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Entrevista a Ahmad Ali Noorbala

04-10-2005 Artículo, Revista Internacional de la Cruz Roja, por Toni Pfanner, Andreas Wigger, Mostafa Mohaghegh

Realizada el 26 de abril de 2005 en Ginebra por Toni Pfanner, redactor jefe de la Revista Internacional de la Cruz Roja, Andreas Wigger, subdirector de Actividades Operacionales del CICR, y Mostafa Mohaghegh, coordinador de Actividades Operacionales de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

 

Ahmad Ali Noorbala
es presidente de la Sociedad Nacional de la Media Luna Roja de la República Islámica del Irán y profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Teherán. 
 

     

El doctor Ahmad Ali Noorbala es presidente de la Sociedad Nacional de la Media Luna Roja de la República Islámica del Irán y profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Teherán. La Media Luna Roja del Irán fue establecida en 1922 y cambió su nombre anterior, Sociedad Persa del Sol y el León Rojos, por el nombre actual en 1980. Tiene 30 oficinas provinciales y 330 filiales en todo el país. Con unos 7.000 colaboradores remunerados y más de dos millones de voluntarios, así como con los estudiantes universitarios y del nivel secundario que integran su organización juvenil, es una de las Sociedades Nacionales del Movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja más grande del mundo. Además de su actividad principal de socorro y preparación para casos de catástrofes, la Media Luna Roja del Irán efectúa diversas actividades humanitarias en los ámbitos de la salud y la rehabilitación, la formación y la investigación. Esta Sociedad Nacional goza de muy alta estima entre la población iraní.

  La Media Luna Roja del Irán trabaja en una República Islámica, donde la religión no está relegada a la esfera privada, sino que interviene en la política y el ámbito público. Habida cuenta de esta situación, ¿qué desafíos afronta su Sociedad Nacional?  

Desde que fue fundada, hace 83 años, la Media Luna Roja del Irán ha debido trabajar bajo los tres sistemas políticos diferentes que fue adoptando el país: comenzó su labor bajo la dinastía Qajar, luego continuó bajo el régimen Pahlavi y ahora trabajamos bajo el tercer sistema político, la República Islámica del Irán. En cada uno de esos períodos políticos, hemos tenido que adaptar nuestras actividades al sistema y al entorno políticos. Hoy, como en el pasado, uno de nuestros desafíos es armonizar los valores y los principios religiosos islámicos que tenemos en nuestra comunidad con los Principios Fundamentales y los valores humanitarios que tenemos en el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

  ¿Cómo lograron mantener la autonomía bajo esos diferentes regímenes políticos?  

Hemos avanzado paulatinamente hacia una mayor independencia, una menor dependencia de las autoridades, a pesar de que hemos estado recibiendo mayores responsabilidades en lo que respecta a la prestación de socorros en caso de desastres naturales. La cuestión reside en cómo y hasta qué medida una organización no gubernamental independiente debería ser responsable en el plano nacional de la acción en caso de catástrofes naturales. A veces, las instituciones gubernamentales han participado en actividades similares a las que estaba efectuando la Sociedad Nacional. Otro desafío ha sido la rápida proliferación de organizaciones no gubernamentales y su efecto en los recursos de la Sociedad Nacional, sobre todo en los recursos voluntarios que desea recibir. Al insistir en sus valores y principios humanitarios y al mantener una estrecha interacción con el Gobierno y el público, incluidas otras ONG, la Media Luna Roja del Irán ha sido capaz de prestar servicios humanitarios de calidad en el plano nacional.

  Irán es un Estado islámico en el que la religión tiene un papel preponderante que abarca todos los aspectos de la vida cotidiana, incluidas las actividades de la Media Luna Roja del Irán. ¿Cómo ubica a la Media Luna Roja del Irán en ese entorno? ¿Puede o debería ser percibida también como una organización religiosa?  

Para nosotros, hay dos opciones posibles. Teniendo en cuenta los diversos cambios que se han producido en el país, la Media Luna Roja del Irán podría integrarse en el contexto global del país y formar parte de los cambios sociales y políticos. Otra opción es mantener nuestros principios fundamentales y nuestra independencia, pero al mismo tiempo adoptar una política más fuerte de información y difusión, en particular respecto del Gobierno, a fin de ayudarlo a comprender los aportes que puede hacer una Sociedad Nacional independiente y los beneficios que su acción conllevaría en tal contexto. He elegido la segunda opción, dado que confío en la capacidad de la Sociedad Nacional de encontrar su manera particular de lograr su cometido.

