. La mayoría de los países árabes enfrenta graves problemas sociales, políticos y económicos, y gran parte de su población vive en el nivel de subsistencia [39] . También existe el problema no resuelto del conflicto entre Israel y los palestinos, cuestión fundamental para todos los países musulmanes.

Los activistas islamistas que se describen en esta sección forman parte de un contexto complejo, que cambia con gran rapidez. Al presentar el islamismo, seguiré, en gran medida, la línea de pensamiento del estudio recientemente realizado por el International Crisis Group, Understanding Islamism (Comprender el islamismo) [40] . Su informe se limita al activismo sunita actual [41] , describiéndolo como un proceso relativamente reciente y continuo. Además, están las organizaciones caritativas musulmanas, que son actores importantes para el CICR con respecto a cualquier situación humanitaria en un país musulmán. Destaco estas instituciones en particular porque la mayor parte de las personas que trabaja para ellas es de tendencia marcadam ente islamista y vincula la actividad misionera, en el sentido lato de la palabra, con la labor humanitaria. Tengo entendido que algunas organizaciones importantes, como Islamic Relief (con sede en Gran Bretaña), no se dedican a actividades misioneras.

Intentaré utilizar una clasificación de los Estados, partidos, organizaciones y grupos islamistas para exponer varias cuestiones importantes y ordenarlas por grupos temáticos para el debate. Se trata, por supuesto, de la simplificación de una situación compleja, y hay numerosos aspectos que se solapan.

Organizaciones mundiales

En la difusión del islam político intervienen, directa o indirectamente, diferentes organismos. Entre ellos se cuenta una entidad internacional, la Hermandad Musulmana. También hay universidades islámicas, sumamente competentes en el estudio de la posición musulmana acerca de diversas cuestiones [42] .

En este punto, desearía presentar una descripción más detallada de dos grupos que actúan en el plano internacional con fuerte presencia en la esfera humanitaria y que a menudo tienen opiniones claras, positivas o negativas, acerca del CICR.

  Movimientos misioneros  

     

Estos grupos no están interesados en el poder político. Se centran en la prédica misionera ( al-da'wa ) y, por ende, en revitalizar la fe, reconstruir la moral y fortalecer la gran comunidad de los creyentes (la ummah ). Se cuentan entre ellos el movimiento salafista ( Salafiyya ), que se inició en la región árabe y ahora despliega actividades en todo el mundo, y el movimie nto Tablighi, fundado en India, el año 1926, que también actúa en el plano internacional.

El movimiento salafista hace particular hincapié en algunas cuestiones como, por ejemplo, el comportamiento personal correcto en lo que respecta a la vestimenta, los rituales relacionados con los actos de comer, sentarse, dormir, etc. Por esta razón, es blanco de frecuentes críticas por parte de otros islamistas, quienes acusan al movimiento de distraer a los fieles de cuestiones políticas más urgentes e importantes con su preocupación por las normas y reglas. El movimiento salafista es muy proclive a apoyar la descripción del " Occidente decadente " de Qutb.

En ciertas regiones, esos grupos tienden a interpretar el emblema de la cruz roja como un símbolo cristiano, y consecuentemente, a percibir al CICR como una organización misionera. En otras regiones, pueden ver al CICR como parte del sistema caritativo laico occidental. En ambos casos, el CICR debe disipar los temores mediante contactos.

  Organizaciones caritativas musulmanas  

Describiré a las organizaciones caritativas musulmanas como un grupo autocontenido que, si bien está parcialmente integrado por activistas islamistas, también comprende grandes organizaciones que despliegan actividades conforme a principios como la neutralidad y la imparcialidad.

A diferencia de las organizaciones humanitarias laicas, algunas organizaciones caritativas cristianas y musulmanas [43] forjan un vínculo explícito con la religión, ya que emprenden actividades de beneficencia para promover sus objetivos misioneros. Esto causa dificultades a las organizaciones humanitarias, incluidas las laicas. Cuando la labor humanitaria se combina con la difusión o la revitalización del islam o del cristianismo, las organizaciones humanitar ias se sitúan en un plano competitivo. En el mundo musulmán, se percibe entonces que las ONG cristianas, pero también las laicas y las organizaciones internacionales, trabajan, directa o indirectamente, a favor de la expansión de Occidente y de sus valores. Representan una amenaza para el islam tanto si son de naturaleza cristiana como laica. A la inversa, se percibe a las ONG musulmanas como demasiado centradas en la da'wa, es decir, en conquistar nuevos creyentes para el islam, y en el contexto de la " guerra contra el terrorismo " , también se las considera organizaciones militantes encubiertas. No obstante, Jérome Bellion-Jourdan [44] señala que, en años recientes, se ha producido una despolitización de las ONG musulmanas. Señala que, en el decenio de 1980, las organizaciones musulmanas internacionales combinaban, en forma sistemática, la da'wa con la ayuda humanitaria, y que los principales ideólogos musulmanes describían a las organizaciones humanitarias occidentales en Pakistán y Afganistán como sociedades misioneras [45] . A principios del decenio de 1990, en países como Egipto y otros, se comenzó a presionar a las ONG musulmanas, las cuales, en ese momento, se apartaron claramente de los objetivos políticos y militares y adoptaron un discurso humanitario reconocido en el plano internacional. Los términos " da'wa " y " y ihad " desaparecieron de sus folletos.

