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Acción humanitaria en Colombia: Informe de actividades 2012

24-04-2013 Reportaje

En Colombia, 2012 se caracterizó por la continuidad del conflicto armado de casi medio siglo, la esperanza de una solución al conflicto entre el Gobierno y las FARC-EP y la intensificación de otras formas de violencia. Mientras en Cuba se desarrollan diálogos de paz, coexisten el conflicto armado y la violencia.

Introducción

2012: diversas formas de violencia, el mismo dolor para las víctimas

Durante el año pasado, el CICR registró 880 presuntas violaciones de las normas del derecho internacional humanitario por todas las partes en conflicto, así como transgresiones de las normas básicas que confieren protección a las personas por parte de distintos actores armados. Estas infracciones −entre las que se cuentan muertes, amenazas, desapariciones, desplazamientos, violencia sexual y ataques contra la Misión Médica− afectaron tanto a la población civil de zonas aisladas como a los habitantes de grandes ciudades.

En 2012, el CICR constató el deterioro de las condiciones de vida de la población civil debido al recrudecimiento de las hostilidades en los departamentos de Cauca, Norte de Santander, Caquetá, Arauca, Putumayo y Nariño. A estas consecuencias del conflicto armado se sumaron otras generadas por nuevos grupos armados organizados o por actores de la violencia armada en ciudades como Medellín, Buenaventura y Tumaco.

La “otra Colombia” −a la que hicimos referencia en nuestro informe anual 2011− continúa lejana y olvidada, y sus necesidades humanitarias apenas reciben respuesta. Estas comunidades, sin acceso a servicios básicos como los de educación, salud, transporte o agua potable, sufren los efectos directos e indirectos de la violencia.

Zona rural del Putumayo, Colombia, febrero de 2013. Este departamento fue uno de los más más afectados por el recrudecimiento de las hostilidades. 

Zona rural del Putumayo, Colombia, febrero de 2013. Este departamento fue uno de los más más afectados por el recrudecimiento de las hostilidades.
© CICR / B. Heger

El CICR reconoce los avances del Estado en la atención y reparación brindadas a un conjunto importante de víctimas. Sin embargo, le preocupa que un porcentaje significativo de víctimas quede excluido de la ayuda estatal. Esto hace referencia, en particular, a las víctimas de otras formas de violencia diferentes al conflicto armado.

Respuesta humanitaria

En 2012, el CICR asistió y protegió a las víctimas que requerían ayuda inmediata para hacer frente a los daños causados por los actores armados. Más de 200.000 fueron beneficiarias directas de la ayuda prestada por el CICR. Esta asistencia consistió, por ejemplo, en la entrega de alimentos y utensilios básicos de aseo y hogar para familias desplazadas; pago de traslados para personas amenazadas; cobertura de gastos funerarios para personas que perdieron a un ser querido y que no contaban con los medios para costear el sepelio; pago de medicamentos y tratamientos médicos; evacuación de heridos y enfermos de las zonas en conflicto, y entrega de material para la rehabilitación de infraestructuras.

El CICR tiene presencia en más de 25 zonas prioritarias del país donde ocurren los mayores problemas humanitarios. Esta presencia implica una cercanía permanente con las víctimas. 

El CICR tiene presencia en más de 25 zonas prioritarias del país donde ocurren los mayores problemas humanitarios. Esta presencia implica una cercanía permanente con las víctimas.
© CICR / E. Tovar

Asimismo, a través del diálogo confidencial que mantiene con todas las partes en conflicto y con otros actores armados, el CICR brindó protección a la población, al transmitir a los presuntos victimarios casos de violaciones conocidas y persuadirlos para que respeten las normas humanitarias.

Todas estas actividades se realizaron gracias al trabajo conjunto con la Cruz Roja Colombiana, socio estratégico del CICR en el país.
Durante 2013, año en que se celebra el 150º aniversario de la institución, el CICR continuará trabajando en zonas de conflicto y violencia, acompañando a las víctimas y tratando de ofrecer soluciones a sus necesidades humanitarias más apremiantes.

