• Enviar
  • Imprimir

Rebaños y sustento en peligro en Yemen

28-03-2013 Reportaje

Una campaña de vacunación de animales en las zonas rurales de Amran ayuda a preservar los rebaños y los medios de sustento de familias vulnerables. La campaña está a cargo del Ministerio de Agricultura, que cuenta con el apoyo del CICR en el suministro de equipamiento y vacunas y en el pago del alquiler de vehículos, el combustible y los incentivos para los encargados de llevar a cabo la tarea de vacunación. El personal del CICR acompaña a los equipos de la campaña en sus recorridos sobre el terreno.

No es fácil imaginar cómo sobreviven los animales en el reseco entorno de la gobernación de Amran. Sin embargo, los animales resisten y constituyen el sustento de miles de familias pobres que habitan una zona rural afectada por la inseguridad desde hace mucho tiempo.

El hecho de que las personas también hayan vivido durante siglos en ese austero entorno rocoso, donde estrechas terrazas unen las laderas de las montañas con franjas de tierra, es un verdadero milagro. El paisaje está salpicado de casas de barro y piedra que cuelgan de los promontorios bajo el cielo azul.

Los habitantes de las casas, que se encuentran entre los granjeros más pobres de Yemen, viven en condiciones sumamente frágiles, y si sus animales se enferman o mueren, las consecuencias suelen ser desastrosas para sus familias.

Reunión a la intemperie

Atravesamos una mañana estas antiguas tierras en dirección a una depresión rocosa donde los granjeros habían llevado sus ovejas y cabras para vacunarlas contra la peste de las cabras, una enfermedad muy contagiosa conocida también como “peste de los pequeños rumiantes” o PPR. El primer caso registrado de esta enfermedad en el país fue el de un animal de Hadramaut, en junio de 2012.

En el lugar donde se llevó a cabo la vacunación, el jefe del Departamento de Ganadería de Amran, el doctor Mohamed Al-Najiri, comentó lo importantes que son los animales para la comunidad: “Las personas tienen una vida simple y cuentan con pocos recursos. Hay mucha pobreza en la zona y los animales son el recurso básico para el sustento de los habitantes. La PPR es muy contagiosa y, de haber un brote epidémico, podría perderse hasta el 90% de las ovejas y las cabras.

Según el Departamento de Ganadería, para febrero de 2013 podrían haber muerto 400 animales afectados por PPR. Por ese motivo, el Ministerio de Agricultura decidió lanzar una campaña de vacunación, cuyo responsable es el doctor Al-Najiri.

Hasta 48 personas divididas en 16 equipos de vacunación participarían en la campaña. Los encargados de llevar y aplicar las vacunas, muchos de los cuales recibieron formación del CICR en 2012, recorrerían los escarpados caminos montañosos de Amran en auto o a pie durante alrededor de 60 días, para vacunar hasta un millón de animales.

El lanzamiento de la campaña tuvo lugar el 17 de febrero de 2013. Cuando nos reunimos con los equipos de vacunación, diez días después, ya habían vacunado a unos 160.000 animales.

Todos participan

Aunque la sociedad yemení tiene características patriarcales, las mujeres suelen trabajar fuera de la casa. Entre otras tareas, son las responsables del ganado, y sus hijos se ocupan de arrear los rebaños durante el día.

El lugar de vacunación estaba lleno de niñas y mujeres que llevaban velo y abultadas vestimentas y guiaban a los animales para que se acercaran a los encargados de aplicar las vacunas. Ellos llevaban una jeringa en una mano y en la otra, un aerosol de pintura roja para marcar a los animales que recibían la vacuna.

Los jeques de los poblados, con el rostro ajado, permanecían charlando a un costado, con las cuentas de oración anudadas sobre la jambiya, la daga tradicional que llevan todos los hombres en el norte de Yemen.

Cuando quienes aplicaban las vacunas se tomaron un descanso para desayunar, cerca de las 11 de la mañana, el calor era ya muy intenso. Comían de una bandeja común, agachados en el suelo. En ese momento, me llamó la atención una anciana que estaba sentada a unos metros de nosotros. Llevaba un gran sombrero de paja y miraba al horizonte en silencio, quizá contemplando la grandeza de las montañas a lo lejos.

“Soy de Rais, de por aquí", dijo. “Mis cabras no están enfermas y no sé nada de esta enfermedad, pero me dijeron que si traía a vacunar a mis animales, evitaría que se enfermaran. Por eso he venido. Somos siete de familia. No tenemos tierras y no plantamos nada. Sólo tenemos a Alá. A veces, vendemos algún cabrito para poder comprar lo que necesitamos”. Volvió a quedarse en silencio, mirando al vacío.

Después del desayuno, todos retomaron su tarea y nosotros decidimos marcharnos. Los animales que ya habían recibido la vacuna también se alejaban entre las rocas erosionadas, arrancando del suelo lo que pudiera ser comestible. Los niños pastores iban detrás de los animales, correteando y saltando ágilmente de roca en roca. Verlos me hizo pensar en lo delgada que es la línea entre sobrevivir y perderlo todo en esta tierra olvidada, no sólo para los animales sino también para las personas. Y pensé también en la estrecha relación entre el ganado y los pastores, en el lazo que los une desde hace siglos.


Fotos

Niños pastores cuidando el ganado. 

Maswar, gobernación de Amran, Yemen
Niños pastores cuidando el ganado.
© CICR / J. Barry

Un delegado del CICR observa al jefe del Departamento de Ganadería de Amran, Mohamed Al-Najiri, que estudia a un animal para detectar síntomas de PPR. 

Maswar, gobernación de Amran, Yemen
Un delegado del CICR observa al jefe del Departamento de Ganadería de Amran, Mohamed Al-Najiri, que estudia a un animal para detectar síntomas de PPR.
© CICR / J. Barry

Las personas acuden a vacunar el ganado desde regiones cercanas y lejanas. 

Maswar, gobernación de Amran, Yemen
Las personas acuden a vacunar el ganado desde regiones cercanas y lejanas.
© CICR / J. Barry / ye-e-01007

Trabajando de a dos, los encargados de la vacunación se abren paso entre los animales. 

Maswar, gobernación de Amran, Yemen
Trabajando de a dos, los encargados de la vacunación se abren paso entre los animales.
© CICR / J. Barry