Abdel-Rahman Ghandour [46] pinta un panorama algo diferente. Considera que, en los últimos años, se ha acrecentado la distancia entre las ONG musulmanas y cristianas. En su opinión, el decenio de 1990 se caracterizó por la creciente exclusión, en las regiones musulmanas, de las ONG cristianas, misioneras y de otros tipos, debido a la acción de las ONG musulmanas. Por esta razón, muchas ONG cristianas se han limitado a trabajar en países predominantemente cristianos. Paralelamente, muchas ONG musulmanas han pasado a ocupar un lugar en las comunidades musulmanas locales, porque se definieron como las más cercanas a éllas en cuanto a cultura y religión y se presentaron como las instituciones más profesionales y legítimas. Las ONG o las organizaciones internacionales no musulmanas se aceptan como asociados, pero sólo por su dinero, no por su personal extranjero no musulmán. Al final de su estudio sobre las ONG musulmanas, Ghandour [47] llega a la inquietante conclusión de que, en la actualidad, entre las ONG musulmanas y las occidentales hay un " diálogo de sordos " , sumado a una " guerra fría humanitaria " . Considera que cada parte tiene una percepción simplista y estereotipada de la otra como enemigo, y cree que los grupos más extremos piensan que no hay mucho que comprender. Por ejemplo, para ciertos trabajadores humanitarios musulmanes, el hecho de hacer el bien por razones no religiosas es sencillamente incomprensible. Para ellos, no religioso significa ateo, lo que constituye una amenaza para los creyentes.

El CICR en particular tropieza con dificultades en su diálogo con las organizaciones caritativas musulmanas. Es importante tener con ellas una actitud abierta y dinámica. Como órgano fundador del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la Institución halla un socio natural en las Sociedades Nacionales de la Media Luna Roja, que están enraizadas en sus respectivos contextos. Puede colaborar con ellas para difundir su mensaje, como el principio de que el Movimiento es neutral en materia de religión y política, por lo cual no pretende promover ni el laicismo, ni el cristianismo ni el islam. Los delegados deben esforzarse por incluir a las organizaciones musulmanas en s us actividades de coordinación y cooperación. En el plano organizativo, sería posible establecer foros para examinar conceptos relativos a la acción humanitaria, facilitar las críticas mutuas y abordarlas mediante debate. Esas discusiones también pueden servir de base para realizar actividades conjuntas con ciertas organizaciones, tanto en el mundo musulmán como en Occidente. Esos actos simbólicos podrían ayudar a las organizaciones de ambos tipos a integrarse mejor en el contexto cultural de la otra.

Partidos e instituciones locales

Este grupo está formado por los Estados, los partidos políticos, las instituciones educativas, las instituciones sociales, los medios de comunicación, y los políticos y las personalidades independientes.

Al igual que los partidos cristianos en Occidente basan, o solían basar, sus programas sociales en las enseñanzas cristianas, los partidos islámicos procuran estructurar la sociedad de acuerdo con los principios musulmanes. Hay grandes diferencias en el grado de radicalismo de sus programas políticos. En países donde los partidos islamistas no pueden participar en las elecciones suele haber grupos de parlamentarios independientes que, de hecho, sostienen políticas islamistas.

En la esfera educativa, están las madrassas , que existen en el subcontinente indio y en muchas otras regiones. Este tipo de escuela hizo su aparición en el siglo XIX y ofrece un programa de estudios islámico coherente, desde la escuela primaria hasta la universidad. En las regiones chiítas, también existen las hauzas o centros de conocimiento islámico, que casi siempre albergan una población estudiantil internacional. Completan el espectro las universidades islámicas. No es para nada cierto que estas instituciones enseñen una forma política del islam. A menudo, son centros de enseñanza muy tradiciona les, concentrados exclusivamente en cuestiones religiosas.

Hoy en día, los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental. Las revistas y los periódicos son los instrumentos tradicionales de los partidos, mientras que los grupos radicales tienden a utilizar más las casetes y los vídeos. Las organizaciones que realizan actividades en el plano mundial favorecen, en particular, el uso de Internet. Las nuevas cadenas de televisión panárabes facilitan los debates políticos controvertidos y ofrecen a los grupos opositores un foro que no tienen en sus respectivos países.

Grupos que han declarado la y ihad  

     

  La yihad mundial: Al Qaeda  

Al Qaeda es una organización nueva. Las opiniones de los expertos difieren en cuanto a su verdadera estrategia, dirección, estructura y fuerza [48] . En el presente artículo, examinaremos en qué medida la estrategia de este movimiento mundial difiere de la de otros grupos relacionados con la y ihad .

Hay dos ámbitos clave.

El primero es la reorientación del concepto salafi [49] tradicional de la y ihad , que se distancia de una alianza con Occidente contra el comunismo soviético o los regímenes árabes nacionalistas laicos, y se desplaza, en particular, hacia la confrontación con los anteriores patrocinadores occidentales. En su declaración del 23 de agosto de 1996, Osama Bin Laden anunció que su objetivo era la alianza de " cruzados y judíos " . Precisamente por esa razón fundó el " Frente islámico mundial para la y ihad contra los judíos y los cruzados " y, en la fatwa del 23 de febrero de 1998, declaró que " matar a los estadounidenses y a sus aliados, tanto civiles como militares, es una obligación individual de cada musulmán capaz de hacerlo, en cualquier país donde sea posible, hasta que las mezquitas de Al Aqsa   y Al Haram   se liberen de su poder y hasta que sus ejércitos, destrozados y con las alas rotas, se vayan de las tierras del islam, incapaces de amenazar a los musulmanes " [50] .

La segunda esfera clave es la reorientación del modelo de la takfiri yihad   [51] , del " enemigo cercano " , es decir, los Gobiernos musulmanes considerados no islámicos y corruptos, al " enemigo lejano " , es decir, todos los Estados que proporcionan apoyo político, económico y militar al " enemigo cercano " , así como a Israel.

Oliver Roy [52] también señala que la mayor parte de la segunda generación de combatientes de Al Qaeda, reclutada después de 1992, proviene precisamente de familias de inmigrantes que viven en Occidente. Dice que prácticamente todos ellos cortaron el contacto con sus familiares, rompieron deliberadamente con las tradiciones religiosas de sus familias y construyeron su propio islam individual. Para Roy, los atentados suicidas constituyen el otro elemento novedoso y marcan un corte neto con la tradición musulmana ortodoxa.