Editorial

Colombia: esperanzas de paz, realidades de guerra

Ricaurte (Nariño), enero de 2012. Miembros de la comunidad indígena Awá asisten a un taller comunitario de manejo de emergencias dictado por el CICR. 

Ricaurte (Nariño), enero de 2012. Miembros de la comunidad indígena Awá asisten a un taller comunitario de manejo de emergencias dictado por el CICR.
© CICR / O. I. Ordóñez

Colombia, país de contrastes, se encuentra en la encrucijada del ‘pesoptimismo’: entre el optimismo de una paz posible y el pesimismo de una violencia a la que esa paz no pondrá fin. Disyuntiva que la sume en la cruenta realidad de la guerra y la violencia, al tiempo que le brinda las esperanzas, que muchos ciudadanos casi no osan albergar, de una nueva oportunidad de acabar con un conflicto armado de cerca de medio siglo.
En medio de las conversaciones que se desarrollan en La Habana, que el CICR saluda como una oportunidad excepcional de buscar soluciones al prolongado sufrimiento de las víctimas, el país afronta un incremento de las acciones armadas y el fortalecimiento de otras formas de violencia.

Desde la Colombia profunda no se ve Cuba. Las tímidas expectativas generadas por los diálogos en la isla caribeña quedan todavía lejos de “la otra Colombia” a la que hacíamos referencia en nuestro informe de 2011. Las víctimas que viven en esas regiones apartadas y marginadas, donde ocurren la mayoría de acciones armadas, no sienten aún la posibilidad de resultados concretos de las conversaciones de paz. Al contrario, aisladas del debate sobre el futuro, numerosas personas han visto empeorar su situación mientras oyen distantes promesas de una vida mejor.

El CICR difunde entre las comunidades sus principios y modo de trabajo para que la población conozca el tipo de ayuda que la institución ofrece. 

El CICR difunde entre las comunidades sus principios y modo de trabajo para que la población conozca el tipo de ayuda que la institución ofrece.
© CICR / B. Heger

Es una de las consecuencias de negociar en medio de la guerra. Sin embargo, es importante reiterar la obligación de las partes en conflicto de respetar estrictamente, en todo momento y circunstancia, las normas humanitarias. Del mismo modo, será fundamental que los diálogos de paz establezcan mecanismos para saldar la inmensa deuda humanitaria con las víctimas. El cierre de esta deuda deberá responder al dolor individual sufrido por la población, que reclama soluciones reales, reconocimiento y reparación.

Con todo, la cruel paradoja que afronta Colombia es la certeza de que un acuerdo de paz exitoso que ponga fin al conflicto armado que comenzó en los años 60 −hecho que sin lugar a dudas sería un logro histórico− no significará el fin inmediato de la violencia en el país. Hoy, las denominadas bandas criminales causan tantas o más muertes, amenazas, desplazamientos y desapariciones que la guerra a la que el proceso de La Habana persigue poner punto final.

Esta realidad, compleja y dual, pone de manifiesto la necesidad de actuar en paralelo y con determinación. De un lado, para acabar con el conflicto armado y garantizar la no repetición. Del otro, para abordar el fenómeno de la violencia organizada y poner fin a la discriminación que padecen sus numerosas víctimas de desplazamiento forzado, excluidas del sistema estatal de asistencia de emergencia y reparación por una categorización discutible desde el punto de
vista humanitario.

El CICR, que en 2013 cumple 150 años de existencia, acumula una dilatada experiencia en guerras y procesos de paz en todo el mundo. La institución reafirma su disponibilidad para seguir contribuyendo a los diálogos de Cuba a través de su acción y apoyo como intermediario neutral y experto en derecho humanitario. Ello incluye la implementación de posibles acuerdos humanitarios entre las partes. Asimismo, el CICR ha desarrollado un papel muy activo en la ejecución de acuerdos de paz en otros conflictos, en áreas como la búsqueda de desaparecidos, limpieza de áreas contaminadas por artefactos explosivos, reunificación familiar, traslado de detenidos liberados, salud y saneamiento en campos de desmovilización, entre otros.

