• Enviar
  • Imprimir

Futbolistas discapacitados por artefactos explosivos sin estallar en Líbano: "La discapacidad es un estado del alma, no del cuerpo"

30-11-2011 Reportaje

Uno de los numerosos eventos culturales y de sensibilización que se realizaron en paralelo con la Segunda Reunión de Estados partes en la Convención sobre Municiones en Racimo, celebrada en Beirut del 12 al 16 de septiembre de 2011, fue un partido de fútbol amistoso entre un equipo formado por libaneses víctimas de artefactos explosivos sin estallar y otro improvisado, compuesto por participantes en la reunión. Jessy Chahine, colaboradora del CICR, informa desde Beirut.

El equipo local representaba a la Asociación Libanesa de Bienestar para los Discapacitados (LWAH, por sus siglas en inglés) y estaba integrado por jugadores cuyas lesiones nunca lograron quitarles su coraje y su amor a la vida.

Nazih Saab, de 43 años, y Hussein Ghandour, de 31, son dos futbolistas de la LWAH, que perdieron miembros en explosiones de artefactos sin estallar y que se han unido para luchar contra la discapacidad y la desesperanza. Nazih y Hussein también comparten los mismos principios de vida: esperanza, fe y amor.

Hussein perdió la pierna hace 23 años, cuando era sólo un niño, jugando en el patio de su casa en Tiro, en el sur de Líbano. "Recuerdo haber levantado algo que se parecía un poco a una vieja pelota de tenis", recuerda Hussein. "Después hubo una fuerte explosión. Estaba cubierto de sangre, dolorido... Al principio, no sabía qué había ocurrido". Sólo unos días después, Hussein supo que había perdido un brazo y una pierna.

"No fue fácil; al principio, estaba enojado, no comprendía... ¿por qué a mí? Mis amigos de la escuela me hacían preguntas enojosas, y tuve que afrontar todo esto solo. En esos momentos, casi no había conciencia sobre este tema. Ni siquiera los padres conocían la amenaza que representan las municiones en racimo y otros artefactos sin estallar".

Promover la confianza

Hoy, Hussein está casado, tiene una hija de un año y celebra sus once años de trabajo con la LWAH. Se ha comprometido a lograr que otras víctimas de los artefactos sin estallar se sientan tan bien y tan seguros de sí mismos como él.

"Me siento más fuerte que nunca, hago las mismas actividades que cualquier persona normal, con un cuerpo incompleto", dijo Hussein. "Creo que esto me hace más fuerte, ¿no es verdad? Las lesiones pueden despojarnos de nuestros miembros, nuestras partes terrenales, pero no debemos permitir que nos quiten nuestra esencia, nuestro espíritu".

Para Hussein, el fútbol, como los deportes en general, es más que una manera de mantenerse sano. Es otra forma de demostrarse a sí mismo y al resto del mundo que sigue vivo. "Ésta es la prueba de que la falta de una pierna o de un brazo no debe impedir que vivamos como seres humanos plenamente funcionales".

Un campo de minas gigante

Nazih Saab, su compañero de equipo, perdió la pierna derecha en 1991, cuando era soldado e intervino para impedir que dos niños pisaran una mina. En esa época, el centro de Beirut era un campo de minas gigante, en un país asolado por la guerra civil. Hoy, la familia de Nazih es su mayor apoyo.

"Mi lesión cambió muchas cosas en mi vida", dijo Nazih. "Aprendí a apreciar la vida mucho más y disfrutar de los momentos valiosos sin lamentar los difíciles, porque es gracias a éstos que nos fortalecemos y podemos alcanzar importantes logros personales.

Apasionado del fútbol desde su temprana infancia, Nazih no ha permitido que su lesión le impidiera continuar jugando. "Deben aferrarse a la vida", dijo. "La esperanza es lo que hace que valga la pena vivir. No deben permitir que nadie les haga sentir discapacitados, porque la 'discapacidad' es un estado del alma, no del cuerpo". Así es como Nazih consuela a los amigos que sufrieron mutilaciones causadas por artefactos sin estallar.

Luchar contra la discriminación

Nazih levanta un dedo acusador contra las personas que discriminan contra las víctimas de los artefactos explosivos sin estallar. "Tenemos derecho a que se nos trate del mismo modo que a los demás al solicitar empleo", dijo. "Camino como tú, hablo como tú, pienso como tú, trabajo como tú, pero cuando pido trabajo, aunque sea de bajo nivel, me rechazan inmediatamente. A veces, no me informan el motivo, pero, en lo profundo, lo sé..."

Al dejar el ejército, Nazih empezó a cuidar el cementerio de la aldea y se esfuerza por sustentar a su familia. Debido a su crítica situación económica, tuvo que dejar de mandar a sus hijos a la escuela; los dos más pequeños siguen asistiendo a clases, gracias a algunos donativos.  

Nazih es un hombre respetado, tanto en la cancha como fuera de ella. "Cuando juego, lo hago al máximo de mi capacidad, y los resultados son buenos", dijo. "Pero la vida real es diferente. Es más fácil ganar un partido de fútbol que el partido de la vida, sobre todo cuando a uno sólo le queda la dignidad".


Fotos

Los miembros del equipo de fútbol de la asociación de discapacitados (LWAF), que jugó contra un equipo improvisado, en Beirut, en septiembre de 2011. 

Los miembros del equipo de fútbol de la asociación de discapacitados (LWAF), que jugó contra un equipo improvisado, en Beirut, en septiembre de 2011.
© CICR / J. Chahine

Hussein en acción. Perdió un brazo y una pierna cuando era niño, pero esto no le ha impedido vivir plenamente. 

Hussein en acción. Perdió un brazo y una pierna cuando era niño, pero esto no le ha impedido vivir plenamente.
© CICR / J. Chahine

Hussein se fija objetivos elevados. Trabaja para la LWAF hace 11 años y su deseo es ayudar a otras personas discapacitadas a sentirse fuertes y seguras. 

Hussein se fija objetivos elevados. Trabaja para la LWAF hace 11 años y su deseo es ayudar a otras personas discapacitadas a sentirse fuertes y seguras.
© CICR / J. Chahine

Nazih con sus familiares. Debido a su difícil situación económica, sus dos hijos mayores han debido dejar la escuela. 

Nazih con sus familiares. Debido a su difícil situación económica, sus dos hijos mayores han debido dejar la escuela.
© CICR / J. Chahine

El que corre a la cancha no es un médico, sino un técnico ortopédico. Durante una pausa en el partido, verifica la prótesis de Nazih. 

El que corre a la cancha no es un médico, sino un técnico ortopédico. Durante una pausa en el partido, verifica la prótesis de Nazih.
© CICR / J. Chahine

El hecho de ser una persona amputada no impide a Nazih participar en los encontronazos del partido. También está decidido a luchar contra la discriminación que afecta a los discapacitados de guerra. 

El hecho de ser una persona amputada no impide a Nazih participar en los encontronazos del partido. También está decidido a luchar contra la discriminación que afecta a los discapacitados de guerra.
© CICR / J. Chahine