En sus intervenciones en los medios de comunicación, Al Qaeda se ha hecho eco de muchas de las quejas de la gente en el mundo árabe y en el musulmán en general, presentándolas en una forma extrema. Como Al Qaeda ha señalado que un problema básico es la interferencia indebida de Occidente en los asuntos musulmanes, Occidente se ha transformado en el blanco de una retórica contundente. A las tropas extranjeras acantonadas en Irak y Afganistán se las apoda " los nuevos cruzados " y se sospecha que las organizaciones internacionales son agentes del imperialismo.

  Grupos de la yihad regional  

     

Estos activistas aparecen en diferentes contextos y sus objetivos son dispares. 

La " y ihad interna " [53] se libra contra los Gobiernos musulmanes que los y ihadi consideran infieles. En el decenio de 1990, grupos de ese tipo atacaron a los Gobiernos de Egipto y Argelia.

Para liberar un país considerado parte del dar al-Islam (la esfera del islam) que está actualmente ocupado o gobernado por un Gobierno no musulmán, se emprende la y ihad contra el ejército de ocupación extranjero. Un ejemplo típico es el territorio palestino ocupado por Israel. En el decenio de 1980, Afganistán pertenecía a esta categoría.

Estos grupos suelen aplicar un enfoque muy pragmático. Su propósito es terminar con la ocupación o derribar al Gobierno –que a menudo es laico– y, en el mejor de los casos, son muy escépticos respecto de las verdaderas intenciones de los extranjeros. Desconfían de las organizaciones occidentales y sospechan que muchas de ellas están al servicio del enemigo. Cabe señalar que el CICR, como organización humanitaria, es valorado y respetado cuando, en forma sistemática y coherente, insiste en que la potenci a ocupante cumpla las disposiciones de los Convenios de Ginebra. También son útiles las actividades que benefician a los prisioneros y a sus familiares, que permiten abordar las situaciones de emergencia de forma muy práctica.

  Los desafíos que enfrenta el CICR  

     

La gran diversidad del activismo islámico, tanto en términos de preponderancia ideológica como de adaptación local, requiere una atenta lectura de las diferentes realidades. El CICR está bien equipado para esta tarea, ya que cuenta con delegados expatriados experimentados, colaboradores nacionales motivados y socios locales sólidamente establecidos: las Sociedades Nacionales de la Media Luna Roja. Sin embargo, los desafíos siguen siendo numerosos, sobre todo la necesidad de generar un análisis bien fundamentado del contexto y fortalecer el debate acerca del cumplimiento del DIH con los principales interesados. Para alcanzar ambos objetivos se necesita una metodología válida; si no se alcanzasen, la labor de las organizaciones humanitarias se vería perjudicada.
 

Análisis exhaustivo

En la tensa situación actual, dominan los que presentan sus posiciones con mayor estridencia, provocación y con símbolos visuales. Esta práctica tiene consecuencias desastrosas en la formación de la opinión pública, ya que se utilizan datos anecdóticos para elaborar conclusiones sobre los puntos de vista del " islam " o de " Occidente " . ¿Pero cómo se puede obtener una visión más matizada de un país o de una región? El mundo musulmán no cuenta con muchos sondeos de opinión representativos sobre las cuestiones examinadas más arriba. También son escasas las entrevistas correctamente estructuradas y documentadas con miembros clave de la llamada sociedad civil en los países del sur. Muchos análisis son re copilados por observadores occidentales, abarcan grupos individuales y se limitan a una zona geográfica restringida. Algunos intentan llegar a conclusiones generales, pero a menudo deben hacerlo sobre la base de datos que sólo pueden calificarse de anecdóticos.

Una organización humanitaria debe saber con la mayor precisión posible qué es lo importante para los diferentes segmentos de la población. Tiene que saber para quiénes tienen sentido los lemas antioccidentales de los islamistas radicales, y cuáles son las personas cuyas opiniones son influenciadas por esos lemas. Para obtener esta información, es necesario realizar un breve análisis de todos los países expuestos a la " guerra contra el terrorismo " .

 Las siguientes podrían ser algunas fuentes de datos interesantes:

 a) Contactos y debates

 Los empleados de las delegaciones son nuestros principales contactos, ya que suelen representar la totalidad del espectro de la sociedad civil. Por ello, pueden enfocar los aspectos mencionados arriba desde diversos ángulos, aclararlos y evaluar su importancia y su urgencia. Los colaboradores de las Sociedades Nacionales de la Media Luna Roja están presentes por todos lados en sus respectivos países, por lo que pueden formarse un panorama completo de los problemas. Además, a menudo ayudan a los grupos sociales marginados y pueden, por ello, transmitir opiniones minoritarias o pareceres que de otro modo, pasarían inadvertidos. Los delegados están en contacto constante con los representantes de las partes en conflicto y necesitan conocer sus opiniones generales. Las víctimas de los conflictos, esto es, los heridos, los prisioneros, las personas desplazadas y los familiares de los prisioneros y de las personas desaparecidas, tienen opiniones acerca de las cuestiones sociales y deben ser escuchados. Otros participantes importantes son las figuras públicas clave como los parlamentarios de los partidos islamistas, los mulás de las principales mezquitas, los estudiosos islámicos en las universidades y madrassas, los periodistas que trabajan para los medios de comunicación islamistas y los representantes de las ONG musulmanas.

 b) Análisis exhaustivo de los temas que se tratan en los medios de comunicación y consulta de los análisis elaborados por los centros de expertos locales y mundiales.

 c) Una lectura cuidadosa de las encuestas existentes, la realización de encuestas o la cooperación con encuestadoras locales o regionales. Actualmente, el uso de esta opción es insuficiente y esporádico. Un sector muy dinámico y crítico de la sociedad civil en los países musulmanes son los jóvenes instruidos, con compromiso político, que leen o miran los medios de comunicación internacionales. Las encuestas son la única forma de sondear el pensamiento de estas personas orientadas hacia el futuro. Empero, los otros sectores de estas sociedades también reciben, cada vez más, la influencia de los medios de comunicación, y ya no es posible averiguar la opinión pública general sólo por medio de entrevistas con figuras públicas representativas.