El CICR continuará al lado de las personas, al lado de “la otra Colombia”, proporcionando asistencia y protección donde sea necesario, mientras el conflicto armado y la violencia organizada sigan generando víctimas.
Tras más de 40 años de trabajo permanente en el país, nuestro compromiso con la población colombiana no acaba con la firma de un acuerdo de paz. Se refuerza.

Jordi Raich
Jefe de delegación del CICR en Colombia

Muertes y amenazas

Una cruz al lado del camino en una zona rural de Guaviare. La vida de los civiles debe ser respetada en toda circunstancia, tal como lo establece el DIH. 

Una cruz al lado del camino en una zona rural de Guaviare. La vida de los civiles debe ser respetada en toda circunstancia, tal como lo establece el DIH.
© CICR / P. Jequier

Las muertes y amenazas, unas de las violaciones más graves al DIH y el DIDH, son usadas para atemorizar o estigmatizar a la población en zonas de conflicto o violencia armada y generan otras graves consecuencias humanitarias, como desplazamientos.

En su diálogo confidencial con las partes en conflicto y con otros actores armados, el CICR insiste en que se respete la vida, la integridad y la dignidad de las personas protegidas por el DIH y los principios de humanidad que deben ser observados en toda circunstancia. 

En 2012, documentó 49 casos de muertes para llevarlos ante los presuntos responsables. 

Asimismo, ayudó a 119 familias a costear los gastos funerarios de sus seres queridos o el traslado de los restos mortales. También brindó ayuda económica a 831 personas amenazadas, 147 más que en 2011, para que pudieran refugiarse en un lugar más seguro.

 

 

Voces de las víctimas

“Él era un hombre trabajador, no un delincuente”

 

© CICR / M. C. Rivera

“Mi compañero trabajaba como vigilante de noche. Un día, en la casa, empezó un enfrentamiento como a la una de la tarde. Ese día mataron a tres. Luego, buscando a los responsables, empezaron a tocar puertas, a abrirlas a la fuerza. A una señora la agredieron, a otros los sacaron de la casa. A mucha gente la maltrataron. A unos muchachos que había en un bar los ‘aporriaron’ mucho. Dijeron que iban a pagar justos por pecadores. Y de pronto, llegaron a la habitación donde estaba mi compañero descansando. Entraron y lo mataron. No le dieron oportunidad ni de identificarse”.

Habitante de una comuna de Medellín

Desplazamiento

El aumento de los desplazamientos masivos durante 2012 generó inestabilidad para muchas poblaciones de distintas zonas del país. Los principales departamentos expulsores fueron Cauca, Nariño y Putumayo.

Zona rural de Cauca, 19 de septiembre de 2012. Una caravana transporta herramientas para herraje, vacunas y medicamentos para animales de carga donados por el CICR. 

Zona rural de Cauca, 19 de septiembre de 2012. Una caravana transporta herramientas para herraje, vacunas y medicamentos para animales de carga donados por el CICR.
© CICR / E. Tovar

Durante 2012, la mayor parte de la asistencia del CICR se enfocó en la atención de casos masivos en zonas de difícil acceso. 

El CICR, con el apoyo de la Cruz Roja Colombiana, entregó ayuda humanitaria (alimentos, artículos de aseo y enseres) a 16.037 personas, en 43 casos. El CICR también dotó sitios de concentración y albergue.

Los registros sobre personas desplazadas de manera individual disminuyeron, en parte debido al cierre de la mayoría de programas de asistencia individual de la institución. Aun así, en 2012 el CICR atendió a 16.139 personas.

El CICR y la Cruz Roja Colombiana apoyaron a familias en situación de desplazamiento y vulnerabilidad a través de 15 proyectos productivos. 

Además, el CICR entregó en donación computadores, escáneres e impresoras, con lo cual se espera agilizar el proceso de toma de declaración en línea con el Registro Único de Víctimas por parte de los funcionarios del Ministerio Público.


