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¡Ayúdenos a proporcionar alimentos y atención médica a la población del norte de Malí!

16-07-2012

Nuestro diálogo con los grupos armados y otras partes sobre el terreno nos permite hoy reanudar las actividades de socorro en gran escala en favor de la población del norte de Malí, que sufre los efectos combinados de la violencia y de la crisis alimentaria.

Para responder a esta situación de emergencia y prestar apoyo a los agricultores durante la temporada agrícola que se inicia, el CICR y la Cruz Roja de Malí se disponen a distribuir importantes cantidades de alimentos y semillas. Durante la primera fase de la operación, que durará aproximadamente tres semanas, se proporcionarán alimentos a más de 160.000 personas consideradas como las más vulnerables.

Además de distribuir alimentos y semillas, el CICR presta apoyo al hospital de Gao   proporcionando medicamentos e insumos médicos y combustible para los generadores y las bombas de agua, así como personal complementario. Asimismo, ayudamos a los centros de salud comunitarios a prestar atención médica en las zonas rurales.

¡Necesitamos su apoyo!

Su donativo nos ayudará a:

  • distribuir arroz, sorgo, frijoles, aceite y sal para 160.000 personas durante las próximas tres semanas;
  • proporcionar semillas de arroz y sorgo a 42.000 agricultores;
  • mantener abierto el hospital de Gao y el centro de salud de Assongo;
  • proporcionar medicamentos y suministros médicos a nueve centros de salud comunitarios;
  • limitar la propagación del cólera (se han detectado 50 casos de esta enfermedad en la aldea de Wabaria, cerca de Gao) garantizando el abastecimiento de agua potable y llevando a cabo acciones preventivas en colaboración con la Cruz Roja de Malí.

En imágenes – la situación en el norte de Malí y la respuesta del CICR

Gao, Malí, marzo de 2012. Beneficiarios de una distribución de alimentos.

Estas personas habían huido de Ménaka para dirigirse a Gao. Ya en marzo, durante esta distribución, un voluntario de la Cruz Roja de Malí nos dijo: "La situación alimentaria en Gao es desastrosa. Primero, no tuvimos lluvias. Después, cuando las lluvias llegaron, se distribuyeron muy mal en el tiempo. Y, por último, la crecida del río Níger resultó insuficiente. Por lo tanto, no hay suficientes alimentos para todos los habitantes de la ciudad”.

Además, la violencia armada impedía toda actividad en las comunidades y obligó a decenas de miles de personas a huir, muchas veces a lomo de burro, llevando consigo sólo unas pocas pertenencias.

© CICR / A. Mohamed

Gao, Malí, julio de 2012. El hospital de Gao es el hospital de derivación para todo el norte de Malí, pero el establecimiento fue saqueado en abril de 2012.

El hospital reabrió sus puertas en mayo gracias al apoyo del CICR, que le proporcionó medicamentos, insumos médicos y quirúrgicos, combustible para los generadores y las bombas de agua, se hizo cargo de los salarios de los 124 miembros de su personal y puso a disposición personal complementario.

© CICR / M. Douma

Gao, Malí, julio de 2012. Pacientes que aguardan ser atendidos en el hospital de Gao.

Muchos pacientes llegan de zonas rurales remotas. En el norte de Malí, la mayoría de los centros de salud comunitarios fuera de las ciudades han dejado de funcionar, sea porque han sido saqueados o porque el personal calificado se ha ido. Los centros de salud que siguen abiertos no pueden obtener medicamentos, porque el almacén farmacéutico regional de Gao no está prestando servicios. Además de ayudar al hospital de Gao y al principal centro médico de Assongo, el CICR se apresta a reanudar su apoyo a nueve centros de salud comunitarios, cinco entre Tombuctú y Gao, y cuatro entre Gao y Kidal.

© CICR / A. Mohamed

Gao, Malí. A principios de abril, el personal médico tuvo que huir del hospital de Gao debido a los saqueos y la inseguridad.

Debido a la falta de combustible para el generador, no había agua ni electricidad. Durante algunos días, hasta se cerró el sector de maternidad y las mujeres embarazadas morían debido a la falta de cuidados apropiados. Ahora, en sólo un mes, el hospital ha atendido 230 consultas ginecológicas/obstétricas, con inclusión de 93 partos. El personal de salud ha vuelto y el CICR ha proporcionado personal complementario, en particular una partera.

© CICR / M. Douma

Gao, Malí, julio de 2012. Una víctima recibe atención de urgencia en el hospital de Gao.

Las manifestaciones callejeras y los enfrentamientos entre grupos armados que tuvieron lugar en Gao el 26 y 27 de junio dejaron un saldo de numerosas personas muertas o heridas. Más de 40 personas con heridas de bala fueron tratadas en el hospital de Gao, que el CICR apoya desde abril.

© CICR / M. Douma

Inkismane, norte de Malí, marzo de 2012. La población de Inkismane abandonó la aldea a principios de 2012 a causa de las hostilidades.

Sus habitantes se vieron obligados a huir a zonas consideradas más seguras.

© CICR / A. Mohamed

Ménaka, Malí, marzo de 2012. Una pila de cápsulas de proyectiles recogidas tras los enfrentamientos entre las fuerzas armadas de Malí y el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad, a principios de 2012.

© CICR / A. Mohamed

Ménaka, Malí, marzo de 2012. Mujeres y niños esperan que comience una distribución de alimentos del CICR y de la Cruz Roja de Malí.

Una de las mujeres muestra la tarjeta de distribución que le fue entregada cuando se inscribió para recibir la ayuda.

© CICR / A. Mohamed

Ménaka, Malí, marzo de 2012. Dos mujeres desplazadas en la región de Ménaka, que se contaron entre los beneficiarios de la primera distribución de socorros realizada por el CICR en colaboración con la Cruz Roja de Malí.

A principios de abril de 2012, hubo que suspender estas distribuciones debido a la inseguridad; esta situación obligó al CICR a reducir temporalmente su presencia en el norte de Malí.

© CICR / A. Mohamed

Ménaka, Malí, marzo de 2012. El refugio de Tinnazin Inagalyer y sus hijos, que se vieron forzados a huir de su hogar a raíz de los enfrentamientos y la inseguridad. Delante del refugio, se han depositado unas bolsas de alimentos.

“Corríamos en todas direcciones", explica Tinnazin. "Mis seis hijos han perdido a su padre. ¿Quién se ocupará de ellos ahora? La gente de la aldea me ayudó hasta que llegó la Cruz Roja. Sin ellos, mi situación hubiese sido desastrosa. Necesitamos alimentos, esterillas para dormir, baldes... todo lo que nos puedan dar será bienvenido".

© CICR / A. Mohamed