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Líbano: las víctimas apoyan la prohibición mundial de las municiones en racimo

10-10-2011 Reportaje

A fin de promover el apoyo internacional a la Convención sobre Municiones en Racimo, que prohíbe el uso, la producción, la transferencia y el almacenamiento de este tipo de armas, llegaron a Beirut, desde todas partes del mundo, numerosas personas que sobrevivieron a las municiones en racimo. El último día de la segunda reunión de Estados partes en la Convención, celebrada en Líbano a mediados de septiembre, todas las víctimas de las municiones en racimo pronunciaron el mismo mensaje: "Actúen de inmediato. Adhiéranse a la prohibición de las municiones en racimo".

Las víctimas se dirigían a los representantes de 130 Estados, 67 de los cuales aún no habían firmado la Convención o no la habían ratificado.

"Instamos a los Estados a que actúen de inmediato y alivien el sufrimiento de los sobrevivientes de las municiones en racimo. Nosotros, las víctimas de las municiones en racimo, aspiramos a gozar de las mismas oportunidades que todos, queremos vivir, trabajar y participar en la vida de nuestras comunidades". La oradora era Aynalem Zenebe, una víctima de las municiones de racimo procedente de Etiopía, que leyó una declaración en representación de los sobrevivientes de estas armas, que siguen causando estragos en al menos 21 países en África, Oriente Próximo, Asia y Europa.

Las víctimas de las municiones en racimo que  participaron en esta campaña de sensibilización procedían de Afganistán, Camboya, Laos, Líbano, Serbia, Tayikistán, Vietnam y otros países, y compartieron sus conmovedoras experiencias  de dolor, coraje y supervivencia.

"Al principio, quería morir... mi vida estaba totalmente destruida y no quería seguir viviendo", dijo Thi, de 53 años, un agricultor vietnamita que perdió su brazo y pierna izquierdos cuando explotó una munición de racimo mientras trabajaba en su campo de arroz. Tras una lucha de años por superar su trauma y su discapacidad, Thi es ahora el orgulloso padre de tres hijos adultos y está abocado a las actividades de sensibilización en favor de las víctimas de las municiones en racimo.

En su aldea, ha establecido un club donde las víctimas pueden obtener apoyo moral, compartir sus dolorosas experiencias y obtener ayuda para mejorar sus vidas. "Todos los países del mundo deberían adherirse al tratado ahora mismo. La existencia de estas armas es una ofensa a los valores humanitarios".

La pérdida de ambas piernas a causa de la explosión de una mina no impidió a Tun, de Camboya, recorrer el mundo como vocero de miles de víctimas de las minas y de las municiones en racimo. "No podemos esperar hasta que todo el mundo se adhiera al tratado sobre las municiones en racimo. Debemos avanzar y presionar en favor de un planeta libre de minas y de municiones en racimo. Lo principal es mantener la esperanza en el futuro".

Tun ha recorrido un largo camino desde aquellos días, en 1981, en que quería suicidarse después de la explosión. Le llevó años adaptarse a su nuevo estado y encontrar su vocación. Ahora, Tun es un hábil carpintero, especializado en la fabricación de sillas de ruedas para las personas minusválidas. "Yo fabriqué la mía", dice, señalando la silla de ruedas en la que estaba sentado. "Además, diseño sillas de ruedas para toda la gente de Camboya, de diferentes tamaños y formas, para adultos, niños y ancianos".

La Convención sobre Municiones en Racimo establece compromisos sujetos a plazos con respecto a la limpieza y la destrucción de municiones en racimo almacenadas, prevé un mecanismo para medir los progresos en materia de asistencia a las víctimas y exhorta a todos los países del mundo a firmar el tratado. Aunque los principales productores de municiones en racimo, como Estados Unidos, China e Israel, no han firmado la Convención, la firme respuesta al uso de municiones en racimo por parte de los países que la han firmado y ratificado refuerza de manera constante la estigmatización de estas armas indiscriminadas.


Fotos

Tun, víctima de una mina en Camboya, en una exhibición fotográfica del CICR en el hotel Phoenicia en Beirut, en donde se realizó la segunda reunión de Estados partes en la Convención sobre Municiones en Racimo. 

Tun, víctima de una mina en Camboya, en una exhibición fotográfica del CICR en el hotel Phoenicia en Beirut, en donde se realizó la segunda reunión de Estados partes en la Convención sobre Municiones en Racimo.
© CICR / S. El Kadi

Una víctima de una munición en racimo durante la guerra de los Balcanes (1991-1995) en la reunión. Muchos sobrevivientes de accidentes con municiones en racimo y minas viajaron a Beirut desde distintas partes del mundo para asistir al encuentro. 

Una víctima de una munición en racimo durante la guerra de los Balcanes (1991-1995) en la reunión. Muchos sobrevivientes de accidentes con municiones en racimo y minas viajaron a Beirut desde distintas partes del mundo para asistir al encuentro.
© CICR / S. El Kadi