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Colombia: campesinos del Putumayo construyen un mejor futuro sembrando cacao

03-07-2012 Reportaje

El CICR apoya un proyecto de cultivo de cacao impulsado por campesinos del municipio de San Miguel, Putumayo (frontera con Ecuador). Las familias beneficiarias encuentran en este producto una alternativa económica para mantenerse y fortalecer su arraigo en esta región golpeada durante años por el conflicto armado.

Aunque el precio del cacao está bajando, Argemiro Melo espera ansiosamente que la luna llegue a cuarto menguante para sembrar las 250 plantas de cacao que tiene en el vivero. Su expectativa se suma a la de cientos de campesinos que habitan en la zona rural del municipio de San Miguel, en el departamento de Putumayo (la frontera con Ecuador), quienes siembran y cuidan el cacao como principal alternativa de ingresos.

Argemiro vive en la localidad de Canadá, adonde llegó en los años 1970, proveniente de Nariño, a rebuscarse la vida. Al igual que sus vecinos, los ingresos de su familia provenían del cultivo de la coca, pero la situación cambió a mediados de la década pasada, cuando se acabó la bonanza. El fin de la coca en la zona se llevó también a cuatro de sus cinco hijos, que emigraron a Nariño y Ecuador en busca de trabajo. "Espero reintegrar a mi familia. Estamos regresando para empezar una nueva vida con el cultivo del cacao."

Las comunidades que habitan en la ribera del río San Miguel han vivido aisladas y con escasas alternativas económicas. Además, la presencia de grupos armados ha traído períodos de violencia que han causado graves problemas humanitarios para la población civil.

Para los campesinos de la región, salir adelante y mantener a sus familias ha sido una larga lucha. "La vida allí no ha sido fácil", señala Daniel Muñoz-Rojas, jefe de la Subdelegación del CICR en Florencia, Caquetá. "Hoy las consecuencias humanitarias más graves del conflicto armado están asociadas con la utilización de artefactos explosivos que han generado problemas de movilidad y restricciones de acceso a los cultivos de subsistencia de los campesinos. Otro problema es la falta de alternativas productivas para la población, lo que ha creado desesperanza y falta de perspectivas de desarrollo."

De la coca al cacao

Los cultivos de cacao se han convertido en una alternativa prometedora para recuperar la economía y la esperanza de las familias de la región. Los campesinos han sembrado más de 500 hectáreas de cacao en la zona; sin embargo, el éxito de las plantaciones no fue inmediato, debido a experimentos fallidos. "Después de la coca, sembramos maní pero mucha gente fracasó; luego vino un proceso con malanga (tubérculo rico en almidón) y después comenzamos con el proceso del cacao. Vemos que este es nuestro futuro", relata José Cundar, líder comunitario de la localidad de La Unión.

Uno de los pioneros del cultivo de cacao fue Leonel Martínez, quien lo sembró en su finca ubicada en la localidad de Monterrey. Su iniciativa vino de la necesidad y de observar cultivos exitosos en el Ecuador. "Al principio sembramos según lo que sabíamos y no sabíamos nada", cuenta Leonel, que  ya tiene unas ocho hectáreas de cacao sembradas. No obstante, el cultivo no fue productivo desde el principio por la inexperiencia en la siembra, la poda y el manejo.

De campesino a campesino

En apoyo a la iniciativa de los campesinos de San Miguel y por las graves consecuencias humanitarias que sufrió la población a causa del conflicto armado, en junio de 2011 el CICR comenzó a trabajar en un proyecto de cacao concertado con la comunidad. El objetivo: mejorar la alimentación y los ingresos de 320 familias a través de la implementación de un proyecto de fortalecimiento de la producción del cultivo.