Cabe preguntarse si el propio CICR tendría que realizar más encuestas en regiones clave. En 1999, para celebrar el cincuentenario de los Convenios de Ginebra, la Institución llevó a cabo una encuesta mundial en la que entrevistó a 12.860 civiles y combatientes, en 12 zonas en guerra. Una sección del cuestionario estaba dedicada al papel del CICR y de la Cruz Roja/Media Luna Roja. Por ejemplo, en el informe por país sobre Somalia, se dice: " Después de sus propios líderes religiosos, la gente de Somalia confía en que el CICR y la Media Luna Roja la protejan y le presten ayuda si es necesario. Estas organizaciones no sólo son ampliamente reconocidas sino también verdaderamente apreciadas, por su activa particip ación en la protección de los somalíes contra los estragos del decenio pasado " [54] . Esos resultados constituyen indicadores muy valiosos del posible éxito de las operaciones humanitarias en ese país. Una organización que ha generado tanta confianza en un país musulmán podrá tratar en forma muy diferente con los escépticos, los críticos e incluso con los que se oponen a su presencia allí. La situación seguirá siendo difícil, pero hay pruebas de que la Institución está haciendo algo útil, se cuenta con el apoyo de la población y existe la seguridad de que habrá debates internos entre los defensores y los oponentes de la cooperación con el CICR.

Desde 2001, la situación se ha agravado en zonas donde las tropas de Estados Unidos se encuentran físicamente presentes como parte de la " guerra contra el terrorismo " emprendida por ese país. Por lo tanto, los resultados de esas encuestas se deben verificar en forma periódica. Las nuevas encuestas deberán centrarse más en nuestros problemas: la percepción de la labor humanitaria occidental no religiosa, el valor del derecho internacional humanitario, su aplicabilidad, los principios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el CICR, etc. Ese tipo de encuesta es necesario sobre todo en los países más expuestos a la " guerra contra el terrorismo " .

Es fundamental debatir el tema correcto con la persona, institución o grupo apropiados. En este artículo, se ha llegado a la conclusión de que todos los contactos con personas o instituciones son influenciados por ciertos aspectos de la forma en que el público general de un país musulmán percibe al CICR. Los movimientos misioneros y las instituciones caritativas musulmanas sospechan que la Cruz Roja oculta ambiciones misioneras y perciben al CICR como un competidor en el sector humanitario. Los partidos islamistas o las instituciones locales perciben al CICR como parte del Movimiento Internacional de la C ruz Roja y de la Media Luna Roja; en consecuencia, es importante la posición de la Sociedad Nacional de la Media Luna Roja en el país de que se trate (como en el ejemplo de Somalia, mencionado más arriba). Este grupo observa las acciones sobre el terreno en su propio país y evalúa la utilidad de esa acción en función de sus propios criterios.

Los grupos de la y ihad mundial cuestionan duramente la independencia de lo que ellos consideran " fuerzas imperialistas " . También utilizan diversas etiquetas estereotipadas como " nuevos cruzados " y " agentes occidentales " . Los grupos de la y ihad regional   destacan la eficacia operacional y la neutralidad. Tienen problemas concretos que resolver, y continuamente ponen a prueba al CICR para ver si desempeña adecuadamente su papel de parte neutral e independiente.

Acción documentada

No es éste el lugar adecuado para elaborar nuevas estrategias de trabajo destinadas a los que trabajan en el mundo musulmán. Además, es necesario hacerlo, ya que el CICR trabaja en esas regiones desde hace muchos años. Pero, en vista de las crecientes tensiones en el contexto actual, desearía, sencillamente, reiterar y subrayar ciertos puntos básicos que podrían mejorar nuestras relaciones con los diferentes grupos.

  Sensibilidad cultural de los representantes del CICR  

     

El trabajo en el mundo musulmán exige que cada delegado muestre suficiente sensibilidad a la cultura musulmana. A finales del decenio de 1980, el CICR encargó a Marcel A. Boisard la redacción de una guía para los colaboradores del CICR en países musulmanes [55] . La guía es el resultado de las consideraciones y sugerencias formuladas por numerosos delegados que trabajan en esos países, y se limita a proporcionar información y datos históricos básicos relativos al islam, así como consejos prácticos sobre el comportamiento en el mundo musulmán. Si bien la guía constituye una lectura esencial, no hay que pensar que es suficiente por sí sola. Como señala Boisard [56] y como ya hemos visto, el mundo musulmán no es culturalmente homogéneo. Además, ciertas actitudes hacia el CICR están fuertemente influidas por la naturaleza del conflicto de que se trate, y las reacciones de una persona hacia un delegado también dependen de los antecedentes sociológicos y culturales de esa persona. Los delegados del CICR provenientes de países musulmanes ayudan a promover la interacción entre culturas dentro de la Institución y a aplicar un enfoque global a los problemas.

  Concentrarse en el cometido del CICR y en las operaciones humanitarias  

Actualmente, la controversia sobre la modernidad y la continuidad del imperialismo occidental toca fibras muy sensibles, sobre todo en Oriente Próximo. Abundan los debates internos sobre los intentos occidentales de llevar la democracia a la región, " modernizar " las instituciones educativas y sus programas de estudio, y otras cuestiones. Esto ofrece a los lectores de Qutb y a otros oponentes de la " invasión " cultural occidental la oportunidad de debatir ampliamente la cuestión en público. Ese debate tiene, inevitablemente, un efecto en las percepciones conscientes y subconscientes de lo que se considera, en la región, una organización occidental. El CICR debe apartarse de las cuestiones sociales y políticas controvertidas. El hecho de centrarse claramente en el cometido que el derecho internacional humanitario ha conferido a la Institución, a yudará a que sus delegados no sean percibidos como agitadores extranjeros.

