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Mantener una sana distancia: periodismo y humanitarismo en Siria

22-10-2012 Reportaje

El periodismo y el humanitarismo tienen una relación simbiótica de larga data, en la cual intercambian información y publicidad en beneficio mutuo. Pero, en algunas situaciones, estas profesiones deben tomar distancia entre sí. En Siria, se ha quebrantado la típica relación entre las organizaciones de ayuda que ofrecen acceso, transporte e información a los periodistas, a cambio de la cobertura emotiva de una crisis. En Siria, mantener cierta distancia entre estas esferas podría ser más seguro y práctico para ambas, según señalaron los panelistas que debatieron la cuestión de la comunicación en el ámbito humanitario, en el Frontline Club en Londres.

La ayuda que las organizaciones humanitarias pueden ofrecer a los periodistas internacionales en Siria es escasa, puesto que las actividades de asistencia están muy limitadas por las cuestiones de seguridad, los obstáculos burocráticos y la falta de confianza del Estado. Por otra parte, en las zonas controladas por la oposición armada, donde las ONG operan con más libertad pero subrepticiamente, los periodistas deben tomar grandes precauciones para no revelar la ubicación de los hospitales clandestinos y dejar a éstos expuestos a los ataques, o para evitar que se corten las rutas del contrabando de medicamentos.

"En toda mi carrera, nunca he hablado con los periodistas menos que ahora", dijo Ben Parker, jefe de la oficina en Damasco que coordina las operaciones de socorro de las Naciones Unidas en Siria. Parker, ex periodista y veterano de las operaciones de ayuda humanitaria en Sudán y África Oriental, señaló que los colaboradores humanitarios normalmente necesitan la ayuda de los medios para recaudar fondos, sensibilizar acerca de una crisis y aconsejar cursos de acción que alivien una situación crítica. En Siria, dijo Parker, esos tres argumentos no son válidos. Nadie sabe qué curso de acción aconsejar, la crisis ya está en las primeras planas de los periódicos y las presiones emocionales normales no influyen en las preocupaciones políticas de los principales donantes.

Además, según Parker, el instinto de los organismos de las Naciones Unidas que los lleva a hablar en nombre de quienes necesitan ayuda por conducto de los medios, apenas se aplica en Siria, donde los activistas, los ciudadanos y los medios locales se expresan por sí mismos, y lo hacen a viva voz. Además, con anterioridad, los organismos internacionales, ansiosos por que los periodistas cubrieran las operaciones de respuesta a desastres o a conflictos, normalmente los invitaban a acompañar los convoyes y a presenciar las distribuciones de socorros; pero estas tácticas no funcionan en Siria, un Estado profundamente ambivalente en lo que respecta a la ayuda internacional y plagado de mecanismos de vigilancia interna. "Las Naciones Unidas no pueden ayudar a los periodistas allí", dijo Parker. "Nosotros los contaminaríamos".

Lindsey Hilsum, editora internacional del noticiero del Canal 4 y ex colaboradora humanitaria, indicó que el conflicto de Siria había barrido con su normal aversión a observar las crisis a través de una lente humanitaria. Era vital ofrecer una respuesta humanitaria, en vista de los miles de muertos y heridos y de los 1,2 millones de sirios que huyeron a otros lugares del país. "Se necesita ayuda con urgencia", dijo Hilsum. "Y, en este caso, me abstengo más que nunca de revelar información que pueda perjudicar a las personas y organizaciones que están tratando de ayudar".

Hicham Hassan, que coordina la información pública sobre la labor del CICR en Siria desde que comenzó la crisis, en marzo de 2011, señaló que la Institución ha desarrollado una intensa actividad de comunicación, reflejando el importante papel que desempeña en el terreno. El CICR ha sido una de las pocas organizaciones capaces de enviar equipos internacionales por toda Siria para ofrecer ayuda a las víctimas del conflicto. Hassan señaló que en los primeros nueve meses del año, el CICR prestó ayuda a más de un millón de personas, pero que eso era una gota en el mar en comparación con las crecientes necesidades de la población. Y la comunicación acerca de la respuesta humanitaria no debe sugerir que los paquetes de alimentos y el material de cirugía de guerra pueden poner fin al conflicto. Mientras tanto, "la gente necesita de todo", declaró Hassan. Lo principal es proveer la asistencia médica apropiada, "y quisiéramos, si fuera posible, concentrarnos en este aspecto".

Melissa Fleming, vocera principal del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, sugirió que el papel que tradicionalmente desempeñan los periodistas en materia de sensibilización sigue aplicándose a la situación de las personas que han huido de Siria. Para finales de año, se espera que unas 700.000 personas atraviesen un duro invierno,  hacinadas en campamentos y edificios superpoblados en Jordania, Turquía, Líbano e Irak. "Al menos están a salvo, pero todos están traumatizados", dijo. "Agradecemos que los periodistas estén allá para contar la historia de estas personas".

"Lo que sigue unificando a los medios y al movimiento humanitario en el conflicto de Siria es la suerte de la población", señaló Fleming. Lyse Doucet, corresponsal internacional principal de BBC World, que realizó numerosos reportajes en Siria, coincidió con esa opinión. "En la guerra, debemos ponernos de parte de las personas", dijo Doucet. Éste es el desafío que afrontan los observadores que intentan ser imparciales, pero no indiferentes, en medio de la violenta fractura de Siria.

Vea un vídeo sobre el debate en el Frontline Club (en inglés):


Fotos

Londres, RU. Ben Parker (ONU), Hicham Hassan (CICR), Lindsey Hilsum (Canal 4) y Lyse Doucet (BBC) participaron en el panel que se reunió en el Frontline Club. 

Londres, RU. Ben Parker (ONU), Hicham Hassan (CICR), Lindsey Hilsum (Canal 4) y Lyse Doucet (BBC) participaron en el panel que se reunió en el Frontline Club.
© CICR / L. Sturdy

Londres, RU. Ben Parker (ONU) y Hicham Hassan (CICR) hablan en el Frontline Club. 

Londres, RU. Ben Parker (ONU) y Hicham Hassan (CICR) hablan en el Frontline Club.
© CICR / L. Sturdy

Londres, RU. Hicham Hassan, del CICR, habla en el Frontline Club. 

Londres, RU. Hicham Hassan, del CICR, habla en el Frontline Club.
© CICR / L. Sturdy