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Liberia: los refugiados de Côte d'Ivoire encuentran el modo de sobrevivir

14-07-2011 Reportaje

El condado de Grand Gedeh, en Liberia oriental, actualmente alberga a unos 74.000 refugiados de Côte d'Ivoire, la mitad del número total de refugiados que, según las estimaciones, aún se encuentran en el país.

     
©CICR 
   
Condado de Grand Gedeh, Liberia. El agricultor liberiano Edward Quarowea recibió arroz, herramientas y alimentos del CICR. 
               
©CICR 
   
El CICR y la Cruz Roja de Liberia distribuyen arroz, aceite y sal en Janzon, Grand Gedeh, para ayudar a la población a atravesar la "estación del hambre" en Liberia. 
                   
©CICR 
   
Condado de Grand Gedeh, Liberia. Dominique Doh construye una casa para su familia y sus primos, con quienes huyó a Liberia. 
                   
©CICR 
   
Condado de Grand Gedeh, Liberia. Los mototaxis conducidos por refugiados de Côte d'Ivoire ayudan a transportar a las aldeas los socorros distribuidos por el CICR. 
               

En la aldea de Beweydee, se están construyendo casas nuevas junto a las viejas, y hay gente por todos lados. Los hombres traen materiales de construcción desde el bosque, las mujeres preparan comida, los niños juegan o van a las escuelas dirigidas por organizaciones internacionales. No parece que los refugiados marfileños vayan a irse pronto de aquí.

" Nos quedaremos todo el tiempo que sea necesario. No me sentiría seguro en Côte d'Ivoire en estos momentos " , dice Alphonse, de 58 años, que huyó a Liberia en marzo, junto a otras 12 personas que escapaban del conflicto.

En la ciudad de Janzon también hay mucha gente, sobre todo cuando llegan el CICR y la Cruz Roja de Liberia con cinco camiones cargados de arroz para siembra, herramientas y alimentos. Esta vez, quinientos agricultores liberianos se beneficiarán de la ayuda tan esperada.

     
 
   
    Vea también:
Refugiados marfileños en in Grand Gedeh, Liberia - Junio de 2011 (galería de fotos en Facebook - en inglés) 
         

  Un pequeño terreno para cultivar cacao  

     

" Este último mes ha sido muy difícil. Apenas teníamos alimentos, porque nos habíamos comido hasta el arroz que teníamos para sembrar. Estoy contento con lo que hemos recibido hoy " , dice Edward Quarowea, que cultiva arroz y bananas en New Pohan, otra aldea en el condado de Grand Gedeh.

Ahora, Edward plantará los 30 kg de semillas de arroz que ha recibido. También recibió una lima para metal, azadas y machetes, así como alimentos suficientes para dos semanas, para que él y su familia no se vean obligados a comer el arroz para la siembra: 36 kg de arroz, 6 litros de aceite y 400 g de sal.

" Compartiré todo esto con mi esposa, mi hijo y los 29 marfileños que he acogido " , anuncia Edward.

Dominique Doh es uno de los refugiados marfileños que vive con Edward. En estos días, la vida no es fácil para este cultivador de cacao y café originario de la zona oeste de Côte d'Ivoire. Está agradecido a sus anfitriones liberianos, pero las cosas no son como en casa. No hay trabajo permanente, ni red de telefonía móvil ni electricidad, pero le complace que las instalaciones de abastecimiento de agua y de saneamiento hayan mejorado. Hace poco, el CICR y la Cruz Roja de Liberia construyeron o repararon varios pozos y letrinas en la zona, e instalaron un equipo de purificación y distribución de agua.

" También estoy agradecido a Edward por haberme proporcionado un pequeño terreno para cultivar algo de maíz y mandioca. Nos dio una casa y nos permitió construir una nueva en su tierra " , dice Dominique. Tiene siete hijos, dos de los cuales aún se encuentran en Côte d'Ivoire.

  Un equipo de distribución de agua da trabajo a cinco refugiados  

     

Donde no es posible cultivar la tierra, algunos refugiados han encontrado trabajo conduciendo mototaxis o manteniendo los puntos de distribución de agua. Marcel y Gervais Guei, junto con Armand y Charles Toah, trabajan en New Pohan prestando servicios de mantenimiento para el equipo de distrib ución de agua, que suministra 15.000 litros de agua potable al día.

" Este equipo abastece tanto a los liberianos como a los refugiados. Purifica el agua del río, y la gente puede llenar sus baldes en los grifos " , explica Gervais, que trabaja como técnico.

Doris Nyande viene a llenar su balde. Es liberiana, y le complace que sus hermanos y hermanas de Côte d'Ivoire hayan encontrado trabajo. Ella sabe lo que significa ser un refugiado: pasó siete años en Côte d'Ivoire durante la guerra civil liberiana.

" Cada uno tiene su propia manera de sobrevivir. Sólo deseo asegurarme de poder alimentar a mis hijos y nietos, y a los 21 refugiados que he acogido. Si todo lo demás fracasa, puedo colocar trampas en el bosque y así conseguir carne " , dice esta valiente viuda.