  ¿Cuál es su manera particular?  

Nuestra Sociedad Nacional tiene más de 83 años. Siempre que hemos estado muy cerca del Gobierno, las repercusiones y las consecuencias de nuestra acción han sido más bien negativas. Por otro lado, cuando la Sociedad subrayó su distancia respecto del Gobierno, fue más difícil obtener recursos nacionales. En otras palabras, nos parece que la Sociedad Nacional recibió aportes muy positivos en el corto plazo, pero a largo plazo la dependencia le planteó problemas considerables. Por ende, deberíamos encontrar una solución intermedia. No deberíamos estar muy cerca del Gobierno, pero tampoco alejarnos demasiado. Deberíamos mantener firmemente nuestro principio de independencia, pero al mismo tiempo deberíamos aspirar a una buena cooperación con el Gobierno.

  ¿Qué puede decirnos acerca de la religión y la sociedad civil?  

Sí, es cierto, puede haber una diferencia entre el término " gobierno " , como órgano ejecutivo, y el sistema nacional global, incluidas las autoridades religiosas y el sector civil. La Media Luna Roja del Irán mantiene una relación estrecha con todo el sistema nacional. Nos hemos esforzado por que todos, tanto en el ámbito religioso como en la sociedad civil, comprendan claramente que los principios y los valores humanitarios, así como los servicios que presta la Sociedad Nacional, no están en contradicción con los valores religiosos y la cultura del país.

  ¿Qué principios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja requieren armonización con los valores islámicos? ¿La gente entiende el significado de esos principios, el de imparcialidad, por ejemplo?  

Debemos adherirnos a esos principios y, por ende, tenemos que explicarlos, en particular los principios de imparcialidad y neutralidad. El término equivalente al de " imparcialidad " que personalmente he encontrado en los valores y los textos islámicos es el término árabe " ikhlaas " ; significa " pureza en la acción " . Significa que si queremos hacer una buena acción, debería ser puramente por el bien de dios y su satisfacción, no debería haber otra consideración, primaria o secundaria. Por eso, pienso que el principio de imparcialidad está anclado en los valores y los mandatos islámicos, y de alguna manera puede verse como ikhlaas.  

  ¿Debe hacerse una distinción entre musulmanes y no musulmanes?  

Esta respuesta exige tal vez mayor elaboración. Podemos distinguir dos aspectos: el primero es el concepto de ese principio cuando se aplica en situaciones de emergencia. El segundo es la puesta en pr áctica de ese concepto en relación con una acción destinada a ciertos grupos, como los heridos, los desplazados, la población civil y los que no participan de ninguna manera en guerras o conflictos armados: son, simplemente, personas que tienen derecho a recibir ciertos servicios para satisfacer sus necesidades humanitarias. Esas actividades se basan en valores y normas religiosos, y no hay contradicción con el principio de imparcialidad del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Nuestras normas religiosas destacan, por ejemplo, que en la guerra, prestar asistencia y ayuda a los prisioneros de guerra y a los detenidos enemigos es prioritario a atender a los propios soldados, de modo que se debe cuidar a los prisioneros enemigos antes de satisfacer las necesidades de los soldados propios. Estas instrucciones religiosas precisas muestran que los principios en que nos basamos en el Movimiento coinciden con los valores religiosos. Por lo tanto, la asistencia humanitaria no debería basarse en una afiliación religiosa, sino depender solamente de las necesidades de las personas, aunque sean consideradas como enemigos.

  El concepto de neutralidad también existe en la historia islámica (abisinios, nubianos y chipriotas). Pero ¿puede existir la neutralidad en asuntos de religión? A veces hay un conflicto de intereses entre los objetivos políticos que persigue el Gobierno y lo que uno cree que debe hacerse por razones humanitarias. ¿Se basan ustedes en la "neutralidad" para prestar socorro o siguen su causa particular?  

