• Enviar
  • Imprimir

Liberia: saldar una vieja deuda

01-06-2011 Reportaje

Joseph resultó herido durante los disturbios en Côte d'Ivoire. Abraham, un médico liberiano del otro lado de la frontera, le salvó la vida cuando yacía inconsciente entre la maleza.

     
©CICR 
   
Aldea de Dulay, condado de Nimba, Liberia. Joseph, refugiado marfileño, fue herido en Côte d’Ivoire por hombres armados.  
               
©CICR 
   
Aldea de Dulay, condado de Nimba, Liberia. Alphonso Voker rescató a Joseph, que estaba gravemente herido, de la maleza. 
               
©CICR 
   
Aldea de Dulay, condado de Nimba, Liberia. Abraham Voker, herborista tradicional liberiano. 
               
©CICR 
   
Aldea de Dulay Town, condado de Nimba, Liberia. Joseph, refugiado marfileño, fue herido por hombres armados en Côte d’Ivoire. Alphonso Voker lo rescató y lo llevó a casa de su padre, Abraham, para que lo atendiera. De izquierda a derecha: Abraham Voker, Alphonso Voker y Joseph. 
           

Una tarde de abril. El sol se filtra por la puerta de la casa de ladrillos. A la distancia, las montañas de Nimba son de un azul intenso. Lejos, detrás de ellas, está Côte d'Ivoire y la aldea de la que Joseph (nombre ficticio) tuvo que huir.

" Era el quince de diciembre " , recuerda este curandero marfileño, con su voz calma y medida. " Estaba comiendo con unos amigos cuando esos hombres armados entraron de golpe. Me preguntaron mi nombre y si era del lugar. Les dije que sí. De pronto, comenzaron a golpearme en el cuello con sus armas. Perdí la conciencia. "

La esposa de Joseph y sus hermanos lo trasladaron a Liberia, junto con los ocho hijos de la pareja. Se escondieron entre la maleza, tratando de encontrar el camino para llegar a una aldea. Joseph tenía el cuello muy inflamado y estaba casi inconsciente. " No podía comer. Había algunos otros refugiados en el lugar, en Dulay; les dije que había un hombre herido en la maleza, con su familia. " Entonces Abraham les dijo a sus parientes: " Vamos a buscarlo. "

Sentado cerca de Joseph en el banco de madera, Abraham Voker sigue relatando la historia. " Joseph había estado durmiendo entre la mata durante una semana, sin recibir ningún tratamiento. Mandé a mi hijo, y lo trajo a Dulay. "

La clínica más cercana está a por lo menos dos horas a pie, por lo que fue de gran ayuda fuera el herborista local. Como explica, con orgullo, " si alguien tiene una fractura de hueso, puedo curarlo " . Cuando Abraham vio el estado en que estaba Joseph, fue a buscar al bosque algunas hierbas, o medicinas. Las calentó en agua caliente y luego las colocó en el cuell o de Joseph. Eso habría que haberlo hecho antes. " Con orgullo señala a su hijo de 27 años, que está sentado en silencio en un rincón del cuarto oscuro. " Este es Alphonso. Él fue a buscar a Joseph y lo trajo. "

Salvar vidas crea lazos profundos. Ambos curanderos, el marfileño y el liberiano, son inseparables desde entonces.

Pero hay más. Entre 1991 y 1993, cuando otra guerra estaba haciendo estragos en los campos de Liberia, Abraham y su gente hallaron un techo, y ciertas comodidades, en Côte d'Ivoire. " Tengo un amigo que me ayudó. Eso es lo que me hizo querer ayudar a Joseph. "

Pero es una época dura. Después de todos esos meses, los escasos recursos de la familia de Abraham comienzan a agotarse, ya que a ellos se ha sumado la familia de Joseph.  " Para mí todavía es difícil hacer trabajos duros " , dice Joseph. " Y llegamos aquí sólo con lo que teníamos puesto. Abraham ahora sufre por nosotros. Nos dio todo lo que tenía, y ahora no hay más comida. Él es un buen hombre. Estamos pensando en regresar " . Detiene el relato, trata de convencerse a sí mismo. " Esperaremos hasta el próximo mes. Vamos a ver si la situación se ha calmado allí, después podremos volver a casa. "

Se van a quedar conmigo, dice Abraham. Y continúa haciendo una comparación entre Liberia —donde la guerra duró tanto, dice— y Côte d'Ivoire, " un país mucho más grande. " Su punto de vista es que en un " país tan grande " nadie sabe cuándo y cómo terminarán la violencia y las tensiones. " Estas personas están conmigo, voy a ser paciente y cuidar de ellas. Se quedarán conmigo. "

El sol se ha puesto en el horizonte. Joseph escucha con atención. No tiene nada que agregar.