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Pakistán: el CICR recuerda a Khalil Dale

10-05-2012 Reportaje

Khalil Dale, colaborador del CICR en el área de salud, fue asesinado en Quetta, Pakistán, cuatro meses después de haber sido secuestrado. Hemos recibido infinidad de mensajes de condolencias que no sólo expresan compasión, sino que también evidencian la persona afectuosa, amable y generosa que fue Khalil.

Khalil Dale, calificado en los mensajes como valiente, incansable, entusiasta, compasivo y capaz de dar esperanza a mucha gente, fue un hombre excepcional. Fue un trabajador humanitario que contribuyó a hacer del mundo un lugar mejor; su fallecimiento nos ha conmovido a todos, así lo conociéramos personalmente o no.

Su vida fue de amor, no de odio

"Khalil habría desestimado un comentario de esa naturaleza con una sonrisa humilde y habría cambiado de tema inmediatamente. Era un verdadero trabajador humanitario, un auténtico ciudadano del mundo y una de las personas más generosas que he conocido”, escribió un amigo y ex colega.

"Khalil se sumó al equipo de Quetta con mucho entusiasmo, motivación y alegría… Es importante saber que lo necesitábamos imprescindiblemente y que su presencia significó una verdadera diferencia. Llevaré a Khalil por siempre en mi corazón y el recuerdo de él me dará la fuerza para seguir adelante”, concluye la carta.

En muchos otros mensajes de colegas se reitera el deseo de honrar el legado de Khalil.

"Lo que ha sucedido es una verdadera tragedia… Mantendremos su espíritu vivo ayudando a los demás”, reza un mensaje de un colega del CICR.

"Como voluntario de la Cruz Roja Británica, hago mía su condena de este inaceptable hecho de violencia. Ofrezco mis más profundas condolencias a todos. Nuestra determinación de ayudar a los más vulnerables no flaqueará”, dice otro mensaje.

Diversos organismos de la ONU, ONG, Gobiernos y particulares han expresado su conmoción y su tristeza.

Momento de duelo

Tras un servicio fúnebre en Islamabad, tres colegas de Khalil, de Pakistán, viajaron con su cuerpo hasta el Reino Unido, donde será sepultado, conforme a los deseos de su familia.

Los familiares y los amigos de Khalil expresaron su “dolor, angustia, confusión y enfado” por el asesinato, y gratitud por “las abrumadoras expresiones de apoyo, compasión y amor” que recibieron de todas partes del mundo.

En busca de respuestas

En todo Pakistán, el personal del CICR cumplió una semana de duelo tras el fallecimiento de Khalil. “No tengo palabras para expresar el dolor que sentimos tantos amigos, colegas y familiares, en todo el mundo”, dijo desde Islamabad Jacques de Maio, jefe de la zona Sur de Asia, del CICR. “Ahora el CICR ha interrumpido sus operaciones en Pakistán; estamos analizando todas las actividades y las estructuras que tenemos en el país”, explicó. Respecto de los informes en los medios de comunicación sobre la muerte de Khalil, el señor de Maio explicó que muchos de ellos son incorrectos y confusos. “Queremos respuestas. Esperamos que se realice la correspondiente investigación para que se haga justicia”, insistió.

Una marca duradera

A lo largo de todo el secuestro y cuando se conoció su trágico final, el personal del CICR, en la sede y en todo el mundo, expresó su solidaridad a los seres queridos de Khalil.

En la entrada del edificio principal de la sede del CICR en Ginebra, se han encendido velas junto a la foto de Khalil. Muy cerca se ha dispuesto un libro de condolencias. La bandera del edificio del CICR, con un gallardete negro por encima, flameó a media asta durante una semana, tras conocerse la noticia del fallecimiento de Khalil. Un ramo simple de flores blancas se ha colocado en el pequeño corredor que atraviesa el Jardín de la Memoria, cerca del edificio principal, donde el personal del CICR recuerda a los colegas que han fallecido en cumplimiento de su deber.

El peso de la tragedia podía verse en los rostros de los centenares de colegas que, en la sede del CICR, asistieron a escuchar las palabras del presidente de la Institución, Jakob Kellenberger: “Hoy estamos reunidos para compartir nuestro dolor y el de sus seres queridos, que han demostrado una fuerza impresionante al enterarse de que Khalil había sido asesinado”, dijo el presidente. “Siento su profunda tristeza y ustedes podrán sentir la mía, junto con mi indignación para con los perpetradores de un crimen tan horrendo. Quisiera agradecer a todas las personas que, en la sede, en Pakistán y en Londres, hicieron todo lo que estuvo a su alcance para salvar la vida de Khalil.”

El CICR prevé una reunión en Ginebra, en la que los colaboradores del CICR, en funciones o no, podrán rendir homenaje a la vida y los treinta años de servicio de un dedicado trabajador humanitario, que dejó de llamarse Ken para adoptar el nombre de Khalil cuando se convirtió al Islam.

Amor por sobre cualquier otro sentimiento

La declaración de los familiares de Khalil sintetiza de la mejor manera posible lo que los numerosos mensajes de condolencias expresaron: que debemos recordarlo por lo que él fue y no por cómo nos dejó.

“No debemos dejar que los hechos de la semana pasada manchen la memoria de Khalil”, reza la declaración. “Logró mucho en este mundo. Su vida fue de amor, no de odio. Su vida estuvo signada por la generosidad, no por la crueldad. Siempre recordaremos a Khalil, nuestro Ken, como un hombre que nos dio alegría, a nosotros y a tantos otros.”


Fotos

 

© CICR

 

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