14 toneladas de alimentos viajaron siete horas por tierra

El Mango es un corregimiento del municipio de Argelia, en el sur del Cauca. Un lugar a más de seis horas de distancia de Popayán, la capital del departamento, golpeado una y otra vez por el conflicto armado. En Argelia, que además de la  cabecera municipal abarca los corregimientos de El Mango, Sinaí y El Plateado, las autoridades locales registraron 80 acciones relacionadas con el conflicto armado durante 2012. Seguir leyendo

Gloria y Luis, emprendedores en medio de la violencia

En octubre de 2012, a causa de disputas entre grupos, Gloria* y su familia tuvieron que cambiar de barrio en Medellín. El futuro de sus hijos fue la principal razón para irse: “Si me toca amanecer debajo de un puente con mis hijos lo hago, con tal de no verlos metidos en un grupo, haciéndoles daño a las personas o haciéndose daño ellos mismos”, cuenta Gloria. Seguir leyendo

Caballos y mulas salvan vidas en el Cauca

Los caballos y las mulas están entre los más preciados compañeros de las comunidades indígenas que viven en la cordillera caucana. Debido al aislamiento, los habitantes dependen por completo de estos animales. Con ellos se abastecen de mercancías, transportan productos agrícolas y evacuan a los enfermos y heridos. También los utilizan para recoger agua de los picos de las montañas y otras tareas indispensables para la vida diaria. Seguir leyendo

En Putumayo, el futuro sabe a cacao

Las comunidades que habitan en la ribera del río San Miguel, departamento del Putumayo (frontera con Ecuador), viven aisladas y con escasas alternativas económicas. La presencia de grupos armados ha traído períodos de violencia que han causado graves problemas humanitarios para la población civil. Seguir leyendo

Jornada de apoyo al empleo en Bogotá

Encontrar trabajo en una capital competitiva como Bogotá es mucho más difícil para personas en situación de desplazamiento. Esas personas llegan a la ciudad huyendo de la violencia e intentan, muchas veces en vano, comenzar una nueva vida y garantizar la supervivencia de sus seres queridos. La dificultad aumenta en función de los bajos niveles de escolaridad, la edad y el género de las personas que buscan empleo. Seguir leyendo

 

Voces de las víctimas

“Trato de arreglármelas como se pueda”

“Mataron a tres personas y nos dieron media hora para salir. Una señora nos dio posada, porque nadie más nos ayudó. La ayuda humanitaria estatal llegó al año y nos han hecho llenar una cantidad de papeles dizque para darnos una vivienda, pero no ha pasado nada. Seguimos en un asentamiento. A veces una organización nos trae un mercadito y nosotros vendemos fritos y tamales y hacemos rifas. A veces me da un estrés que la cabeza se me quiere explotar, pero ningún hijo de Dios muere boca abajo. De alguna parte llega la ayuda”.

Beatriz, desplazada de Tierralta (Córdoba)

Violencia sexual

La violencia sexual causa daños profundos y muchas veces irreparables en las víctimas que la sufren –mujeres, niñas, hombres y niños–: enfermedades de transmisión sexual, daños en la salud sexual y reproductiva, embarazos no deseados y secuelas psicológicas.

Las víctimas de violencia sexual que acuden al CICR obtienen apoyo y orientación para recibir atención en salud física y mental y, cuando deben desplazarse, obtienen asistencia para mitigar la emergencia.  

Las víctimas de violencia sexual que acuden al CICR obtienen apoyo y orientación para recibir atención en salud física y mental y, cuando deben desplazarse, obtienen asistencia para mitigar la emergencia.
© CICR / M. C. Rivera

Las regiones más afectadas durante el año fueron Nariño (especialmente Tumaco), Chocó, Arauca, Antioquia y Cauca. El CICR también registró un aumento de casos en Buenaventura.

En 2012, 117 nuevas víctimas recibieron asistencia médica, de las cuales 102 contaron con acompañamiento psicológico en el marco de un convenio suscrito por el CICR con Profamilia. Otras 74 víctimas antiguas recibieron seguimiento y 58, orientación sobre el sistema de salud.

En muchos casos, la violencia sexual generó desplazamientos, por lo que 64 víctimas recibieron ayuda consistente en alimentos, productos de higiene personal y artículos domésticos. Si bien hay un subregistro de casos, pues muchas víctimas temen por su seguridad al compartir su experiencia, el CICR documentó 27 casos de violencia sexual de personas que voluntariamente declararon su situación.

