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República Centroafricana: ayudar a los niños a regresar al hogar

03-12-2010 Reportaje

El conflicto que afecta la zona oriental de la República Centroafricana y la región vecina sigue ocasionando la separación de muchas familias; los grupos armados secuestran a los niños de su hogar y los obligan a emprender un peligroso viaje, del cual muchos no regresan. El CICR se esfuerza por hacer que los niños que logran la libertad se reencuentren con sus familiares. Ewan Watson, colaborador del CICR, acompañó a algunos de estos niños en su regreso al hogar.

Siete de la mañana. Jacques, un niño de 12 años, aguarda en una húmeda sala de espera en el aeropuerto de Bangui. Lleva una camisa nueva, de vivos colores, que le queda un poco holgada; mientras come unos cacahuates, conversa con los otros niños que también esperan abordar el avión, con la fácil sonrisa de un niño despreocupado. Unas pocas horas más, y se reencontrará con sus familiares; sin embargo, éste no es un regreso ordinario. Sólo la perplejidad que de tanto en tanto se pinta en su rostro sugiere que Jacques todavía no es plenamente consciente de lo que está sucediendo.

  Una dura experiencia que ningún niño debería afrontar  

Un día, a principios de 2008, Jacques salió de la escuela y fue a visitar a su abuela, que vivía en las afueras de Obo, la aldea natal de Jacques, situada en la región del sudeste de la República Centroafricana (RCA). Por desgracia, el día no terminó tan bien como había comenzado: un grupo armado atacó la aldea, sorprendió a Jacques mientras caminaba solo hacia su casa y lo secuestró. " Nunca sentí tanto miedo. Sólo quería que viniese mi padre e hiciese que esos hombres me dejaran tranquilo, pero me atraparon y tuve que irme de Obo con ellos. Me dijeron que dejara de llorar o me pegarían de nuevo " .

De este modo se inició una durísima experiencia, que duró dos años y medio y que ningún niño puede traducir en palabras; un atroz viaje que parecía interminable, atravesando fronteras y afrontando hostilidades armadas, con la muerte rondando sin cesar. Jacques retiene el aliento hasta que parece que fuera a estallar, exhala y empieza a hablar: " Esos hombres no tienen corazón. Me hicieron caminar con cargas pesadas dos veces más grandes que yo. Una vez, casi me mataron cuando creyeron que había intentado escapar. Había muchos chicos y chicas obligados a trabajar como yo, pero no nos permitían hablar entre nosotros " .

  Los nuevos compañeros de viaje traen consuelo  

Ahora, ya no hay restricciones de ese tipo; Jacques disfruta de sus compañeros de viaje y tal vez encuentra consuelo en ellos: cinco niños con quienes se puede identificar y que también escaparon recientemente de las garras de un grupo armado. Sabrine, una joven de 17 años, secuestrada mientras iba en busca de su madre que trabajaba en el campo, estuvo en cautiverio durante más de un año. Cuenta Sabrine: " Me trataban como a una esclava; me obligaron a ser la esposa de uno de los hombres. Todo el día caminando por el monte, esperando la oportunidad de escapar; nos golpeaban si disminuíamos el ritmo de la marcha. Eso no era vida. Una noche, los hombres regresaron tras haber atacado una aldea. Estaban cansados, había algunos heridos; era tanta la confusión, que logré escabullirme sin que me vieran. Yo tuve suerte, pero me sentí apenada por los otros niños que habían quedado atrás " .

  Huir, la única opción  

En ese punto, Jacques retoma su historia: " Cuando escapé, me encontré en un pueblo desconocido. Pedí ayuda a unas personas y me llevaron a la Cruz Roja, que me tomó a su cuidado " . La sección de la Cruz Roja Centroafricana de la región nordeste del país se comunicó con el CICR, que trasladó a los niños a Bangui y puso en marcha el proceso de búsqueda de sus familiares. Este vuelo corona el éxito de la búsqueda: los niños regresan a su hogar.

  El emotivo regreso de un niño a quien se creía perdido para siempre  

Para Sabrine, éstas son horas de tensa expectativa. Sabrine lleva consigo a su beba, que deberá presentar a sus padres cuando finalmente llegue a Sudán meridional. Mientras tanto, en Obo, la familia de Jacques se ha refugiado del sol de mediodía y espera bajo los árboles que bordean la pista de aterrizaje, sin poder creer que el hijo que creían perdido para siempre está a punto de descender, sano y salvo, de un avión del CICR. Su padre, Jean-Paul, era alcalde del pueblo cuando Jacques fue secuestrado:  " Ese día en 2008, entramos en una pesadilla de la que sólo estamos saliendo ahora. El sufrimiento que atravesamos es indescriptible. La labor de la Cruz Roja nos restituye a nuestro hijo y nos devuelve la vida. ¿Cómo encontrar palabras para expresar nuestra alegría? "

No hay palabras para describir la emotiva escena que tiene lugar cuando Jacques finalmente se reencuentra con su familia. Su padre, en medio del alivio y la felicidad, ya esboza algunos planes. " Jacques ha perdido mucho tiempo de estudio. Le daré un tiempo para que se reacomode; veremos cómo evoluciona. Después, empezaremos a pensar en su futuro; tenemos que ayudarlo a superar esta terrible experiencia y encontrarle un lado positivo. Todo esto llevará tiempo, pero ahora, tenemos tiempo otra vez " .




Fotos

Obo, República Centroafricana. El emotivo reencuentro de Jacques con su padre Jean-Paul en la pista de aterrizaje de Obo. Jacques y su padre estuvieron separados por dos años, después de que Jacques fuera secuestrado por un grupo armado.  

Obo, República Centroafricana. El emotivo reencuentro de Jacques con su padre Jean-Paul en la pista de aterrizaje de Obo. Jacques y su padre estuvieron separados por dos años, después de que Jacques fuera secuestrado por un grupo armado.
© CICR / E. Watson

Obo, República Centroafricana. Los padres de Jacques apenas pueden creer que su hijo esté de nuevo con ellos, después de que el CICR ayudase a poner fin a sus sufrimientos.  

Obo, República Centroafricana. Los padres de Jacques apenas pueden creer que su hijo esté de nuevo con ellos, después de que el CICR ayudase a poner fin a sus sufrimientos.
© CICR / E. Watson

Obo, República Centroafricana. Otro niño devuelto a su familia en Obo recibe un caluroso abrazo de su hermano mayor. Estuvo separado de sus seres queridos durante un año debido al conflicto armado que afecta la región.  

Obo, República Centroafricana. Otro niño devuelto a su familia en Obo recibe un caluroso abrazo de su hermano mayor. Estuvo separado de sus seres queridos durante un año debido al conflicto armado que afecta la región.
© CICR / E. Watson