En primer lugar, hacemos gestiones ante los funcionarios del Gobierno en favor de muchos beneficiarios, hemos tratado de convencer a las autoridades de que los grupos de personas vulnerables, como los refugiados, deberían recibir nuestra asistencia porque la necesitan, independientemente del contexto político y sus implicancias; de que nosotros, como organización humanitaria, deberíamos hacer nuestra parte y ellos, como funcionarios del Gobierno islámico que defiende los valores humanitarios islámicos, deberían estar delante de nosotros, apoyándonos en esta causa. Una vez que los hemos convencido y obtenido una respuesta favorable, tratamos de participar realmente en la acción de socorro y de prestar asistencia. Incluso tratamos de que el Gobierno nos ayude a realizar esas actividades.

  ¿Puede recordar algún ejemplo?  

Voy a darles dos ejemplos: los de Afganistán e Irak. Aunque la relación entre el Gobierno de Irán y el de Afganistán no era muy buena en la época del régimen talibán y aún peor con el régimen iraquí durante la guerra entre Irán e Irak, nuestra Sociedad Nacional convenció al Gobierno de que debería darse asistencia a los refugiados tanto de Afganistán como de Irak. Luego, recibimos apoyo del Gobierno cuando efectuamos la acción de socorro. Cabe mencionar que en ambos casos había muchos extremistas, de grupos religiosos y políticos en Irán, que estaban en contra de cualquier acción de socorro en favor de afganos o de iraquíes, dado el trasfondo político. Además, la Media Luna Roja del Irán, en cooperación con el CICR, en Afganistán y en Irak, fue una de las primeras organizaciones humanitarias que comenzó a prestar asistencia a las personas que se encontraban en esos países.

  Las organizaciones islámicas, al igual que organizaciones de otras religiones, participan mucho en acciones caritativas. Ustedes pueden estar en competencia con fundaciones islámicas poderosas y con las cada vez más numerosas organizaciones no gubernamentales.  

Hemos tomado varias medidas al respecto. En primer lugar, hemos tr atado de garantizar que la comunidad esté debidamente representada en la estructura de la Sociedad Nacional. En el Consejo Supremo de la Media Luna Roja del Irán, que es similar a la dirección de otras instituciones, hay cuatro representantes elegidos por el presidente de la República, a fin de asegurarnos de que la Sociedad Nacional mantenga relaciones con todo el sistema nacional. Se especializan en acción de socorro, salud, valores humanitarios y juventud. Por otro lado, la Sociedad Nacional está bien representada en diversos foros, instituciones y reuniones. Por ejemplo, es miembro del Consejo Supremo Nacional de Prevención y Gestión de Desastres, el Consejo Supremo Nacional de Salud, el Consejo Supremo Iraní de la Juventud y el Consejo Nacional de Asuntos Sociales, importantes organismos nacionales dentro de los que damos a conocer nuestros valores y nuestras actividades. Algunos de esos foros y organismos de asesoramiento están encabezados por el presidente y otros, por ministros. De esta manera tratamos de garantizar nuestra participación, de obtener apoyo y respaldo por parte del Gobierno para tomar decisiones en nuestro país y asegurar nuestra presencia en ámbitos clave donde debemos estar y desplegar actividades para cumplir nuestro cometido.

  ¿Se financian con contribuciones del Gobierno o el dinero proviene del impuesto religioso (   zakat   )?  

Los recursos de la Sociedad Nacional provienen, principalmente, de los aranceles que deberían pagar todos los miembros. Muchos voluntarios de la Sociedad Nacional donan propiedades, dinero, o lo que pueden según las instituciones de la waaf (limosna bajo la forma de herencia). Además, bajo la legislación parlamentaria nacional, se recauda anualmente un pequeño porcentaje de los impuestos públicos, que se destina a la Sociedad Nacional para financiar sus servicios en todo el país. La Sociedad tiene algunas actividades y proyectos que generan ingresos, como fábricas y actividades de agricultura. En situaciones de desastre natural, el Gobierno a veces proporciona asistencia para que la Sociedad Nacional pueda efectuar su acción. Los proyectos internacionales contribuyen a su financiación, sobre todo si se ha producido un desastre natural de envergadura, como el terremoto en Bam, en diciembre de 2003. A diferencia de las organizaciones no gubernamentales religiosas, no recibimos ni dependemos de contribuciones bajo la forma de zakat .

  Ustedes también tienen que posicionarse en relación con las organizaciones humanitarias islámicas que tienen una misión religiosa y promueven el proselitismo, o con organizaciones político religiosas.   

