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Colombia: agua, saneamiento e higiene para comunidades de Nariño

18-04-2012 Reportaje

Este texto forma parte de la publicación "Situación humanitaria: Informe de actividades Colombia 2011".

Para tener agua en sus casas para cocinar, lavar los alimentos y beber, las mujeres de las comunidades de Sande, Conquista y Negrito (a cinco horas en canoa desde el casco urbano del municipio de Roberto Payán, Nariño) tenían que ir al río Ispí, llenar de agua los baldes y cargarlos en sus hombros, loma arriba hasta sus casas. “Era difícil y costoso, los niños incluso tomaban de esta agua que no era limpia”, cuenta Solangie, una habitante de Conquista.  Otras veces, las aguas recogidas en forma inadecuada se convertían en cuna del zancudo que trasmite el paludismo y otras enfermedades.

La diarrea, las infecciones respiratorias, la parasitosis y otros problemas de salud afectaban a diario a estas comunidades debido a las malas condiciones de abastecimiento y amacenamiento del agua y de las deficiencias en el saneamiento básico.  Estas comunidades se desplazaron en 2010 debido a enfrentamientos generados durante la erradicación manual de cultivos ilícitos.  Una vez que decidieron retornar a sus tierras, el CICR decidió ayudarles a mejorar la calidad de vida en su zona de origen con el fin de fomentar el arraigo y disminuir el riesgo de futuros desplazamientos.

De esta forma, entregó a 157 familias tanques con grifo para almacenar agua en las cocinas para el consumo directo y otros para almacenamiento de aguas lluvias, así como recipientes para la recolección de basura, que cada una de las casas fue instalando con materiales propios de la zona, y con el apoyo y orientación del CICR y voluntarios de la Cruz Roja Colombiana. Hoy, más de 670 personas y más de 150 niños que se alimentan en los restaurantes escolares de las tres veredas se benefician del proyecto de agua y saneamiento.

Además, líderes comunitarios fueron capacitados mediante la estrategia participativa de entornos saludables con el compromiso de enseñar a sus vecinos lo que aprendieron para mejorar las condiciones de higiene y así prevenir enfermedades.  “Antes era difícil tener la casa limpiecita y tener agua. Bajar al río era lejos pero el principal problema es el tema de salud, uno acá siempre ha vivido como alejado de la civilización”, cuenta Marina, líder comunitaria de Sande. “Ahora podemos decir que han bajado las enfermedades. Ahora en mi casa nunca falta el agua tratada, además para mí ha sido muy beneficioso porque he aprendido mucho y a mí me gusta aprender”.

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Fotos

 

© CICR / B. Heger