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Colombia: empezar una nueva vida en medio del conflicto armado

02-03-2011 Reportaje

En el departamento de Nariño, ubicado en el sudoeste de Colombia, el conflicto armado tiene, desde el punto de vista humanitario, graves consecuencias para la población civil. Durante los últimos años, Nariño, que es considerado como una zona estratégica no solo para el tráfico de armas y de precursores químicos, sino también para los cultivos ilícitos, ha sido objeto de enfrentamientos entre diferentes grupos armados que quieren hacerse con su control.

     
©CICR 
   
Sandra en su puesto de venta de perros calientes. Su trabajo le permite ganarse la vida, y le ayuda a sobreponerse a las adversidades sufridas. 
           

Sandra, una campesina que residía en un municipio de este departamento, se vio obligada a abandonar su casa, su tierra y sus amistades.

" Mi vida era muy linda y hermosa; tenía mi casa y mis animales; formábamos, con mis cuatro hijos y mi esposo, una familia unida. Yo vendía helados y comidas rápidas y mi esposo trabajaba en una mina. Vivíamos bien, con comodidad, y manteníamos muy buenas relaciones con todos los vecinos " .

Su vida se transformó cuando, una noche de un mes de septiembre, varios hombres irrumpieron en su hogar y la violaron: eran miembros de un grupo armado. Su esposo desapareció y Sandra se vio obligada a dejar su casa, su tierra y todo lo que había construido con su familia. Algunos meses más tarde, encontraron los restos de su marido en una fosa común. " Gracias a Dios, mis hijos y yo salimos con vida. Llegamos a esta ciudad con muchos temores e incertidumbres; yo me sentía muy sola " .

Con palabras entrecortadas, Sandra recordaba que, al llegar a Pasto, tuvo que alojarse en casa de un vecino, donde las condiciones de vida eran muy precarias. Tenía que preparar los alimentos en un fogón de leña y carbón y dormir con sus hijos en el suelo. " Mis niños sufrían, querían volver donde vivíamos antes y me reclamaban por qué razón nos encontrábamos aquí. Me pedían dinero para las cosas que estaban acostumbrados a tener y yo no tenía con qué comprarlas " .

Pese a las dificultades a las que hacía frente, Sandra estaba segura de que existían muchas razones para seguir luchando, sobre todo el bienestar de sus hijos. Guardaba la esperanza de encontrar a su esposo y de rehacer su vida. " Cuando lle gué a la Cruz Roja, me trataron muy bien, me apoyaron a mí y a mis hijos, me ofrecieron un apoyo psicológico, me ayudaron económicamente, me inscribieron en unos cursos de comidas rápidas y luego me colaboraron con un carrito para preparar y vender perros calientes " .

Sandra es consciente de que debe sacar el mayor provecho de la capacitación recibida y del carro de comidas rápidas que le dieron. Tiene intención de trabajar todos los días de la semana para sufragar los gastos de su familia; el hecho de estar ocupada también le servirá como terapia psicológica.

" Hay momentos difíciles, pero podremos vivir bien. Me pienso radicar en esta ciudad, darles a mis hijos todo lo que ellos necesitan, darles un buen ejemplo, dialogar con ellos, hacerles entender que aunque no vivimos como antes, estamos siempre unidos, que es lo más importante " , añade.

Al referirse a otras personas que han vivido situaciones como ella, explica: " yo les digo a las mujeres que sufren como yo, que no todo está perdido; pienso que ésta es una prueba que debemos superar, ponerle punto y salir adelante. Mi principal meta es superarme, darles una mejor vida a mis hijos y brindarnos una nueva oportunidad. Estoy segura de que las mujeres que hemos sido víctimas del conflicto somos capaces de hacer lo que queremos cuando nos lo proponemos " .