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Liberia/Côte d'Ivoire: reencontrarse con los familiares por teléfono

24-03-2011 Reportaje

Basile, de 16 años, es uno de los miles de refugiados marfileños que llegaron a Liberia en las últimas semanas. No tiene noticias de su madre, que permaneció en Côte d'Ivoire. El CICR y los voluntarios de la Cruz Roja de Liberia ayudan a los menores que quedaron separados de sus padres mientras huían a restablecer el contacto con sus familiares.

     
©CICR/N. Kero/v-p-lr-e-00496 
   
Campamento de tránsito para refugiados en Karnplay, condado de Nimba. Albert Sheldon, responsable de búsquedas del CICR, escucha mientras Basile, un refugiado menor no acompañado, llama a Côte d'Ivoire para tratar de localizar a su madre. 
               
©CICR/N. Kero/v-p-lr-e-00489 
   
Condado de Nimba, Liberia. Rebecca, refugiada marfileña que quedó separada de sus padres, escribe un mensaje de Cruz Roja con la ayuda de Fred T. Tosah, responsable de búsqueda sobre el terreno del CICR. Julianna (izq.) también quedó separada de sus padres mientras huía de los enfrentamientos en Côte d'Ivoire. Ambas viven ahora con una familia de acogida liberiana, en la ciudad de Buutuo. 
               
©CICR/N. Kero/v-p-lr-e-00496 
   
Bahn, condado de Nimba, Liberia. Princeton Kwahmie, experimentado voluntario de la Cruz Roja de Liberia en materia de búsqueda de personas, posa en el campamento de refugiados de Bahn. 
           

Basile se hallaba camino a la escuela con su primo Eric, de 20 años, cuando oyeron disparos y huyeron al bosque. Durante dos semanas, se alimentaron de bananas y de otros frutos. Finalmente, lograron llegar a Liberia y se alojaron en un campamento de tránsito para refugiados en Karnplay, condado de Nimba. 

" ¿No la han visto? " pregunta Basile por teléfono. Usando un teléfono satelital, se comunicó con su tutor en Côte d'Ivoire para pedirle noticias de su madre y sus cinco hermanos. Lamentablemente, nadie sabe dónde están. " No te preocupes, Basile, seguiremos intentando averiguar su paradero " , le dice Albert Sheldon, responsable de búsquedas del CICR. 

Los colaboradores del CICR y más de 20 voluntarios capacitados de la Cruz Roja de Liberia trabajan en las comunidades cercanas a la frontera y en los campamentos de refugiados ayudando a menores que, como Basile, desconocen el paradero de sus padres o cuidadores.

Experiencia adquirida durante los largos años de conflicto en Liberia  

 Princeton Kwahmie, de 52 años, es uno de los voluntarios más experimentados de la Cruz Roja de Liberia en materia de búsqueda de personas. Durante el conflicto liberiano, que duró desde 1989 hasta 2003, ayudó a sus compatriotas desplazados a restablecer el contacto con sus familiares. Ahora, Princeton se ocupa de asistir a los refugiados marfileños en el campamento de refugiados de Bahn. 

" Los refugiados recién llegados tienen una necesidad de restablecer el contacto con sus familiares mucho más acuciante que los que llegaron antes. Hemos recogido muchos más mensajes de Cruz Roja para sus seres queridos en Cote d'Ivoire. Los refugiados escriben cartas a sus familiares para decirles dónde están y cómo afrontan su nueva situación. También piden noticias de los seres queridos que tuvieron que dejar atrás " , explica Princeton.

El CICR o los voluntarios de la Cruz Roja recogen los mensajes y los envían a Côte d'Ivoire a través del CICR. A continuación, los voluntarios de la Cruz Roja de Côte de Marfil intentan encontrar al destinatario del mensaje, recogen la respuesta y la envían a Liberia a través del CICR. Si no logran localizar al destinatario, el mensaje se devuelve a la persona que lo envió, con una explicación.

Intercambiar noticias vitales por teléfono  

Otro de los servicios que ofrece el CICR es el restablecimiento del contacto entre familiares mediante teléfonos satelitales o móviles. En Liberia, el acceso de los refugiados a la electricidad es muy limitado y no pueden recargar sus teléfonos móviles. Hasta ahora, el CICR ha facilitado más de 350 llamadas telefónicas.

Entre los beneficiarios se cuenta una mujer de 90 años que expresa su gratitud por haber podido llamar a su hijo en Côte d'Ivoire. " Antes de tener noticias de mi hijo, no podía comer ni dormir. Pero ahora que hablé con él, me siento muy aliviada " .

Sin embargo, para Basile y muchos otros niños, la búsqueda de los padres continúa.