El punto de partida fueron las 349 hectáreas de cacao sembradas por las familias en 13 localidades o veredas cercanas al río San Miguel. "Cuando llegamos a la zona, los pobladores no sabían manejar el cultivo, ni podarlo, ni controlar las enfermedades. Tampoco sabían qué tipo de abono aplicar, lo que afectó la producción", afirma Anderson Peña, ingeniero agro ecólogo del CICR.

Fabio Portilla, habitante de La Unión y dueño de uno de los cultivos de cacao más prósperos de la región, recuerda cómo estaban sus cacaoteras hace meses: "Antes estos cultivos eran pésimos, pura monilia (enfermedad común en las plantas de cacao), no le sabíamos hacer el arreglo al árbol, podarlo, nada. Ahora sabemos controlar las plagas, y la producción ha mejorado mucho."

La metodología de trabajo utilizada por el CICR fue de campesino a campesino, con la transmisión de conocimientos utilizando el lenguaje del campo. "Capacitamos a 24 promotores de las 320 familias; ellos van a difundir los conceptos  adquiridos a sus comunidades. Con el lenguaje de los campesinos se está enseñando a los mismos campesinos", explica Anderson.

Con las podas, el control de enfermedades y la aplicación de abonos y biofertilizantes orgánicos, la producción ha aumentado. Aunque es largo el camino que falta recorrer, los pobladores están entusiasmados: han formado una asociación y muchos de los campesinos que no fueron incluidos en el proyecto ya comenzaron a sembrar cacao. En la mirada de los nuevos cacaoteros, puede verse alegría y esperanza. "Ahora vivimos más tranquilos. Nuestra gente tiene pensamientos nuevos y buenos", resume Fabio.


Fotos

Municipio de San Miguel, departamento de Putumayo. Desde junio de 2011, el CICR lleva adelante un proyecto de cultivo de cacao concertado con la comunidad. Anderson Peña (ingeniero agro ecólogo del CICR) explica a un campesino el manejo del cultivo. 

Municipio de San Miguel, departamento de Putumayo. Desde junio de 2011, el CICR lleva adelante un proyecto de cultivo de cacao concertado con la comunidad. Anderson Peña (ingeniero agro ecólogo del CICR) explica a un campesino el manejo del cultivo.
© CICR / S. Giraldo

La iniciativa del CICR de apoyar a los habitantes de la zona rural de San Miguel (Putumayo) en el cultivo de cacao surge de las consecuencias humanitarias que sufrió la población civil a causa del conflicto armado. Jonathan Ramírez habita en la vereda La Unión y es uno de los 24 promotores del proyecto. 

La iniciativa del CICR de apoyar a los habitantes de la zona rural de San Miguel (Putumayo) en el cultivo de cacao surge de las consecuencias humanitarias que sufrió la población civil a causa del conflicto armado. Jonathan Ramírez habita en la vereda La Unión y es uno de los 24 promotores del proyecto.
© CICR / S. Giraldo

Utilizando un lenguaje sencillo, el CICR capacitó a 24 promotores pertenecientes a las familias de la zona para que difundieran a sus comunidades los conocimientos aprendidos. Giulio Coppi, delegado del CICR en Puerto Asís, Putumayo, sostiene un fruto de cacao. 

Utilizando un lenguaje sencillo, el CICR capacitó a 24 promotores pertenecientes a las familias de la zona para que difundieran a sus comunidades los conocimientos aprendidos. Giulio Coppi, delegado del CICR en Puerto Asís, Putumayo, sostiene un fruto de cacao.
© CICR / S. Giraldo

Los campesinos han sembrado más de 500 hectáreas de cacao en la zona rural de San Miguel, Putumayo. Con el fortalecimiento de la producción del cultivo, se espera que 320 familias mejoren sus ingresos y su alimentación. 

Los campesinos han sembrado más de 500 hectáreas de cacao en la zona rural de San Miguel, Putumayo. Con el fortalecimiento de la producción del cultivo, se espera que 320 familias mejoren sus ingresos y su alimentación.
© CICR / S. Giraldo