Debemos destacar algunos aspectos. En primer lugar, todas las religiones divinas apoyan la ayuda humanitaria, incluido el islam. Por lo tanto, no hay contradicción entre la ayuda humanitaria y las actividades religiosas en general. Los aspectos políticos pueden constituir un caso más especial, sobre todo las diferentes tendencias que reflejan las visiones de los grupos político religiosos sobre las cuestiones de caridad y de ayuda humanitaria, y su participación en esa ayuda. Tratamos de evitar estos ámbitos lo máximo posible y no tener ningún tipo de participación en ellos. Gracias a su popularidad y su sólida experiencia en la prestación de servicios humanitarios, la Media Luna Roja del Irán está bien posicionada. Por eso, no consideramos una amenaza que aparezcan nuevas organizaciones en el ámbito de la acción humanitaria.

  Su Sociedad Nacional y otras que utilizan el emblema de la media luna roja también despliegan actividades en el plano internacional, y hay Sociedades Nacionales de la Cruz Roja que efectúan tareas en países islámicos. Los emblemas de la cruz roja y de la media luna roja suelen ser percibidos como símbolos religiosos.  

Hemos hecho esfuerzos considerables para que se comprenda que el emblema de la cruz roja no tiene significado religioso, del mismo modo que la media luna roja no representa la religión islámica. Como sabemos, el emblema de la cruz roja se utiliza en Indonesia y en muchos países islámicos en África. Incluso, el cambio que se realizó en Irán del león y el sol rojos a la media luna roja no se debió a motivos religiosos; se trató, más bien, de reducir la cantidad de emblemas para lograr una mayor unidad. Las personas con las que hemos trabajado en otros países, junto con otras Sociedades Nacionales, como parte del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, han podido comprobarlo: cuando realizamos nuestras actividades, utilizando el emblema de la media luna roja, no tenemos la intención de hacer promoción política o religiosa. Del mismo modo, cuando las Sociedades de la Cruz Roja despliegan actividades en Irán, hemos podido convencer a la gente de que el emblema de la cruz roja no indica que se trata de una institución cristiana.

  En Occidente y, sobre todo, en el marco de la llamada "guerra contra el terror", se percibe que algunas organizaciones caritativas islámicas, incluidas algunas que reciben apoyo de Irán, no realizan una acción humanitaria, sino que, básicamente, favorecen el "terrorismo" bajo el manto del humanitarismo.  

Como bien dicen, se trata, más que nada, de una cuestión de percepción. Algunas de esas percepciones no se basan en hechos y en lo que está pasando en la realidad. No podemos negar que algunas instituciones, algunos llamados grupos o instituciones islámicos, pueden estar cometiendo actos inaceptables, como otros grupos polític o religiosos están haciendo en otros marcos religiosos. Pero nosotros, en la Media Luna Roja del Irán, creemos firmemente que lo que se haga en perjuicio de las personas que no participan en las hostilidades, para causarles sufrimiento, es contrario a los valores y las normas de todas las religiones. También nos esforzamos por explicar el objetivo de la acción humanitaria y, de ese modo, ayudamos a eliminar las percepciones erróneas. Esto es parte de nuestra misión: estamos trabajando en la Sociedad Nacional para que se comprenda mejor lo que hacemos, en el plano general también.

  Recientemente, una disputa acerca de la no proliferación de armas nucleares ha generado cierta tensión. ¿Cómo aborda la Sociedad Nacional situaciones de ese tipo?  

Como psiquiatra, creo que siempre se debería dar prioridad a la prevención. Tenemos que prevenir y evitar las tensiones, los conflictos, las guerras y las hostilidades lo máximo posible. Y por eso la Sociedad Nacional ha tomado la iniciativa, fundamentalmente, de promover el diálogo, la tolerancia y la amistad, en los planos nacional e internacional. Si estalla una crisis y se producen hostilidades, no sólo la población iraní se verá afectada, sino también la población de otros países. Por lo tanto, no sólo la Media Luna Roja del Irán, sino todos los miembros del Movimiento, deberían hacer los mayores esfuerzos posibles para evitar un nuevo conflicto en la región.

  Irán estuvo enfrentado con Irak en una guerra que duró diez años, y fue y sigue afectado por las guerras en Afganistán y en Irak.  