  Atenerse a los principios  

Al igual que en cualquier otro lugar, en el mundo musulmán el CICR tendrá que demostrar su neutralidad e independencia en la mayoría de las situaciones [57] . Hay dos ideas erróneas sobre la neutralidad que resurgen una y otra vez. En primer lugar, en situaciones de ocupación, el CICR puede ser sospechoso de ocultarse detrás de su neutralidad, porque, supuestamente, no adopta una posición ética con respecto a las violaciones del derecho internacional humanitario cometidas por las fuerzas de ocupación. En segundo lugar, la gente no comprende cómo se puede ser neutral en una guerra justa emprendida para repeler un ataque contra la ummah . En este caso, las acciones son más elocuentes que las palabras; si se llevan a cabo operaciones eficaces, se quitará fuerza a las críticas.

  Comprender el derecho internacional humanitario  

     

En los conflictos que tienen lugar en los países musulmanes también se cometen numerosas violaciones del derecho internacional humanitario. Los ataques contra personas civiles, ya sean perpetrados por ejércitos o por atacantes suicidas con bombas, son particularmente reprensibles. Sin embargo, una encuesta realizada por el Centro de Estudios Estratégicos en Ammán   concluyó que la mayor parte de la población considera que los atentados suicidas contra civiles son una forma legítima de resistencia para combatir una ocupación. Entonces, ¿cómo abordar este problema con alguna probabilidad de éxito?

El CICR pued e enfrentar el problema en diferentes niveles. El diálogo con los formadores de opinión musulmanes, como el que tuvo lugar en la conferencia de Islamabad, celebrada en octubre de 2004 [58] , puede servir para establecer, en un nivel fundamental, la compatibilidad entre las normas del derecho internacional humanitario y las del derecho internacional islámico. Al mismo tiempo, puede discutirse la cuestión de un consenso sobre cuestiones básicas dentro de la ortodoxia sunita o chiíta. Sin embargo, en los contactos directos con grupos que cometen ese tipo de ataques, conviene que los delegados del CICR hagan hincapié en el derecho internacional humanitario en lugar de plantear argumentos políticos y morales. Es útil que el delegado sepa que la opinión islámica ortodoxa apoya esta posición jurídica. Los delegados también pueden alentar a los intelectuales o políticos importantes a debatir la cuestión públicamente y, de este modo, influir en las actitudes. Dicho esto, esos procesos son altamente complejos y el CICR deberá sopesar cuidadosamente hasta qué punto desea involucrarse en los debates internos del mundo musulmán.

El CICR no debe vacilar en presentarse en contextos inusuales y en los medios de comunicación donde se producen contactos con el público en general. Los delegados del CICR deberán abordar las cuestiones actuales relacionadas con conflictos asimétricos [59] . Sin duda, es posible dar a conocer posiciones comunes basadas tanto en la tradición islámica como en el derecho internacional humanitario. La interacción con la sociedad civil debería ser lo más estrecha posible. El Comité Permanente entre Organismos, en su libro Growing the Sheltering Tree , presenta 24 ejemplos diferentes, algunos muy creativos, sobre la forma de difundir el derecho internacional humanitario, el derecho de los derechos humanos y el derecho de los refugiados [60] .

  Cooperación con las Sociedades Nacionales de la Media Luna Roja  

La labor humanitaria como acto caritativo es muy apreciada en términos religiosos, sobre todo por los islamistas. Como ya se ha dicho, las ONG musulmanas ven al CICR y, en cierta medida, a las Sociedades Nacionales de la Media Luna Roja, como competidores. Convendría aclarar esta situación. Es necesario que ambas partes se comporten con transparencia, ya que esa actitud permite preparar el terreno para que haya debates claros sobre las operaciones y la eventual coordinación. Las buenas relaciones con la Media Luna Roja de un país, desarrolladas mediante una cooperación satisfactoria, pueden constituir la base de un vínculo constructivo con las ONG musulmanas.

  Emblema  

     

Siempre es necesario explicar el uso del emblema de la cruz roja. Los delegados del CICR deben, por lo menos, estar familiarizados con las connotaciones que le atribuyen los diferentes grupos [61] . Los grupos que hablan en términos de una confrontación mundial entre el islam y Occidente consideran que cualquier tipo de cruz es un símbolo de los agentes cristianos imperialistas. Se están realizando esfuerzos por solucionar esta espinosa cuestión [62] .

  Integración en la sociedad civil  

     

En la mayoría de los países musulmanes, los jóvenes representan más de la mitad de la población. Un gran porcentaje de ellos, sobre todo en los países árabes, pero ta mbién en amplias zonas del subcontinente indio y en Asia central, Afganistán, Irán y ciertos países africanos, está muy contrariado por la política de Occidente con respecto al conflicto entre Israel y Palestina y la intervención en Irak. Además, les preocupa el futuro, dada la precaria situación económica y social que sobrellevan. Apoyan, al menos en forma pasiva, a grupos que hablan abiertamente de los problemas y que resisten a los ocupantes de los países y las naciones árabes. Según una encuesta realizada por el Centro Estratégico en Ammán, los jóvenes en el Mashrek no necesariamente comparten la ideología de esos grupos, pero sí consideran que algunos de sus métodos y estrategias son legítimos. Como ya se ha dicho, la cuestión de las relaciones entre el CICR y los jóvenes es característica de toda la cuestión de la integración en la sociedad civil. Las instituciones como las universidades son un foro en el que podemos participar en debates sobre cuestiones contemporáneas; los medios de comunicación son otro. La presencia del CICR en Internet también debe ser considerada con particular atención, ya que todos los grupos utilizan este medio con objetivos muy precisos.

  Conclusión  

     

En este artículo, he examinado las percepciones que el CICR puede encontrar en el mundo musulmán de hoy. Como mencioné en la introducción, elegí el mundo musulmán como el eje de este estudio a causa de la prolongada y polifacética interacción que el CICR ha desarrollado con ese contexto. Sin embargo, las conclusiones de este análisis pueden ser útiles para mejorar la relación con cualquier movimiento de tendencia conservadora de otras religiones.

