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México: un toque de humanidad ante la adversidad que sufren los migrantes

30-05-2011 Reportaje

Como uno más de los miles de migrantes que transitan por México, Julio César, de nacionalidad salvadoreña, intentaba llegar a la frontera con los Estados Unidos, cuando un accidente le impidió continuar su camino.

 
©CICR  
   
Julio César es atendido en el Hospital de la Cruz Roja Mexicana tras el accidente de tren. 
       
©CICR  
   
CICR y Cruz Roja Mexicana coordinan el traslado de Julio a Arriaga, Chiapas. 
       

El 30 de abril, en su paso por las inmediaciones de la población de Lechería, en el Estado de México, Julio César intentó subir al tren, pero la marcha y la velocidad de la máquina hizo que resbalara y cayera.

" No pude subir al tren, me resbalé, no me di cuenta de las heridas que tenía porque entré en shock " , narra Julio César.

Una ambulancia de la Cruz Roja Mexicana, de la delegación de Cuautitlán de Romero Rubio, le proporcionó la atención prehospitalaria de urgencia. Los paramédicos lo trasladaron al Hospital Central de la Cruz Roja Mexicana en el Distrito Federal, debido al estado en que se encontraba.

El tren había pasado sobre la pierna derecha de Julio César, los médicos tuvieron que intervenir quirúrgicamente para amputársela por debajo de la rodilla; permaneció quince días en el hospital hasta que pudo ser dado de alta.

A solicitud de Julio César, y en coordinación con la embajada de El Salvador, la delegación del CICR en México organizó su traslado a la casa del migrante " Hogar de la Misericordia " de la ciudad Arriaga en Chiapas. El padre Heymar Váquez, director del lugar, a quien había conocido en otro momento, le inspiraba confianza y tranquilidad espiritual, según refería.

El CICR trasladó a Julio hasta Arriaga, acompañado por Raúl Bernal, voluntario veterano de Cruz Roja Mexicana. El CICR también ofreció apoyar a Julio César con una prótesis y facilitar su rehabilitación física en Tapachula, en donde cuenta con un programa para migrantes que han perdido alguna extremidad en condiciones similares.

" El objetivo de este programa es co ntribuir a mitigar el sufrimiento de estas personas, al facilitar el acceso a rehabilitación física y prótesis, e incorporarlos a una vida laboral y productiva en condiciones dignas " , aseguró Karl Mattli, jefe de la delegación del CICR en México.

El padre Heymar ofreció hospedar a Julio César mientras inicia su tratamiento y la valoración física para recibir la prótesis que se realizará en Tapachula. El CICR apoyará los traslados y en lo que sea necesario hasta que Julio César obtenga su prótesis y aprenda a caminar con ella.

" Quiero recuperarme, tener la prótesis y volver a caminar pronto. Quiero buscar un trabajo, valerme por mi mismo, no quiero ser una carga " , señaló Julio César.

Ahora, Julio César tiene que esperar a que la parte amputada sane completamente para iniciar su tratamiento, acceder a la prótesis e iniciar la rehabilitación física. Le espera un camino aún largo y duro, los ejercicios pueden ser agotadores, pero la esperanza de caminar y volver a trabajar es el motor que anima a Julio César en este nuevo viaje.