Sabemos que la población resultó afectada en diferentes niveles. Es como un gran iceberg. Puede verse la punta del iceberg en la superficie del mar, una pequeña parte que representa a las personas que resultan directamente afectadas, muertas o heridas. Pero la mayor parte de l hielo está bajo el mar, lo que abarca a las personas que resultan afectadas psicológicamente. La dimensión psicológica tiene un impacto mayor, más duradero, en la comunidad. Por esa razón, hemos incluido en nuestro sistema de socorro programas de apoyo psicológico para asistir a las personas que sufren desórdenes postraumáticos.

  En la Sociedad Nacional, necesitan reclutar miembros y atraer voluntarios. En su opinión, ¿cuál es el atractivo de la Sociedad Nacional para los jóvenes, en especial? ¿Por qué los voluntarios quieren trabajar con la Media Luna Roja y no con otra institución?  

Como he dicho antes, la Media Luna Roja del Irán tiene una larga historia y tradición en el ámbito de la acción humanitaria. Es la principal organización de socorro del país, y la única nacional. En lo que respecta a la preparación y la prestación de socorro en caso de desastre natural, es una organización destacada, prácticamente única en Irán, de modo que todo aquel que desee participar en actividades de socorro tiene que unirse a la Sociedad Nacional, que es muy popular en Irán. Los jóvenes y los voluntarios del público en general la perciben de ese modo y, por lo tanto, la ven como un lugar atractivo para trabajar. En lo que respecta a las actividades de socorro, no tenemos competencia en Irán.

Pero con respecto a las actividades de bienestar social, a los servicios sociales destinados a las personas vulnerables, sí tenemos competencia, tanto de fundaciones islámicas como de ONG. Nuestra modalidad de trabajo principal, y esto ha ayudado a la Media Luna Roja del Irán a ser aún más emprendedora, es alentar a los jóvenes voluntarios a que organicen y dirijan sus propias actividades. En otras palabras, los alentamos a que presenten sus propias ideas en cuanto a las actividades de bienestar social y las promovemos, y también los instamos a que se ocupen de la conducción de los jóvenes voluntarios . Sólo los apoyamos y no manejamos sus actividades. Así encuentran un lugar apropiado en nuestra Sociedad para realizar sus propias aspiraciones a través de sus actividades. Esto se aplica también a la cooperación internacional, tal vez el aspecto que más necesita de la cooperación y la participación de instituciones nacionales. El último elemento que nos parece muy importante para la Sociedad Nacional en ese sentido es la campaña nacional de gran envergadura que estamos realizando para promover la paz, la amistad y la tolerancia en la comunidad, a fin de prevenir la violencia, los conflictos y la guerra en general. 

  ¿La campaña se efectúa en el plano nacional o internacional?  

En ambos. En el plano nacional, participan jóvenes voluntarios y voluntarias de la Sociedad Nacional, que forman los llamados Grupos Juveniles Humanitarios de la Sociedad Nacional de Jóvenes y Voluntarios. Como parte de sus proyectos y programas, estos grupos se han reunido con varios partidos políticos en el país, a fin de familiarizarlos con los valores humanitarios y promover la idea de tolerancia para evitar las tensiones entre esos grupos políticos. Es una actividad muy atractiva en el plano nacional. En el internacional, ese concepto de promoción de la paz y la amistad y la prevención de conflictos y de violencia fue presentado por la Media Luna Roja del Irán en las Conferencias Internacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja los años 1999 y 2003. Fue muy bien recibido.

  ¿Cómo ve la relación entre las normas y los valores islámicos y el derecho y los principios humanitarios?  

Personalmente, creo al respecto que todas las religiones pueden compararse con un árbol, y esa comparación figura también en el Corán. Todas las religiones tienen tres niveles: el primero es la raíz del árbol. Éste es un concepto universal y todas las religiones tienen raíces comunes. Por lo tanto, en este nivel no existen diferencias significativas entre las religiones. El segundo nivel de las religiones es el del comportamiento; lo comparo con las hojas del árbol. En este nivel pueden verse las diferencias entre las religiones y las civilizaciones. Desde el punto de vista islámico, podría mencionar por ejemplo la plegaria y el ayuno como dos obligaciones de los musulmanes. El tercer nivel representa los valores éticos y correspondería, en la imagen del árbol, a sus numerosos frutos. Un fruto es la fidelidad y la confianza, otro fruto es mantener la palabra y las promesas o mantener el respeto por la dignidad humana, etc. Todas las religiones y todas las escuelas humanitarias promueven esos valores. Las hojas, o el comportamiento, pueden diferir según las religiones y las culturas. Pero las raíces y los frutos (o valores) son los mismos. La ética y los valores éticos son los mismos en todas las religiones y no existe una diferencia significativa en ese aspecto.