Los principales conceptos de este análisis son los siguientes:

Todas las poblaciones, tanto en Occidente como en Oriente, están expuestas a imágenes muy simplistas y peligrosas del " otro " . Hay minorías que hablan con vehemencia en términos de una confrontación global entre civilizaciones, describiendo a la otra parte mediante etiquetas calculadas para generar temor y odio. En el mundo musulmán, el llamado " imperialismo occidental " se percibe de diferentes formas, pero todos consideran que sus manifestaciones políticas y militares son problemáticas. Los grupos islamistas añaden el concepto de la hegemonía cultural y estiman que la laicización es el peligro principal para el mundo musulmán.

Las numerosas tensiones en el mundo musulmán exigen que las organizaciones internacionales establezcan contactos con todos los segmentos de la sociedad. Es importante conocer la opinión de la " mayoría silenciosa " sobre cuestiones básicas como la aceptabilidad de la actividad humanitaria desarrollada dentro del marco del derecho internacional humanitario y basada en los principios del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Los sondeos de opinión sobre esas cuestiones permiten obtener un panorama verdaderamente representativo.

El CICR tiene socios bien integrados en los países musulmanes: las Sociedades Nacionales de la Media Luna Roja. Ellas pueden ayudarle a interpretar la situación con mayor precisión y a aplacar los temores de todas las partes. Teniendo en cuenta el cometido de la Institución, será necesario decidir, caso por caso, cuándo conviene actuar en forma conjunta y cuándo es mejor hacerlo por separado.

Muchas personas y grupos en el mundo musulmán sospechan que las organizaciones internacionales tienen objetivos ocultos. Según el contexto, pueden ser sospechosas de realizar actividades proselitistas, actuar como agentes de los gobiernos occidentales, fomentar el laicismo, o promover ciertos derechos humanos más que otros. La adhesión estricta a nuestro cometido humanitario, la franqueza en cuanto a nuestra s actividades y, sobre todo, la realización de operaciones humanitarias eficaces, nos permitirán convencer a los escépticos.

Muchos de los civiles y prisioneros que son víctimas de la confrontación actual entre los ejércitos occidentales y los grupos de la yihad se sienten humillados y afligidos por la pérdida de su dignidad humana. Los delegados se encuentran con personas así en muchos países. Es fundamental lograr, a través del contacto humano, que tanto ellos como todos los demás sientan que se los toma en serio y que verdaderamente se los valora como seres humanos.

  NOTAS  

     

[1 ] En este artículo, el término y ihadi se utiliza para indicar a cualquier persona o grupo que haya declarado una y ihad , es decir, una guerra, contra ocupantes de tierras musulmanas, gobernantes musulmanes o no musulmanes, o infieles. La guerra declarada puede atenerse a los estrictos criterios del derecho islámico, o puede basarse en una interpretación individual del mencionado derecho.

[2 ] Para descripciones de la situación humanitaria en el mundo, junto con las actividades previstas por el CICR, v. Llamamientos de emergencia para 2005 , CICR, Ginebra, diciembre de 2004.

[3 ] Para una definición del islamismo, v., p.ej., E.G. Fuller, “Islamists in the Arab world: The dance around democracy”, Democracy and Rule of Law Project , Carnegie Endowment for International Peace, septiembre de 2004, n.º 49, p. 3: “Un islamista es todo aquel que cree que el Corán y los hadices (tradiciones sobre la vida, las acciones y las palabras del Profeta) contienen principios importan tes para el gobierno y la sociedad musulmanes, y que trata de aplicar esos principios de alguna forma " . De acuerdo con la definición propuesta, en el presente artículo, los términos " islamista " o " activista musulmán " se utilizan para denotar una amplia gama de personas, grupos o partidos, radicales o moderados, violentos o no, tradicionales o modernos, democráticos o antidemocráticos.

     

[4 ] V. Humanitarian Engagement with Armed Groups: The Central Asian Islamic Opposition Movements , Centro para el diálogo humanitario, Ginebra, 2003.

[5 ] William Shepard, “The diversity of Islamic thought: Towards a typology”, en Suha Taji-Farouki y Gasheer M. Nafi (red.), Islamic Thought in the Twentieth Century , I.B. Tauris, Nueva York, 2004, pp. 61-103.

     

[6 ] Ibíd., p. 62.

[7 ] V. Akbar Ahmed, Postmodernism and Islam , Londres y Nueva York, 1992, p. 157.

[8 ] Bassam Tibi, Die fundamentalistische Herausforderung: Der Islam und die Weltpolitik , Verlag C.H. Beck, Munich, 1992, p. 40.

[9 ] Antony Black, The History of Islamic Political Thought: From the Prophet to the Present , University Press, Edimburgo, 2001, p. 338.

[10 ] V. Gerrie ter Haar, “Religion: Source of conflict or resource for peace”, en Gerrie ter Haar y James J. Busuttil (red.), Bridge or Barrier: Religion, Violence and Visions for Peace , Brill, Leiden, 2005, p. 7.

[11 ] Bassam Tibi, Die Krise des modernen Islam: Eine vorindustrielle Kultur im wissenschaftlich-technischen Zeitalter , Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1991, p. 28.

[12 ] William Shepard, op. cit . (nota 5), p. 86.

     

[13 ] E.G. Fuller, op. cit . (nota 3), p. 3.

[14 ] V. Hans Küng, Der Islam: Geschichte, Gegenwart, Zukunft , Piper Verlag, Munich, 2004, p. 768.

