• Enviar
  • Imprimir

Eritrea: se aran las tierras en beneficio de numerosas familias encabezadas por mujeres

03-10-2011 Reportaje

En 2010, casi 3.000 familias que se han reasentado o han regresado a la región de Gash Barka, en Eritrea, utilizaron tractores contratados por el CICR para arar 3.000 hectáreas de campo antes de la estación de la siembra. Excepcionalmente, la mayoría de los jefes de familia eran mujeres.

A causa de la guerra librada entre Etiopía y Eritrea desde 1998  hasta 2000, falta mano de obra para arar la tierra, porque la mayoría de los agricultores fueron llamados a participar en las hostilidades o cumplir el servicio militar, situación que persiste hasta el día de hoy. Por esta razón, muchas mujeres se transformaron en cabezas de familia. Sin embargo, la cultura local prohíbe a las mujeres arar sus campos.

Para solucionar la escasez de mano de obra, la mayoría de los agricultores celebra acuerdos de aparcería, sistema que reduce sus cosechas entre el 50 y el 75%.  Puesto que no siempre es posible acceder a esos arreglos, algunos agricultores demoran en realizar la siembra, lo que a menudo ocasiona la pérdida de las cosechas, mientras que otros dejan las tierras sin cultivar.
En 2010, por segundo año consecutivo, el CICR, en cooperación con el Ministerio de Agricultura de Eritrea, inició un programa destinado a ayudar a las familias afectadas mediante la contratación de tractores para arar los campos en varias aldeas situadas en las subzonas de Goluj, Barentu, Laelay Gash y Shambiko, en la región de Gash Barka. Entre 2005 y 2010, se aplicó el mismo programa de arado en beneficio de los agricultores en la región de Debub.

Optimizar los ingresos

Uno de los beneficiarios de este proyecto, la señora Tirhase Abreha, que vive en la subzona de Shambiko, dijo: "A diferencia de años anteriores, cuando sólo obtenía el 25 ó el 50%, este año obtuve el 100% de la cosecha producida en una hectárea de mi tierra que fue arada por el CICR. Anteriormente, no contaba con los medios necesarios para arrendar un tractor y no tenía más remedio que dar mi tierra en aparcería o correr el riesgo de dejar mi tierra sin cultivar".

Otra beneficiaria, la señora Zewdi Tekeste, de la aldea de Anagulu, dijo: "Mis parientes cercanos me ayudaban a arar mi tierra, pero nunca lográbamos hacerlo a tiempo y yo perdía hasta el 30% de la cosecha prevista".  En 2010, arando una hectárea de las tierras de la señora Zewdi, el CICR la ayudó a obtener el 100% de la cosecha.

La señora Letebrahan Tekeste, jefa de una familia que se reasentó en la aldea de Girme, explicó: "Mi esposo está cumpliendo el servicio militar y puede enviar pequeñas remesas de dinero para la familia, que se utiliza en su totalidad para satisfacer parte de nuestras necesidades básicas.

Perdimos todo el ganado durante y después de la guerra, y no podía solventar el gasto que representan las tareas de arado. Por esta razón, tuve que negociar un acuerdo de aparcería con una familia que estaba en mejores condiciones económicas y que me entregaba el 50% de la cosecha. Ahora, las cosas son diferentes. Gracias al programa del CICR, mi familia y yo obtenemos el 100% de la cosecha.  Puedo vender parte de la cosecha y ahorrar algo de dinero para contratar un tractor y arar mi tierra el año que viene".

Un año de abundancia

Durante el programa de arado, se entrevistó a los agricultores y se inspeccionaron los campos arados para verificar el nivel y la profundidad del arado, así como su estado general. La asistencia del CICR, combinada con unas lluvias abundantes, contribuyó a una buena cosecha en 2010, con una producción media de sorgo por hectárea que duplicó con creces la obtenida en los dos años anteriores.
Este proyecto se mantendrá en la región de Gash Barka durante 2011, año en el cual, según informa el equipo de seguridad económica del CICR, se ararán cerca de 4.000 hectáreas para las familias vulnerables, la mayoría de las cuales están encabezadas por mujeres.


Fotos

Región de Gash Barka, Eritrea. Mujeres trabajando en sus campos. 

Región de Gash Barka, Eritrea. Mujeres trabajando en sus campos.
© CICR

Región de Gash Barka, Eritrea. Un agricultor, junto a los desechos producidos por la operación de arado con tractor en un día de trabajo. 

Región de Gash Barka, Eritrea. Un agricultor, junto a los desechos producidos por la operación de arado con tractor en un día de trabajo.
© CICR

Región de Gash Barka, Eritrea. Los tractores contratados por el CICR aran campos en la región de Gash Barka.   

Región de Gash Barka, Eritrea. Los tractores contratados por el CICR aran campos en la región de Gash Barka.
© CICR