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Nigeria: atención de salud para las comunidades en los riachos del delta del Níger

31-01-2012 Reportaje

Tras años de violencia armada, para los centenares de comunidades que viven a lo largo de los riachos del delta del Níger los servicios de atención de salud son muy limitados. Desde 2010, el CICR y el Ministerio de Salud dirigen un programa de extensión en beneficio de 7.000 personas en más de 40 comunidades remotas.

Son las 7.30 de una mañana soleada y ventosa en la ciudad de Port Harcourt, en el delta del Níger.

Frente a la oficina, Annick Hamel y Chinenye Anyaeriuba cargan su vehículo con vacunas, medicamentos, materiales de primeros auxilios, chalecos salvavidas, impermeables y botas de agua. Una vez cargados todos los materiales, los dos trabajadores de salud del CICR se dirigen al muelle, donde el capitán Denis y su piloto Dike los esperan junto a una pequeña embarcación a motor. La carga se transfiere al barco, todos se calzan los chalecos salvavidas y los motores se ponen en marcha.

Tras un movido viaje de media hora, la embarcación se detiene para recoger a dos vacunadores del Ministerio de Salud. Se delibera sobre el itinerario del día, y Denis, en función de las mareas, asesora al equipo sobre el mejor orden a seguir para visitar las comunidades.

La embarcación transita por el canal principal, donde se observan grandes buques anclados y restos de barcos hundidos. Pronto, aparecen riachos más estrechos rodeados de exuberante vegetación. Allí, el agua es más tranquila y el viaje se hace más sereno. La embarcación se detiene cerca de los puntos de control del Grupo de Tareas de las Fuerzas Armadas de Nigeria. Al ver la bandera de la Cruz Roja, los soldados dejan que la embarcación siga su camino. Esta zona, que fue escenario de enfrentamientos entre las fuerzas armadas y grupos militantes, se beneficia ahora de la frágil paz alcanzada tras la amnistía dictada en 2009 por el Gobierno en favor de los grupos armados. Sin embargo, las fuerzas armadas siguen patrullando la zona para proteger la ley y el orden.

Tras otra media hora en la que recorre y cruza innumerables riachos, la embarcación atraca en Namasibi, una pequeña comunidad de pescadores. El personal de salud desembarca y, con el agua a media pierna, transporta su preciosa carga de vacunas y otros insumos, cuidando de no resbalar en el fondo barroso del riacho. En el aire flota un olor de pescado seco y de aceite derramado. Namasibi es una pequeña aldea con unos cien habitantes. Las casas son de barro y paja, y en el borde del agua se observan unos pocos botes de pesca y unas redes.

Amagino, el jefe de la aldea, da la bienvenida al equipo y explica la situación en la aldea. "No tenemos agua potable", explica. "Ése es nuestro principal problema, porque muchas enfermedades se originan en el agua y los niños son particularmente vulnerables". Esta aldea, como muchas otras en el delta, sigue sufriendo los efectos de la violencia armada y los problemas de seguridad, que deterioraron los servicios de salud dejando a las comunidades prácticamente indefensas ante la malaria, las infecciones respiratorias, las enfermedades de la piel y las enfermedades transmitidas por el agua.

Pronto, las mujeres y los niños, con sus libretas de vacunación, se reúnen frente a un techo de paja sin paredes. El personal de salud comienza a trabajar rápidamente; los colaboradores del CICR se ocupan de registrar los datos de los beneficiarios y los vacunadores del Ministerio de Salud aplican las vacunas. Los niños empiezan a llorar incluso antes de que las agujas los toquen. Las madres tratan de calmarlos. Se distribuyen tabletas antiparasitarias y las madres embarazadas reciben consejos sobre cómo cuidar su salud. La escena es ruidosa, pero ordenada.

Una vez atendidos todos los pacientes, el personal de salud guarda sus elementos y sigue viaje con la embarcación hasta la siguiente aldea, Tangbulusunju, que es más grande que la anterior. También luce más próspera, pero los problemas de agua y de salud son los mismos. Aquí, el trabajo lleva más tiempo, porque hay más pacientes. De pronto, las nubes que se venían acumulando desatan un fuerte chaparrón. Empiezan a aparecer goteras en el delgado techo de paja y la gente corre a buscar refugio. Al mismo tiempo, cambia la marea. Denis y el piloto se esfuerzan por mantener la embarcación a flote, pero la copiosa lluvia dificulta las maniobras. Cuando amaina, es hora de irse, pero la embarcación está atascada en el barro. Acuden al rescate los niños de la aldea, que empujan el barco hasta las aguas más profundas. Entre resbalones y con el agua hasta la rodilla, todos suben a bordo.

Son casi las cuatro de la tarde y todos están cansados. Los miembros del equipo comparten una comida liviana consistente en pastel de carne y agua embotellada, y descansan como pueden en la embarcación, que navega a toda velocidad. Chinenye y Annick estudian las estadísticas del día. Se inmunizó a 78 niños menores de cinco años y a 32 mujeres en edad de procrear.

Chinenye y Annick finalmente regresan a la oficina alrededor de las seis de la tarde. Guardan cuidadosamente las vacunas sin usar y controlan y verifican los demás elementos. Annick mira su reloj y sonríe: ¡mañana será otro día largo!


Fotos

Delta del Níger, Nigeria. La embarcación del CICR se dirige hacia los riachos. 

Delta del Níger, Nigeria. La embarcación del CICR se dirige hacia los riachos.
© CICR / R. Qureshi

Namasibi, delta del Níger, Nigeria. Maria Olu-Egbuniwe, del CICR, habla con el jefe de la aldea. 

Namasibi, delta del Níger, Nigeria. Maria Olu-Egbuniwe, del CICR, habla con el jefe de la aldea.
© CICR / R. Qureshi / v-p-ng-e-00474

Tangbulusunju, delta del Níger, Nigeria. Los niños esperan para inscribirse y recibir las vacunas. 

Tangbulusunju, delta del Níger, Nigeria. Los niños esperan para inscribirse y recibir las vacunas.
© CICR / R. Qureshi

Namasibi, delta del Níger, Nigeria. El trabajador de salud del CICR, Chinenye Anyaeriuba, registra los datos de los niños antes de vacunarlos. 

Namasibi, delta del Níger, Nigeria. El trabajador de salud del CICR, Chinenye Anyaeriuba, registra los datos de los niños antes de vacunarlos.
© CICR / M. Olu-Egbuniwe

Namasibi, delta del Níger, Nigeria. Un niño es vacunado mientras otro aguarda su turno. 

Namasibi, delta del Níger, Nigeria. Un niño es vacunado mientras otro aguarda su turno.
© CICR / M. Olu-Egbuniwe

Namasibi, delta del Níger, Nigeria. Una madre habla sobre cuestiones de salud con Annick Hamel, trabajadora de salud del CICR. 

Namasibi, delta del Níger, Nigeria. Una madre habla sobre cuestiones de salud con Annick Hamel, trabajadora de salud del CICR.
© CICR / R. Qureshi