[15 ] El islamista egipcio Sayyid Qutb lo expresa así: “Detrás del pensamiento materialista que domina a Occidente, reduce la ética a la utilidad y promueve una competencia implacable por los mercados y las ganancias, detrás de ese pensamiento que elimina el factor espiritual de la vida y expulsa la fe en todo lo que no sean los experimentos científicos y los laboratorios, que desdeña los ideales puros y define las cosas sólo en términos de funciones, como lo hace la filosofía del pragmatismo, detrás de ese pensamiento tan sólo hay materialismo marxista con una forma diferente.” V. William E. Shepard, Sayyid Qutb and Islamic Activism: A Translation and Critical Analysis of Social Justice in Islam . Brill, Leiden, 1996, p. 349.

[16 ] Jacques Waardenburg, “Reflections on the West”, en Suha Taji-Farouki y Gasheer M. Nafi (red.), Islamic Thought in the Twentieth Century , I. B. Tauris, Nueva York, 2004, pp. 261-295.

     

[17 ] Jahiliyyah : “Período preislámico o ‘ignorancia’ del monoteísmo y el derecho divino”. John L. Esposito (red. jefe), The Oxford Dictionary of Islam , Oxford University Press, 2003, p. 154.

[18 ] Jacques Waardenburg, op. cit . (nota 16), p. 282.

[19 ] V., p.ej., Pew Global Attitudes Project, A Year after Iraq War: Mistrust of America in Europe ever Higher, Muslim Anger Persists. A Nine-Country Survey , Washington, marzo de 2004.

[20 ] Ummah : “Comunidad musulmana. Un concepto fundamental en el islam, que expresa la unidad esencial y la igualdad teórica de los musulmanes de diferentes marcos culturales y geográficos. En el Corán, designa a las personas a quienes Dios ha enviado un profeta, o a las que son objeto de un plan divino de salvación.” V. Esposito, op. cit . (nota 17), p. 327.

[21 ] Centro de Estudios Estratégicos, Revisiting the Arab Street: Research from Within , Universidad de Jordania, Ammán, febrero de 2005.

[22 ] Egipto, los territorios palestinos, Líbano, Siria y Jordania.

[23 ] Ijtihad es un término jurídico islámico que significa ‘razonamiento independiente', una de las cuatro fuentes del derecho sunita. Se utiliza cuando el Corán y la Sunna guardan silencio, y requiere un conocimiento cabal de la teología. Debe practicarse mediante razonamientos analógicos o silogísticos. Sus resultados no pueden contradecir al Corán, y no puede utilizarse cuando se ha alcanzado un consenso ( ijma ). Los sunitas consideran que el ijtihad es falible, ya que las cuestiones jurídicas admiten más de una interpretación. Los reformistas islámicos instan la revitalización del ijtihad en el mundo moderno. V. Esposito, op. cit . (nota 17), p. 134.

[24 ] Pew Global Attitudes Project, A Year after Iraq War: Mistrust of America in Europe ever Higher, Muslim Anger Persists. A Nine-Country Survey , Washington, marzo de 2004.

[25 ] V., p.ej., los resultados del informe Pew, donde la mayoría de las personas entrevistadas en Jordania, Marruecos, Pakistán y Turquía opinaba que la verdadera razón de la guerra contra el terrorismo era el interés estadounidense en el petróleo de la región. Ibíd., p. 18.

[26 ] Ter Haar, op. cit . (nota 10), p. 5.

[27 ] Samuel P. Huntington, “The clash of civilisations?”, Foreign Affairs 72, 1993, nº 3, pp. 22-49.

[28 ] Hans Küng, Das Christentum: Wesen und Geschichte , Piper, Múnich/Zúrich, 1994, p. 888.

[29 ] Ter Haar, op. cit . (nota 10), p. 8.

[30 ] Hugo Slim, “Violent beliefs,” RUSI Journal , abril de 2005, pp. 20-23.

[31 ] Understanding Islamism: Middle East/North Africa Report No. 37, International Crisis Group (ICG), marzo de 2005, pp. 1-3.

[32 ] V. el minucioso análisis de Ameur Zemmali en su libro Combattants et prisonniers de guerre en droit islamique et en droit international humanitaire , Éditions A. Pedone, París, 1997, pp. 43-58.

[33 ] Bassam Tibi, op. cit . (nota 8), p. 19.

[34 ] Anna Würth, Dialog mit dem Islam als Konfliktprävention? Zur Menschenrechtspolitik gegenüber islamisch geprägten Staaten , Deutsches Institut für Menschenrechte, Berlín, 2003, p. 9.

[35 ] Ibíd., pp. 21-22.

[36 ] V. Zidane Meriboute, La fracture islamique: demain, le soufisme ?, Fayard, París, 2004, p. 12. Meriboute habla de una ruptura en la comunicación entre la civilización occidental y la musulmana, y pinta un panorama sombrío del futuro si ambas partes persisten en su actitud de ignorancia y rechazo mutuos.

[37 ] El International Crisis Group propone una definición del islamismo tan amplia como la expuesta por Graham E. Fuller más arriba (nota 3). Me parece igualmente válida: “El islamismo se define como sinónimo del ‘activismo islámico', esto es, la afirmación y la promoción activas de creencias, prescripciones, leyes o políticas que se consideran de carácter islámico.” V. Understanding Islamism, op. cit . (nota 31), p.1.

[38 ] No obstante, ciertos puntos pueden extrapolarse a las comunidades musulmanas del subcontinente indio, Afganistán, Asia central, Irán y partes de África oriental y occidental.

[39 ] Con respecto al mundo árabe, v. el detallado informe del PNUD , Informe sobre Desarrollo Humano Árabe 2002: Crear oportunidades para las generaciones futuras .

[40 ] Understanding Islamism, op. cit (nota 31), p. 3.

[41 ] Entre el 80% y el 90% de los musulmanes del mundo es sunita. La mayoría de los musulmanes restantes es chiíta.