Los dolores de Ángela, tres veces víctima

Ángela* tiene siete hijos y tres dolores. El primer dolor lo sintió cuando “desaparecieron” a su esposo. El segundo, cuando esa misma noche después de que un grupo armado se lo llevó de su finca en Córdoba, tuvo que salir desplazada con sus hijos y las pocas ropas que tenían a mano porque ese mismo grupo había amenazado con llevarse a su hija de 11 años. El tercer dolor, el más reciente, es el de una violación sexual por un miembro de un grupo armado. Seguir leyendo

Participación de menores en el conflicto

Además de ser víctimas de reclutamiento, los menores en Colombia también son utilizados como informantes o guías por las partes en conflicto. 

Además de ser víctimas de reclutamiento, los menores en Colombia también son utilizados como informantes o guías por las partes en conflicto.
© CICR / C. von Toggenburg

Jóvenes con pocos años de escolaridad, escasas opciones laborales y que crecen separados de sus familias son más vulnerables a los efectos del conflicto y la violencia.

Al CICR le preocupa el reclutamiento, pero también la utilización de menores como informantes o guías.

La institución mantiene un diálogo confidencial con las partes en conflicto y discute con ellas las necesidades y vulnerabilidades específicas de los menores. 

Asimismo, está en contacto permanente con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), con el que tiene un convenio desde 1996 que permite al CICR visitar a menores en los centros de la entidad.

Durante 2012, en 33 casos de menores desviculados de grupos armados, se solicitó la intervención del CICR para tratar de restablecer el contacto con sus familiares. Un total de 25 menores volvió a reunirse con sus familiares.


Flor encontró a su hija, que creía muerta

Doña Flor, una campesina que sobrevive de buscar oro en un río de Nariño, sintió la alegría más grande de su vida cuando encontró a su hija que creía muerta. “Supe que ella se había ido con un grupo. Cuando se fue, me llegó tristeza y enfermedad. Casi me estaba pegando gota al corazón, me tocó ir al médico. De ella hacía como cinco años que no tenía razón. Yo no la hacía viva. Nadie me daba razón y uno qué va andar preguntando”, cuenta. Seguir leyendo

Ataques, uso y ocupación de bienes civiles

Los bienes de carácter civil, como escuelas, hospitales, viviendas e iglesias, entre otros, están protegidos por el DIH. 

En poblaciones alejadas son frecuentes los casos de daños en propiedades civiles por falta de precaución en el desarrollo de las hostilidades. 

En poblaciones alejadas son frecuentes los casos de daños en propiedades civiles por falta de precaución en el desarrollo de las hostilidades.
© CICR / E. Tovar

Es obligatorio que en el desarrollo de las hostilidades las partes en conflicto distingan entre objetivos militares y los que no lo son.

Durante 2012, el CICR registró 189 casos de ataques, uso y ocupación de bienes civiles por las partes en conflicto. El hecho más común fue, con 85 casos, la ocupación de bienes civiles y de propiedad pública o privada durante las acciones armadas.

Estos hechos incluyen, por ejemplo, acampar en una finca, lanzar ataques desde una vivienda o usar los bienes civiles como escudo.

Durante el año, 2.230 personas se beneficiaron de la rehabilitación de viviendas e infraestructura comunitaria. 

Además, la institución mantuvo un diálogo confidencial con las partes en conflicto sobre el tema.

 

Voces de las víctimas

“Entraron a mi propiedad y me mataron tres vacas”

“En junio hubo un enfrentamiento y llegaron a mi potrero. Desde ahí empezaron a echar bala por todos lados. Los de un lado se volvieron locos disparando y echando bombas de mortero. Mataron tres vacas y me dejaron nueve reses heridas. Me dañaron mi casa. Ahora nadie me quiere responder por mis vacas y, para acabar de ajustar, me robaron 10 kilos de plátano. Tienen que entender que la población civil tiene bienes que le ha costado tener”.

