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Mauritania: por fin puede volver a ver a su hijo

17-01-2011 Reportaje

Este no fue un día como cualquier otro para la familia de Ali*, detenido en el centro de detención de la bahía de Guantánamo desde 2001. Estaban por verlo y hablar con él por primera vez desde que fue arrestado, a través de una videoconferencia desde Nouakchott, la capital de Mauritania.

     
©CICR/S. Beltifa 
   
Mauritania. La madre de Ali recibe noticias de su hijo, con ayuda de un delegado del CICR. 
           

La familia de Ali estuvo sin novedades de él desde 2001 hasta 2004. Un mensaje de Cruz Roja, entregado por un voluntario de la Media Luna Roja de Mauritania, puso fin a su angustiante incertidumbre. Sintieron gran alivio al saber, por fin, que Ali estaba vivo. Desde entonces, Ali y sus familiares han intercambiado muchos mensajes de Cruz Roja. Pero verlo en la pantalla sería como tenerlo un poco más cerca.
Unos minutos antes de las nueve de la noche, los hermanos, hermanas, sobrinas y sobrinos de Ali ingresaron en fila a la oficina del CICR en Nouakchott. En la delantera, con la ayuda de un familiar, estaba Hindou, la madre de Ali, de 87 años, que nunca dudó en asistir a la videoconferencia a pesar de su edad y sus malestares.

  El tan esperado momento  

A las nueve de la noche, podía sentirse la ansiedad que reinaba en la sala. Todos miraban hacia la pantalla, esperando con impaciencia que se entablara la conexión.

Cuando apareció el rostro de Ali, sus parientes apenas podían contenerse. Hindou fue la primera en hablar: " ¿Me reconoces, hijo? ¿Qué esperas para regresar a casa? " . Al oír estas palabras, una de las hermanas de Ali estalló en lágrimas.

Ali le pidió a su madre que rezara para que lo liberaran. Según la tradición mauritana, si una madre reza unas oraciones especiales, puede ayudar a su hijo a superar situaciones que parecen no tener salida.

Uno por uno, los miembros de la familia fueron hablando con Ali. Preocupado por su futuro, Ali aconsejó a dos de sus sobrinos y les pidió que fueran valientes y estudiaran mu cho.

Cuando la madre de Ali supo de la posibilidad de hablar con su hijo por videoconferencia, apenas podía creer lo que escuchaba y no quería alimentar falsas esperanzas. Cuando finalmente vio a su hijo después de tantos años, le pareció que había envejecido: " Ahora tiene bastantes canas " , dijo Hindou.

Hindou espera estar todavía con vida para cuando autoricen a Ali a regresar a casa. Con frecuencia saca sus mensajes de Cruz Roja, que tiene celosamente guardados en una caja, para tratar de sentir el olor de su hijo adorado.

* El nombre de Ali y el de su madre son ficticios.

     
 
   
Desde septiembre de 2009, el CICR ha organizado 13 videoconferencias entre detenidos en Guantánamo y sus familiares en Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez. Hasta la fecha, los detenidos en Guantánamo y en Bagram (Afganistán) han hablado por teléfono con sus familiares en 65 oportunidades. MIentras tanto, el CICR continúa transmitiendo mensajes de Cruz Roja.