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Yemen: pequeños negocios, grandes beneficios

01-10-2012 Reportaje

Ali Mohammed y Baqla’a Hadi se cuentan entre los cientos de jefes de familias que tuvieron que huir de sus aldeas y de los enfrentamientos y que terminaron viviendo varios años en los campamentos para personas desplazadas de Sadá. El CICR utiliza proyectos de generación de ingresos para ayudar a estas personas a reconstruir sus vidas.

La historia de Ali Mohammed

Ali Mohammed tiene 45 años y es padre de siete hijos. Como sucedió con otros jefes de familia en su aldea, la guerra lo obligó a huir de su hogar junto con sus hijos.

“Vivíamos una vida normal", dijo Ali. "Era agricultor en Gammer, la aldea donde nací, y cultivaba tierras agrícolas arrendadas y criaba algo de ganado. No éramos ricos, pero sí felices; estábamos satisfechos con lo que teníamos. No nos fuimos para mejorar nuestros ingresos, sino para salvar nuestras vidas".

Cuando los bombardeos empezaron a acercarse a su casa, huyeron a la ciudad de Sadá. "Cuando llegamos, oímos hablar de campamentos organizados y administrados por el CICR en beneficio de las personas desplazadas, como nosotros. Fuimos al campamento de Elhsa,  donde el CICR, tras registrar nuestros datos, nos proporcionó materiales para la construcción de refugios, colchones, mantas, una lona impermeable y alimentos para un mes. Agradezco al CICR por estar allí y por ayudarnos en tiempos difíciles".

Como muchas otras, la familia de Ali pasó cuatro años en el campamento. Luego, cuando los Houthis y el gobierno acordaron un alto el fuego, Ali decidió regresar a su aldea y reconstruir su vida allí. El CICR le facilitó un medio de subsistencia, proporcionándole un pequeño vehículo de tres ruedas para transportar mercancías. Ali también recibió raciones alimentarias para cuatro meses, materiales de construcción y artículos domésticos esenciales, que le ayudarán a llevar una vida digna hasta que empiece a obtener ingresos con su nuevo trabajo.

La historia de Baqla’a Hadi

Baqla'a Hadi es madre de seis hijos. Han pasado seis años desde que la familia huyó del distrito de Hydan para refugiarse en Sadá. Baqla'a habla de las penurias sufridas durante los enfrentamientos e incluso después de que ella y sus familiares huyeron de Hydan: lo difícil que era encontrar pan para alimentar a sus hijos, y los problemas que tenía para equipar su tienda, cuando todos los que la rodeaban vivían en la pobreza. Describe la tristeza que sintió al perder su hogar y dejar atrás a sus ancianos padres, y habla de los problemas cotidianos que afronta una familia numerosa con poco dinero.

“Me casé hace 20 años", dice. "Éramos felices, trabajábamos para criar y educar a nuestros seis hijos. Entonces, mi esposo se enfermó de diabetes. Pero, el verdadero problema empezó cuando tuvimos que dejar nuestro hogar para escapar de las hostilidades. Otros pobladores sufrían heridos o morían. Todo lo que queríamos era salvar a nuestros hijos y nuestras vida. Dejamos todo atrás, sin saber adónde ìbamos ni cuándo volveríamos". Se unieron a las oleadas de personas que se dirigían a Sadá.

Tras meses de errar de un lugar a otro, encontraron un refugio duradero en un campamento para personas desplazadas en Sadá. Pero sus problemas no terminaron allí. "Por desgracia, mi esposo no pudo aceptar nuestra nueva situación y empezó a tener problemas mentales, además de su diabetes. Esto nos obligó a vivir separados".

Vida difícil en el campamento

La familia de Baqla’a’s vivió en el campamento durante seis años, junto a otras 1.400 personas desplazadas. El CICR instaló refugios y tanques de agua, y distribuía raciones alimentarias mensuales. "No era fácil vivir en el campamento, en tiendas que carecen de la intimidad que necesitamos las mujeres, y todo el tiempo con el temor de no recibir la ayuda".

Regreso a la aldea

Hoy, la situación parece más estable y Baqla’a decidió regresar a su aldea. Su vivienda había quedado muy dañada. El CICR le proporcionó materiales de construcción y los elementos necesarios para abrir una pequeña tienda de comestibles para ganarse la vida. “Esto nos ha liberado de las duras condiciones del campamento. La tienda no satisfará todas nuestras necesidades, pero es nuestra única fuente de ingresos por el momento, y es una ayuda que agradezco mucho".


Fotos

Sadá. Ali Mohammed con un vehículo de tres ruedas que le proporcionó el CICR para ayudarle a ganarse la vida.  

Sadá. Ali Mohammed con un vehículo de tres ruedas que le proporcionó el CICR para ayudarle a ganarse la vida.
© CICR / S. Al-Haddi

Sadá. Las familias que regresan a su lugar de origen reciben ganado proporcionado por el CICR. 

Sadá. Las familias que regresan a su lugar de origen reciben ganado proporcionado por el CICR.
© CICR / S. Alhaddi

Sadá. Esta tienda de comestibles proporcionada por el CICR se compartirá entre tres personas desplazadas de la misma familia. 

Sadá. Esta tienda de comestibles proporcionada por el CICR se compartirá entre tres personas desplazadas de la misma familia.
© CICR / S. Saleh Alhaddi

Sadá. Una mujer recibe una máquina de coser y telas proporcionadas por el CICR. 

Sadá. Una mujer recibe una máquina de coser y telas proporcionadas por el CICR.
© CICR / S. Al-Haddi