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Colombia: comunidades de Putumayo y Córdoba celebran la llegada del agua

22-03-2013 Reportaje

Además de padecer el conflicto armado, muchas comunidades rurales y urbanas de Colombia se enfrentan a la falta de servicios vitales como agua y saneamiento. El CICR, con apoyo de la Cruz Roja Colombiana, ayuda a mitigar esta situación. Tan solo en 2012, aproximadamente 7.000 personas se beneficiaron de proyectos de acceso a agua y saneamiento.

En el Día Mundial del Agua, destacamos las historias de dos comunidades, una en el norte y otra en el sur del país, a las que el acceso al líquido les mejoró la calidad de vida.

Las Perlas: “No tenemos casi nada, pero tenemos lo mejor, que es el agua”

Aunque suene paradójico, muchas comunidades ubicadas en las riberas de los ríos de la Amazonía colombiana, en el sur de Colombia, sufren por falta de agua de buena calidad. Esa era la situación en el caserío Las Perlas, ubicado a orillas del río Mandur, municipio de Puerto Guzmán (Putumayo) hasta que, en enero de 2012, el CICR terminó de adecuar un acueducto comunitario.

La escasa presencia estatal, los enfrentamientos entre las partes en conflicto y los señalamientos a la comunidad  tenían diezmadas las esperanzas de esta comunidad de unas 490 personas . Intensos veranos y actividades de minería en el río disminuían aún más la calidad del agua. Pese a que había un antiguo acueducto, éste nunca funcionó.

“La situación era dramática”, recuerda Anselmo Cuaram, presidente del Comité de Aguas de la comunidad. “Tomábamos agua del río o agua lluvia que recogíamos en canecas. Todos nos bañábamos en el río y era muy peligroso por los animales que hay allí y también por los vidrios, que podían causar accidentes”.

Cocinar o consumir agua de la fuente implicaba más riesgos. “Se presentaban muchas enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias, dermatitis y otitis, todas asociadas al consumo del agua del río”, señala Aura Guaitarilla, promotora de salud de la zona.

La intervención del CICR consistió en rehabilitar el sistema de acueducto ya existente e instalar una máquina para bombear agua. Asimismo, se adecuaron llaves, grifos y terminales para el suministro domiciliario, explica Mauricio Méndez, ingeniero del CICR.
El agua no solo trajo salud y bienestar. La comunidad de Las Perlas también recuperó la confianza y se organizó en torno al acueducto. Se conformó un Comité de Aguas encargado de administrarlo, recibir los pagos por el servicio y realizar su mantenimiento.

"Los habitantes de Las Perlas, así no tengamos luz, no tengamos nada, nos sentimos orgullosos, porque tenemos lo mejor, que es el agua, limpia y sana. Nosotros luchamos por el agua. Por eso, vivimos pendientes del pago del servicio”, dice doña Fénix Calderón, dueña de una residencia, a quien sus huéspedes felicitan por las suculentas sopas que ahora prepara con agua potable.

Tierralta: “Hemos aprendido a utilizar las herramientas que tenemos a la mano”

En el asentamiento 9 de Agosto del municipio de Tierralta, Córdoba, en el norte de Colombia, para conseguir agua hay que caminar hasta dos kilómetros y pagar por ella. La otra opción es hacer largas filas junto a un pozo comunitario gratuito o sacar el agua de pozos artesanales familiares que pueden estar contaminados. Así se las arreglan a diario unas 9.500 personas que viven en este enorme barrio, la quinta parte de la población del casco urbano. El poblado es refugio de personas desplazadas de zonas rurales en las que el conflicto armado y otras situaciones de violencia arrecian.

El barrio se llama 9 de Agosto porque ese día, en 2010, familias pobres y desplazadas invadieron un terreno de alrededor de 54 hectáreas. Fuerzas antidisturbios llegaron a recuperar el predio y, en medio de los enfrentamientos, falleció un menor.

El traumático comienzo dio paso a más años de dificultades. “Viven en unas condiciones muy precarias, en casas de  madera o con cerramiento en lona o plástico, techo en paja y piso en tierra. Carecen de servicios públicos básicos como agua, saneamiento, educación y salud”, describe Valentín Palacios, ingeniero de agua y saneamiento del CICR, que lleva 18 meses recorriendo las calles  sin pavimentar del asentamiento.

Desde 2012, el CICR ha capacitado a 110 agentes comunitarios, la mayoría mujeres, en temas como agua para consumo, manejo y disposición de excrementos, residuos sólidos y control de plagas. En la actualidad se construyen dos pozos de 85 metros de profundidad para aprovechar las aguas subterráneas.

“Con este programa nos hemos dado cuenta de que no podemos vivir hacinados, con varias familias en una vivienda, sino que debemos tratar de buscar un mejoramiento y aprovechar las herramientas que tenemos a la mano”, cuenta Nelly Giraldo, madre cabeza de hogar, quien saca tiempo de su negocio de venta de arepas para hacer trabajo voluntario como agente comunitaria.

La seccional Córdoba de la Cruz Roja Colombiana  apoya al CICR en las visitas a la comunidad y en el desarrollo de actividades lúdicas y educativas. Entidades como la Dirección Local de Salud, la empresa de aseo local y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar  han empezado a tener presencia en la comunidad.


Fotos

El acueducto instalado por el CICR le cambió la cara a la comunidad. 

Las Perlas, departamento del Putumayo, Amazonía colombiana.
El acueducto instalado por el CICR le cambió la cara a la comunidad.
© CICR / S. Giraldo

En época de invierno, la gente de Las Perlas se abastecía fácilmente con la lluvia, pero en verano su fuente exclusiva era el río, que en las sequías era imposible de consumir. 

En época de invierno, la gente de Las Perlas se abastecía fácilmente con la lluvia, pero en verano su fuente exclusiva era el río, que en las sequías era imposible de consumir.
© CICR / S. Giraldo

Alejandrino Díaz, presidente de la junta de acción comunal de Las Perlas, dice que el acueducto construido por el CICR mejoró la vida de los vecinos. 

Alejandrino Díaz, presidente de la junta de acción comunal de Las Perlas, dice que el acueducto construido por el CICR mejoró la vida de los vecinos.
© CICR / S. Giraldo

La misma comunidad administra el acueducto, lo que hace que la gente valore más este servicio. 

La misma comunidad administra el acueducto, lo que hace que la gente valore más este servicio.
© CICR / S. Giraldo

Además de los 400 habitantes permanentes de Las Perlas, 90 estudiantes y maestros del colegio y el internado escolar sufrían por la falta de agua. 

Además de los 400 habitantes permanentes de Las Perlas, 90 estudiantes y maestros del colegio y el internado escolar sufrían por la falta de agua.
© CICR / S. Giraldo