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Líbano: situación muy difícil para los refugiados sirios y para la comunidad anfitriona

18-01-2013 Reportaje

A causa de los combates feroces, la inseguridad y la destrucción de sus hogares y sus medios de sustento, miles de familias sirias han tenido que refugiarse en Líbano. Con ayuda de amigos y parientes, algunas de ellas han logrado encontrar un alojamiento relativamente digno, mientras que otras viven en condiciones muy precarias.

"La destrucción, los combates y los bombardeos indiscriminados nos obligaron a irnos de nuestras casas", declara Abu Shebel, docente retirado, de unos 65 años de edad.

"Hubiese preferido morir en casa, antes que soportar la humillación del desplazamiento... Pero el miedo a la muerte nos ha traído aquí", se lamenta Abu Hassan, de 40 años de edad. "Extraño mi casa, mis juguetes y mis cosas. Quiero volver a la escuela y ver a mis amigos", dice su hijo, Hassan, de siete años de edad.

Abu Shebel, Abu Hassan y sus familiares forman parte de los más de 180.000 refugiados sirios que huyeron de la violencia en su país. Ahora están hospedados en casa de familias libanesas, en Wadi Jaled, une región de escasos recursos y subdesarrollada del norte de Líbano, cerca de la frontera con Siria.

Cuando huyeron de su ciudad natal, Tal Kalaj, para llegar a Líbano en mayo de 2011, Abu Shebel y su esposa, también docente retirada, fueron recibidos por la familia de Cheikh Tarek, un amigo libanés de su hijo, Shebel. "Por un tiempo compartimos su apartamento del primer piso. Esperábamos poder regresar a casa el cabo de algunas semanas", precisa Abu Shebel.

Las semanas y los meses fueron pasando, y junto con ellos se desvanecía la esperanza de un pronto regreso. Cuando se hizo evidente que el desplazamiento se prolongaría, la pareja se mudó a un apartamento deshabitado en la planta baja. "El lugar estaba totalmente abandonado, pero los vecinos nos ayudaron a convertirlo en una vivienda digna. Nos han dado de todo, colchones, mantas, muebles, utensilios de cocina", explica el refugiado de cabellera gris. "Estoy muy agradecido. ¿Cómo voy a hacer para agradecerles tanta generosidad?

La situación de Abu Hassan, del barrio de Jalidiyeh (Homs), es mucho más difícil. Él, su mujer y sus tres hijos, así como sus dos hermanas y dos de sus hijos, comparten un apartamento muy precario que les facilitó un familiar pobre de Líbano. El apartamento, de un solo ambiente, está amueblado sobriamente con colchones, viejos tapices y una pequeña estufa de gas que apenas les permite protegerse del frío.

Im Hassan trata de ocultar las lágrimas, mostrando las paredes húmedas de la habitación mal aislada, que se ha convertido en un hogar improvisado. "Vivíamos en una linda casa en Homs", dice. "Mire dónde estamos ahora, dormimos, comemos y cocinamos en el mismo lugar. Por el techo entra agua de lluvia, y no tenemos calefacción. Nuestra situación es trágica."

Los tres pequeños hijos de Abu Hassan no tienen ningún otro lugar para jugar más que el patio barroso en el exterior de su apartamento. El exilio forzoso puede ser incluso más duro para los niños que para los adultos. Arrancados con violencia y brutalidad de su vida normal, muchos niños sirios quedan traumatizados y marcados para siempre. "Los niños sirios necesitan contención psicológica y otras formas de ayuda para sobreponerse del trauma", explica Abu Hassan. "En sus casas tenían todo lo que necesitaban. Hoy son refugiados, están privados de la dicha más elemental de la infancia."

Las familias libanesas que acogen a los refugiados también llevan la carga del desplazamiento sirio. "Son nuestros parientes, vinieron aquí buscando refugio. Somos pobres, tenemos que compartir la casa y la comida. Pero no podemos dejarlos en la calle", explica la anfitriona de Abu Hassan, Imm Hamoudy.

Imm Hamoudy, con un marido discapacitado y siete hijos, es el sostén de la familia. Utiliza una pequeña parte de su casa como tienda, donde vende dulces y algunos otros productos alimentarios. "Esta pequeña tienda me permite ganar dinero", dice. "Un día tuve que vender un brazalete de oro para poder alimentar a mi familia y cumplir mi deber de alojar a mis parientes sirios":

"Todos los desplazados desean regresar a casa y vivir con dignidad. Nadie se va totalmente a gusto de su casa", dice Abu Hassan. Mientras tanto, es probable que la situación de las personas desplazadas siga siendo muy difícil durante un tiempo...


Fotos

Valle de Bekaa, Líbano. Una familia de refugiados sirios. 

Valle de Bekaa, Líbano.
Una familia de refugiados sirios.
© CICR / N. Ismail

Imm Hamoudy, a la entrega de su minúsculo comercio, único recurso para ganarse la vida. 

Imm Hamoudy, a la entrega de su minúsculo comercio, único recurso para ganarse la vida.
© CICR