[42 ] El derecho internacional humanitario es un esfera en la cual los estudiosos señalan la superioridad del sistem a islámico y el hecho de que éste se anticipa al progreso europeo en este ámbito. Sin poner en tela de juicio la universalidad del derecho internacional humanitario existente, lo consideran derecho humanitario europeo. Subrayan que el derecho internacional musulmán ( siyar ) está libre de los defectos que menoscaban el derecho internacional humanitario europeo, que es más antiguo, y que, en realidad, constituye la base del derecho internacional humanitario. Los estudiosos no cuestionan la compatibilidad de ambas ramas del derecho; más bien señalan que Occidente podría aprender del islam en este sentido, y que, en los países musulmanes, el derecho islámico también debería constituir la referencia e incluso el marco jurídico principal. Un buen ejemplo de esta cuestión es la introducción de Mahmood Ahmad Ghazi en Muhammad ibn al-Hasan al -Shaybani, The Shorter Book on Muslim International Law , redactado, traducido y anotado por el Dr. Mahmood Ahmad Ghazi, Islamabad, 1998, pp. 1-39.

[43 ] En el islam, la caridad se rige principalmente por el principio del zakah , la “limosna obligatoria que es uno de los cinco pilares del Islam…el zakah se usa para ayudar a los necesitados, difundir la fe, liberar a los esclavos, aliviar a los deudores, ayudar a los viajeros…” V. Esposito, op. cit . (nota 17), p. 345.

[44 ] V. Jérôme Bellion-Jourdan, “Helping the ‘brothers’, the medic, the militant and the fighter”, en Jonathan Benthall y Jérôme Bellion-Jourdan, The Charitable Crescent , I.B. Tauris, Nueva York, 2003, pp. 69-84.

[45 ] En su panfleto publicado en Peshawar en el decenio de 1980, Abdallah Azzam describió a los trabajadores humanitarios como mubashirun o misioneros. Ibíd., p. 74.

[46 ] Abdel-Rahman Ghandour, Humanitarianism, Islam and the West: Contest or Cooperation ?, artículo en el sitio Web de la Humanitarian Practice Network, HPN (Red de práctica humanitaria), www.odihpn.org/report.asp?ID=2582 (consultado el 10 de marzo de 2005).

[47 ] Abdel-Rahman Ghandour, Jihad humanitaire . Enquête sur les ONG islamiques , Flammarion, París, 2002, pp. 318-341.

[48 ] Para una evaluación actualizada de Al Qaeda, v. Adam Ward (red.), James Hackett (red. adjunto), “Combating transnational terrorism,” IISS Strategic Comments , vol. 10, n.º 10, diciembre de 2004, en www.iiss.org/stratcom (consultado el 10 de marzo de 2005).

[49 ] “ Salafi deriva de salaf , ‘ancestros piadosos’. Se dio este nombre al movimiento reformista encabezado por Jamal al-Din al-Afghani y Muhammad Abduh a fines del siglo XIX, que proponía la restauración de las doctrinas islámicas a su forma más pura, la adhesión al Corán y a la Sunna, el rechazo de la autoridad de las interpretaciones posteriores y el mantenimiento de la unidad de la ummah .” V. Esposito, op. cit . (nota 22), p. 275.

[50 ] V. Bernard Lewis, “License to kill: Usama bin Ladin’s declaration of jihad”, Foreign Affairs , noviembre-diciembre de 1998, pp. 14 y ss.

[51 ] Takfir : “Pronunciamiento de que una persona es infiel ( kafir ) y que ha dejado de s er musulmana. El takfir se usa en la era moderna para sancionar el uso de la violencia contra los líderes de Estados islámicos considerados insuficientemente religiosos. Los musulmanes tradicionales y los grupos islamistas rechazan este concepto como una desviación de la doctrina " . V. Esposito, op. cit . (nota 17), p. 312.

[52 ] Olivier Roy, L’Islam mondialisé , Editions du Seuil, París, septiembre de 2002, pp. 34-35.

[53 ] V. Understanding Islamism, op. cit . (nota 31), p. 14.

[54 ] V. Testimonios sobre la guerra: Informes por país: Somalia. Consulta mundial del CICR sobre las normas de la guerra , un informe recopilado para el Comité Internacional de la Cruz Roja, Greenberg Research, Inc., Ginebra, octubre de 1999, p. 24 (en inglés).

[55 ] Marcel A. Boisard, Guide pratique à l’intention des collaborateurs du CICR en terres d’Islam , Ginebra, 1989.

[56 ] Ibíd., pp. 192-193.

[57 ] V. Pierre Krähenbühl, " La estrategia del CICR ante los desafíos contemporáneos en el ámbito de la seguridad: un futuro para la acción humanitaria neutral e independiente " , Revista Internacional de la Cruz Roja , n.º 855, septiembre de 2004; puede consultarse en www.cicr.org.

[58 ] V. el breve artículo de Hadia Nusrat, “El derecho humanitario y el islam”, Revista del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ,   n.º 1, 2005, pp. 24-25.

[59 ] V. Toni Pfanner, La guerra asimétrica desde la perspectiva de la acció n y el derecho humanitarios, Revista Internacional de la Cruz Roja , n.º 857, marzo de 2005. Puede consultarse en www.cicr.org.

[60 ] Growing the Sheltering Tree: Protecting Rights through Humanitarian Action. Programmes and Practices Gathered from the Field ,       Comité Permanente entre Organismos, Ginebra, 2002, pp. 63-73 (únicamente en inglés).

[61 ] V. el excelente análisis de las relaciones entre el islam y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en James Cockayne, “Islam and international humanitarian law: From a clash to a conversation between civilizations " (El Islam y el derecho internacional humanitario: del choque al diálogo entre civilizaciones”), International Review of the Red Cross, n.º 847, septiembre de 2002, pp. 597-625 (únicamente en inglés).

[62 ] V. François Bugnion, “Hacia una solución global de la cuestión del emblema”, Revista Internacional de la Cruz Roja n.º 838, junio de 2000. Puede consultarse en www.cicr.org. El CICR ha publicado una tercera edición, modificada, de este artículo.




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