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Doña Alba pudo volver a caminar

24-04-2013 Reportaje

Pasaron tres años antes de que doña Alba pudiera volver a su casa en el campo. Nació, creció, se casó, tuvo hijos y montó negocio en las montañas del norte del Cauca.

Allí tenía sus cultivos de plátano, café, cebolla y sus pollos. “Iba a traer unos palos para hacer un rancho para los pollos. Estaba con mi esposo cuando oí un sonido muy fuerte y sentí como un vacío, porque ese sonido primero me subió al cielo y luego me tiró al suelo. Me desperté cuando iba a una hora de camino en una camioneta, con el dolor más horrible de la vida. Llegué a un hospital donde me pusieron una inyección para el dolor y así llegué a Cali”.

En Cali le fue amputada la pierna izquierda por debajo de la rodilla, recibió la atención médica que necesitaba y fue dada de alta una semana después. Sin embargo, tras sufrir una infección en la pierna tuvo que volver al hospital, esta vez a Popayán, donde permaneció por 20 días más. “Allí me visitaron de la Cruz Roja y me metieron en el programa de ayuda; me dieron medicinas y pasajes para que alguien me pudiera acompañar. Después me mandaron las muletas y me dijeron que iba a seguir tratamiento en Cali, donde me iban a ayudar con la prótesis”.

Estos programas, en los que se asisten a heridos por el conflicto armado y personas que sufren amputaciones por la misma causa, son efectuados por el CICR en cooperación con la Cruz Roja Colombiana. Ambas instituciones cuentan con personal de apoyo para hacer seguimiento a las víctimas y su proceso de recuperación, recursos para tratamiento –como pasajes y hospedaje para poder asistir a las citas– y entrega de prótesis y elementos como muletas y sillas de ruedas.

La recuperación fue lenta y, luego de ocho meses, doña Alba recibió su prótesis. Pero pasó el tiempo y la prótesis empezó a producirle dolor y heridas en la piel. Esta situación llamó la atención de un cirujano y un ortoprotesista del CICR: “Vimos que le habían dejado mucho tejido blando, es decir, piel y músculo, que no permitía que la prótesis se ajustara bien. Sugerimos otra cirugía para reducir el muñón sin necesidad de cortar más la pierna”, comenta Guenter Schuelein, coordinador del Programa de Rehabilitación Física del CICR en Colombia.

Schuelein agrega que uno de los problemas de las cirugías derivadas de situaciones de conflicto armado, y sobre todo de las amputaciones, es que muchos cirujanos no están preparados para tratar este tipo de heridas. Por ello, el CICR dicta decenas de talleres de cirugía de guerra al año en diferentes países, en zonas especialmente conflictivas.

Doña Alba fue operada y se recuperó, recibió terapias en una institución con la que tiene convenio el CICR, y volvió a caminar y a trabajar la tierra. Accedió a las ayudas del Estado, no solo para los tratamientos médicos sino que también recibió una indemnización por haber perdido el 45 por ciento de su capacidad física: “Con eso me compré una casita en el pueblo y la arrendé. Así le ayudo a mi esposo a comprar abonos para el café”.

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Colombia 2012


Fotos

Zona rural del departamento de Cauca. Doña Alba perdió una pierna al ser víctima de la contaminación por armas mientras trabajaba. 

Zona rural del departamento de Cauca. Doña Alba perdió una pierna al ser víctima de la contaminación por armas mientras trabajaba.
© CICR / E. Tovar

Luego de varias cirugías y terapias, doña Alba pudo volver a las labores del campo. 

Luego de varias cirugías y terapias, doña Alba pudo volver a las labores del campo.
© CICR / E. Tovar