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Tailandia: por las inundaciones, una cárcel se ha convertido en un campamento de refugiados

15-11-2011 Reportaje

En menos de dos semanas, la población de la cárcel central de Rachaburi ha aumentado de 300 reclusos a 1.540. Los internos tienen que dormir en los pasillos y el patio, por lo que el CICR les ha distribuido mantas y otros artículos de primera necesidad, para que las condiciones sean un poco menos duras.

La cárcel central de Rachaburi, al oeste de Bangkok, es un proyecto piloto para mujeres detenidas y sus bebés. A primera vista, no parece una cárcel. Luego de atravesar los muros de alta seguridad, la pequeña guardería con muñecos y animales de colores da una sensación de calidez y cuidado.

Hace unos días, la guardería sólo tenía un huésped: Lawan, de cuatro meses de edad. En tailandés, su nombre significa “bella”, y realmente el calificativo le corresponde. Pero desde la semana pasada, Lawan tiene muchos amigos con quien jugar.

“Las instalaciones pueden alojar unos 300 reclusos. En las últimas dos semanas, hemos estado recibiendo evacuados de otras cárceles inundadas, de Bangkok y sus alrededores. Ahora tenemos 1.540 detenidos”, explica el responsable de la cárcel central de Rachaburi, Surachai Phumkaew.

Lawan está aprendiendo rápidamente a compartir. Hoy su habitación aloja a otros 30 bebés; el más pequeño tiene tan sólo siete días. Sus madres también están alojadas en la cárcel, junto con reclusas embarazadas. Lawan parece disfrutar de la compañía, pero no todos están tan contentos.

Afuera, cientos de mujeres están sentadas codo a codo, buscando un rinconcito de sombra. De las cuerdas cuelgan filas interminables de ropa azul y marrón. Y el que solía ser el patio ahora está repleto de enormes carpas. “La cárcel se ha convertido en un campamento de refugiados”, dice el guardia, mientras nos muestra las instalaciones. “Pero necesitamos más espacio para las personas que están llegando. Aprovechamos el espacio de la mejor manera posible, pero nos vemos obligados a instalar a algunas personas afuera.”

Por la noche, todos los pasillos del edificio se utilizan como dormitorios. “Hay sólo un guardia por cada 150 reclusos; para evitar las tensiones, estamos instalando más televisores y separando a los más violentos del resto.” El personal también se toma el trabajo de explicar a los internos que las personas que llegan son víctimas de las inundaciones y que hay que cuidar de ellas durante algún tiempo.

Los internos aprecian los esfuerzos del CICR. La Institución ha distribuido centenares de mantas a los que tienen que dormir al aire libre, para que se protejan del frío. Todos han recibido artículos de higiene, de modo que no tendrán que compartirlos. Además, el CICR ha ayudado a los evacuados a comunicarse con sus parientes para decirles dónde se encuentran, lo que contribuye a aliviar el estrés. Circulaban los peores rumores acerca de lo que les había sucedido a los internos de las cárceles inundadas, y fue un alivio para muchos saber que sus familiares, tanto en Tailandia como en el exterior, estaban a salvo. “Por lo menos sabemos que no recibiremos más detenidos por ahora. El agua está retrocediendo, en unos meses todo volverá a la normalidad”, explica Phumkaew. Hasta entonces, el CICR seguirá de cerca las condiciones de las cárceles afectadas por las inundaciones y ofrecerá la asistencia necesaria.

Desde que comenzaron las inundaciones, el CICR ha trabajado con el Departamento Correccional para ayudar a los 40.000 detenidos afectados por las inundaciones, el personal carcelario y sus familiares. La Institución ha distribuido agua potable, alimentos, mantas y artículos de higiene para que los damnificados puedan hacer frente a los peores efectos de las inundaciones, y ha entregado centenares de bolsas de arena.


Fotos

Cárcel de Rachaburi, Tailandia. La cárcel ha tenido que alojar a los detenidos evacuados de las cárceles inundadas. En menos de dos semanas, el número de detenidos alojados en esta cárcel pasó de 300 a 1.540. 

Cárcel de Rachaburi, Tailandia. La cárcel ha tenido que alojar a los detenidos evacuados de las cárceles inundadas. En menos de dos semanas, el número de detenidos alojados en esta cárcel pasó de 300 a 1.540.
© CICR / S. Bouaziz

Cárcel de Rachaburi, Tailandia. Los detenidos evacuados no tienen más opción que dormir en carpas, al aire libre. Los pasillos y otros espacios disponibles ya se han transformado en dormitorios. 

Cárcel de Rachaburi, Tailandia. Los detenidos evacuados no tienen más opción que dormir en carpas, al aire libre. Los pasillos y otros espacios disponibles ya se han transformado en dormitorios.
© CICR / S. Bouaziz

Cárcel de Rachaburi, Tailandia. En esta cárcel superpoblada, los pasillos se han transformado en dormitorios. 

Cárcel de Rachaburi, Tailandia. En esta cárcel superpoblada, los pasillos se han transformado en dormitorios.
© CICR / S. Bouaziz