• Enviar
  • Imprimir

Azerbaiyán: la historia de una mujer afectada por la desaparición de su esposo

05-07-2012 Reportaje

Una de las crudas realidades de la guerra es que hay personas que desaparecen. En casi todos los conflictos armados, la abrumadora mayoría de las personas desaparecidas son hombres, y la carga de intentar averiguar lo que les sucedió recae en las mujeres: las madres, esposas y hermanas de los desaparecidos. Vesme es una de esas mujeres. Por más de veinte agotadores y dolorosos años, Vesme ha esperado recibir noticias de su esposo desaparecido.

Cuando su esposo desapareció, un frío día de febrero de 1992, Vesme tenía 25 años. Tenían una hija de dieciocho meses y Vesme estaba embarazada de su hijo, que nació un mes más tarde. Al mismo tiempo, Vesme estudiaba en la Universidad de Pedagogía de Azerbaiyán para ser maestra de jardín de infantes.

Cuando su esposo desapareció, Vesme sufrió una depresión. Durante seis meses, se negó a darle nombre a su bebé recién nacido, esperando que su esposo regresara para escoger el nombre de su hijo. Finalmente, decidió juntar fuerzas y criar a sus hijos. "Lloré mucho", dice Vesma. "Luego, comprendí que las lágrimas no resolverían mis problemas. Tenía que criar a mis hijos sola; mis familiares ya estaban sufriendo las consecuencias de la guerra y tenían sus propios problemas. Decidí darle nombre a mi hijo y lo llamé Taleh". El nombre de su hijo significa "destino" en azerí. Cuando habla de su hijo, Vesme sonríe.

Durante la guerra, tuvo que huir de Fizuli, su pueblo natal, en Nagorno Karabaj. Durante muchos años, sufrió las penurias de una persona desplazada, hasta que se trasladó con sus dos hijos en forma definitiva a Bakú, capital de Azerbaiyán.

Han pasado más de veinte años desde la desaparición del esposo de Vesme. Ella aún espera que esté con vida. Al menos, quiere saber lo que le sucedió. Al igual que muchos otros familiares de personas desaparecidas, Vesme piensa que "es difícil soportar la muerte de un ser querido, pero peor aún es no poder hacer el duelo o llevar a los niños a ver su tumba". Una vez, hasta trató de enterrar las ropas de su esposo junto a la tumba de su padre, pero fue incapaz de hacerlo. Aún conserva sus ropas y su instrumento musical.

Cuando Vesme oyó hablar del programa psicosocial del CICR, no dudó en incorporarse. Dice que la participación en sesiones grupales de familiares la ayuda a escapar de la melancolía. "Es bueno saber que hay gente que se interesa en el problema de uno y que trata de aliviar su pena. Además, veo que no estoy sola, que hay muchas familias que atraviesan la misma situación".

Dice que, cuando visita la delegación del CICR, se encuentra con una atmósfera positiva. Mantener el contacto con el CICR en relación con su esposo también la ayuda a sentir que no se ha dado por vencida en su afán de encontrarlo. "Nuestra situación se parece a la de una familia con un miembro gravemente enfermo con pocas o ninguna posibilidad de recuperarse.  Sea cual sea el desenlace, los familiares pueden consolarse sabiendo que han hecho todo lo posible por salvarlo".


Fotos

Delegación del CICR, Bakú, Azerbaiyán. El esposo de Vesme está desaparecido desde 1992. El CICR la invitó a visitar la delegación, donde recibió una copia de un boletín del CICR en el que se narra su historia. Esta experiencia le despertó viejos recuerdos. 

Delegación del CICR, Bakú, Azerbaiyán. El esposo de Vesme está desaparecido desde 1992. El CICR la invitó a visitar la delegación, donde recibió una copia de un boletín del CICR en el que se narra su historia. Esta experiencia le despertó viejos recuerdos.
© CICR / S. Gahramanova

Baku, Azerbaijan. Día de los Desaparecidos. Una hija lee la carta que ha escrito a su padre desaparecido. 

Baku, Azerbaijan. Día de los Desaparecidos. Una hija lee la carta que ha escrito a su padre desaparecido.
© CICR

Delegación del CICR, Bakú, Azerbaiyán. Familiares de personas desaparecidas se reúnen para hablar sobre sus experiencias y apoyarse mutuamente. 

Delegación del CICR, Bakú, Azerbaiyán. Familiares de personas desaparecidas se reúnen para hablar sobre sus experiencias y apoyarse mutuamente.
© CICR / E. Namazov

Delegación del CICR, Bakú, Azerbaiyán. Los psicólogos conversan con los familiares de personas desaparecidas a fin de comprender los problemas que afrontan. 

Delegación del CICR, Bakú, Azerbaiyán. Los psicólogos conversan con los familiares de personas desaparecidas a fin de comprender los problemas que afrontan.
© CICR / S. Gahramanova