Habitante de un corregimiento sobre el río Guayabero, entre Meta y Guaviare

Contaminación por armas

Muchas víctimas de artefactos explosivos improvisados y restos explosivos de guerra deben dejar sus hogares, pierden sus medios de subsistencia o sus capacidades físicas para ejercer un oficio y tratan de salir adelante con profundas secuelas físicas y psicológicas.

En comunidades afectadas por la contaminación por armas, la población aprende sobre comportamientos seguros. 

En comunidades afectadas por la contaminación por armas, la población aprende sobre comportamientos seguros.
© CICR / M. C. Rivera

Durante 2012, cerca de 7.990 personas de áreas afectadas por la contaminació por armas aprendieron sobre comportamientos seguros y derechos de las víctimas en 317 talleres realizados por el CICR y la Cruz Roja Colombiana. 

Doscientos civiles víctimas recibieron asesoría sobre cómo acceder a los servicios del Estado y obtener compensación.

El CICR apoyó en 2012 cuatro centros de rehabilitación que atendieron más de 30.400 víctimas no solo del conflicto sino también de todo tipo de accidentes. 

Ciento cinco víctimas de contaminación por armas recibieron rehabilitación física, prótesis y ortesis. Por medio del diálogo confidencial, la institución recordó a todas las partes en conflicto los daños que causa la contaminación por armas. 

Asimismo, el CICR y la Cruz Roja Colombiana siguieron cooperando con instituciones que trabajan en las regiones más contaminadas.


En Juan, la persistencia de la vida

Carmen* salió de la cocina al escuchar la algarabía y vio a su hijo inconsciente, bañado en sangre, tirado en el piso y respirando lo que ella creía era su último aliento. Lo alzó en sus brazos y empezó a correr y correr –no sabe cuánto tiempo, pero fueron horas–, hasta encontrar a alguien que la ayudara. Seguir leyendo

Doña Alba pudo volver a caminar

Pasaron tres años antes de que doña Alba pudiera volver a su casa en el campo. Nació, creció, se casó, tuvo hijos y montó negocio en las montañas del norte del Cauca. Allí tenía sus cultivos de plátano, café, cebolla y sus pollos. “Iba a traer unos palos para hacer un rancho para los pollos. Estaba con mi esposo cuando oí un sonido muy fuerte y sentí como un vacío, porque ese sonido primero me subió al cielo y luego me tiró al suelo. Seguir leyendo

En Medellín, prevención y capacitación a comunidades

Enfrentamientos armados entre los denominados “combos”, fronteras invisibles que restringen el movimiento a unas pocas cuadras y limitan el desarrollo de actividades cotidianas como ir a estudiar o a trabajar, amenazas contra el personal de salud que restringe el derecho de las personas a los servicios sanitarios y balas perdidas que matan o incapacitan a decenas de personas cada año son apenas algunas de las consecuencias de la violencia armada que sufren los residentes de diversas comunas de Medellín. Seguir leyendo

 

Voces de las víctimas

“Mi hijo murió y yo quedé herido”

“Antes de pasarme esto yo trabajaba en el campo, tenía una finca muy buena, trabajé con mi familia durante 23 años en esa finca. Ese día fuimos con un hijo a pasar un ganado de un potrero a otro y el niño salió corriendo y se encontró con un artefacto, lo tocó, explotó y a él lo mató en seco. A mí me cogió como a veinte metros y me volvió una nada. Él quedo ahí, yo estaba muy herido, los vecinos me colaboraron y me sacaron a San Vicente, de ahí me trasladaron a Florencia, donde duré 29 días sin saber de dónde era vecino. Desde ese momento la situación ha sido muy dura, porque no es tan fácil cuando uno se desubica. Todavía tengo pendiente una cirugía”.

Héctor Marín Perdomo, habitante de una zona rural de Caquetá

Salud y Misión Médica

Para los habitantes de zonas remotas heridos por el conflicto armado y para quienes enferman de gravedad, buscar atención médica puede ser un tormento. 

Puesto de salud de la inspección de Guayabal, zona rural del municipio de San Vicente del Caguán (Caquetá), señalizado con el emblema de la Misión Médica. 