  ¿La diferencia reside en el comportamiento?  

Sí, pero pensamos que las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja deberían concentrarse principalmente en los frutos del árbol. Los valores son comunes a todas las religiones y las civilizaciones, pero no existen comportamientos idénticos en el plano universal. También citamos al Profeta del islam: " He venido para cumplir los valores éticos " .  De modo que tenemos que presentar los objetivos de las Sociedades Nacionales como los frutos de ese árbol. Por ejemplo, los objetivos que se ha fijado la Media Luna Roja del Irán se basan en valores similares. El primer objetivo es aliviar el sufrimiento humano. El segundo es promover el respeto del otro. El tercero es fomentar la amistad, la tolerancia mutua y la paz entre los pueblos, y el cuarto es proteger la vida, la salud y el bienestar de de la población.

Creemos que, al hacer hincapié en los valores, habrá menos controversias, sobre todo en el plano de los comportamientos. Mi opinión es que cada profeta trae más árboles de paz, y no hay ser humano en el mundo que tenga quejas sobre esos frutos. El problema es que algunos jardineros sólo muestran a la gente el extremo de las ramas, y no los frutos.

  La reciprocidad es un importante factor real y psicológico en lo relativo al respeto del derecho humanitario. Aunque ese recurso está prohibido por el derecho internacional humanitario, en el derecho islámico es un argumento válido si una parte considera que se han infringido las normas fundamentales del comportamiento ético. ¿Considera que los ataques contra no militares o civiles, o incluso los ataques suicida, se justifican en circunstancias especiales?  

Lo que podemos y debemos hacer, en general, es tratar de buscar las causas subyacentes del problema en su conjunto, examinar con más detenimiento las razones por las que están sucediendo esas cosas. Por ejemplo, si una persona con determinadas mentalidad y creencia religiosas comete actos contrarios a las normas y las leyes aceptadas universalmente y a las prácticas establecidas por acuerdos, tenemos que dedicarnos identificar las causas de sus actos ilícitos. Al analizar la situación, podremos comprender mejor las razones por las que ha cometido esos actos. Por ejemplo, el silencio acerca de la desesperante situación que se vive en el entorno de esa persona podría ser una causa de las frustraciones que la inducen a cometer actos que no son aceptables bajo las normas internacionales. Esa persona puede encontrar incluso justificaciones religiosas para lo que hace y, de ese modo, consolidar sus argumentos.

Pienso que, como organización humanitaria, podemos hablar con ambas partes y escucharlas muy cuidadosamente, y considerar las razones reales y percibidas que llevan a la comisión de esos actos. Por supuesto, no nos corresponde juzgarlos, pero fuera del contexto político podemos tratar de encontrar las causas profundas de esos actos y, luego, reformar a los perpetradores. Cada ser humano tiene una mentalidad que determina su visión de los demás. Si esa mentalidad está alterada, crea suspicacias que pueden originar percepciones equivocadas o ilusiones, las que a su vez pueden llevar a conflictos o al suicidio. Debemos esforzarnos para corregir y mejorar esa mentalidad.

  La religión es un factor muy poderoso para la prevención de guerras y la reconciliación, pero es ambivalente y también puede provocar enfrentamientos. Debido a su carácter absoluto, puede hacer que se desencadenen hostilidades entre comunidades y fomentar la violencia.  

Pienso que siempre deberíamos concentrarnos más en los valores comunes y no en las diferencias de comportamiento entre religiones, cuando vemos que el conflicto está acentuándose. Si nos concentráramos más en los frutos de las religiones y en los beneficios que aportan, había mayor conciliación, comprensión y tolerancia. Sería más útil promover y difundir esos valores y esas normas en cualquier guerra o conflicto, ya que el comportamiento y la acción en la guerra estarían más acordes a las normas prescritas y se preservaría, incluso en las peores circunstancias, al menos una pequeña parte de humanidad.




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