Puesto de salud de la inspección de Guayabal, zona rural del municipio de San Vicente del Caguán (Caquetá), señalizado con el emblema de la Misión Médica.
© CICR / M. Méndez

A las fallas de acceso se suman las amenazas y ataques contra la Misión Médica: el CICR documentó 75 infracciones y 13 incidentes que obstaculizaron las actividades de salud durante 2012.

La institución evacuó de las zonas de conflicto a 14 civiles y combatientes heridos, a veces en colaboración con la Cruz Roja Colombiana. Además, 490 heridos y enfermos recibieron ayuda financiera. De igual manera, acompañó 11 unidades móviles de salud del Estado, en ocasiones con la Cruz Roja Colombiana. Más de 80.000 personas se beneficiaron de este servicio.

En una ocasión, el CICR llevó a su propio personal médico a atender a la comunidad.

El CICR, además, capacitó a 383 médicos y enfermeras civiles en el manejo de heridos a causa del conflicto. Otros 330 promotores y auxiliares de salud asistieron a talleres de primeros auxilios a cargo de la Cruz Roja Colombiana, mientras 1.080 civiles se entrenaron en primeros auxilios comunitarios.

Para informar al personal de salud sobre sus derechos y deberes y aconsejarles medidas de protección, el CICR llevó a cabo 213 actividades de capacitación.

 

Un maniquí ayuda a enseñar trucos rápidos que salvan vidas

A ‘Rita’, un maniquí de demostración en los talleres de primeros auxilios comunitarios que dicta el CICR en Arauca, se le nota el trajín de viajar de vereda en vereda por carreteras polvorientas. Pero, sobre todo, se le notan las ‘lesiones’ que se le infligen para explicarles a los lugareños cómo reaccionar ante heridas y enfermedades propias de zonas de conflicto. Seguir leyendo

 Ortopedistas capacitados por el CICR atienden a una mujer herida

El 18 de octubre de 2012, en Tumaco (Nariño), un vehículo de transporte público se dirigía a una zona rural cuando un artefacto explosivo se activó a su paso. Nueve pasajeros resultaron heridos. Entre los más graves estaban una mujer y su hija de siete meses. Mientras las heridas de la niña sanaron en una semana, la madre perdió el talón de la pierna derecha, lo que afectó de manera drástica su movilidad. Seguir leyendo

Servicios básicos

No solo en los lugares más remotos del país la población enfrenta dificultades para acceder a servicios básicos como salud, educación o agua. En las ciudades, receptoras de mucha población rural, la situación también puede ser precaria.

En Puerto Olivia, área rural del municipio de Medio Baudó, Chocó, la comunidad se benefició de un programa de entornos saludables. 

En Puerto Olivia, área rural del municipio de Medio Baudó, Chocó, la comunidad se benefició de un programa de entornos saludables.
© CICR / F. Cook

Durante 2012, el CICR contribuyó a mejorar el acceso a agua, saneamiento y hábitat de 15.105 civiles afectados por el conflicto armado tanto en zonas rurales como urbanas. 

Por un lado, construyó o rehabilitó edificaciones comunitarias y mejoró el acceso a agua y saneamiento para comunidades afectadas por el conflicto. 

Por otro, se encargó de mejorar las condiciones de habitabilidad en los albergues de emergencia para personas desplazadas.

 

 

 

Cimientos de esperanza en la sabana del Yarí

Son las 6:10 a.m. Mientras cantan los gallos, Jeison, Wilfredo y Alexis tienden sus camas. Kevin, el más pequeño, sigue descansando, todavía medio dormido. Viene el turno para la ducha: deben estar listos a las 7:00 para pasar a desayunar. La misma historia se vive, detrás de la pared, en el cuarto de las niñas de este internado construido por el CICR. Seguir leyendo

Comunidad de Tierralta aprende a vivir mejor en medio de las necesidades

En el asentamiento 9 de Agosto de Tierralta, Córdoba, para conseguir agua hay que caminar hasta dos kilómetros a un pozo comercial. Quien quiera agua tratada debe pagar el triple. La otra opción es hacer largas filas junto a un pozo comunitario gratuito o sacarla de pozos artesanales familiares que pueden estar contaminados. Así se las arreglan a diario unas 9.500 personas que viven en este enorme barrio. Seguir leyendo

 

Voces de las víctimas

“Ahora dormimos más cómodos”

 

© CICR / S. F. Giraldo

“En el albergue escolar vivíamos muy mal, porque era muy estrecho, no había espacio para poner camas y nos tocaba dormir de a dos o tres en cada cama. Cuando llovía, amanecíamos encharcados en agua. La vida ahorita es más buena. Gracias a la Cruz Roja, nos bañamos aquí en la escuela y, sobre todo, dormimos más cómodos”.

Estudiante de una escuela en zona rural de San Vicente del Caguán

Personas privadas de libertad: grupos armados

Como intermediario neutral, el CICR contribuye a la liberación de personas en poder de grupos armados, trata de averiguar por su suerte y de enviar noticias sobre sus seres queridos. 

Villavicencio, 2 abril de 2012. Llegada de 10 miembros de la Fuerza Pública que estaban en poder de las FARC-EP. 

Villavicencio, 2 abril de 2012. Llegada de 10 miembros de la Fuerza Pública que estaban en poder de las FARC-EP.
© CICR / B. Heger

En 2012, el CICR facilitó la liberación de 36 personas en poder de grupos armados, 25 civiles y 11 miembros de la Fuerza Pública.

Una de estas operaciones tuvo lugar en abril, cuando 10 miembros de la Fuerza Pública fueron entregados en el departamento del Guaviare.

El CICR contribuyó, además, a la liberación, en dos eventos diferentes, de 13 empleados de empresas petroleras en Arauca que estaban en poder del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

También fueron entregados al CICR dos tripulantes de una aeronave comercial en poder de las FARC-EP en Cauca, cuatro ciudadanos chinos en Caquetá y un periodista francés en Caquetá.

 

“Es una puerta que se cierra; toca mirar al futuro”: policía liberado

El intendente Jorge Humberto Romero, liberado el 2 de abril de 2012 con la facilitación del CICR y Colombianas y Colombianos por la Paz, relata cómo fue pasar casi 13 años privado de la libertad. Seguir leyendo

Personas privadas de libertad: centros de reclusión del Estado

Los detenidos en cárceles estatales sufren por un precario acceso a salud, a educación y a un mínimo espacio vital, así como por la separación de sus familiares y seres queridos.

En su visita a un centro de reclusión colombiano, un delegado del CICR (en el centro) se entrevista con una persona para verificar sus condiciones de detención. 

En su visita a un centro de reclusión colombiano, un delegado del CICR (en el centro) se entrevista con una persona para verificar sus condiciones de detención.
© CICR / D. Duarte

El CICR los visita para verificar sus condiciones y hace intervenciones confidenciales ante las autoridades para mejorar la situación.

En 2012, la institución visitó 67 centros penitenciarios, que albergan a más de 90.000 de los 113.884 detenidos en Colombia. Al mismo tiempo, a partir de información de las autoridades, monitoreó la situación de 3.623 personas detenidas, de las cuales 1.995 recibieron visitas individuales regulares. También presentó 115 intervenciones temáticas ante las autoridades.

Con el apoyo de la Cruz Roja Colombiana, el CICR brindó ayuda económica a los pariente de 1.408 personas detenidas lejos de sus lugares de origen para que los visitaran. Del mismo modo, 47 detenidos restablecieron contactos con sus familiares mediante mensajes de Cruz Roja.

Lina, detenida en su casa, espera una pronta atención en salud

Delgada y pálida, Lina* se recupera todavía de una cirugía reciente. Con un gesto de tranquilidad, dice estar bien, un poco adolorida pero con la satisfacción de estar con los suyos, con su familia, pese a estar detenida. Doce años atrás, cuando terminó la primaria, se unió a un grupo armado que rondaba la zona donde vivía con su madre. Esta decisión la llevó a perder todo contacto con su familia. Tenía solo 13 años. Seguir leyendo