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Un encuentro para compartir el dolor y pedir respuestas

24-04-2013 Reportaje

“¿Quieren saber la verdad?”, preguntó durante un ejercicio grupal uno de los 23 asistentes a un taller para familiares de personas desaparecidas organizado por el CICR. Aquellos que respondieran “Sí” debían ir a un lado de la sala; los que dijeran “No” irían al otro. Todos terminaron, en silencio, caminando hacia el lado del “Sí”.

Entre ellos estaba Andrea*, que busca a su hermano desde 1990. También Camilo, que desconoce el paradero de su hijastro desde 1999. Claudia se quedó sin su hijo en 2004. Del hijo de Patricia no se tienen noticias desde 2009. El hermano de Sandra no aparece desde 2011. Amparo no sabe de su esposo desde que desapareció en 2012. Más de dos décadas de búsquedas confluyen en una misma sala.

Con apoyo del CICR, los participantes, reunidos en Bogotá entre el 3 y el 5 de diciembre de 2012, no solo compartieron sus historias, sino que conocieron de primera mano el estado de sus casos y cómo avanzar en los procedimientos necesarios para procesar sus peticiones. Funcionarios de la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas, la Fiscalía General de la Nación y el Instituto Nacional de Medicina Legal los orientaron sobre el marco jurídico de la desaparición y los procedimientos forenses.

A quienes no lo habían hecho antes, les tomaron muestras biológicas para cotejo de ADN y los registraron en el Sistema de Información Red de Desaparecidos y Cadáveres (SIRDEC).

Además del dolor de no saber de sus familiares, los trámites y la falta de respuestas a sus consultas empeoran la espera. “Varias entidades me han acompañado. A cada parte que voy llevo la esperanza de que alguna respuesta me van a dar. Pero en ocho años no sé nada”, dijo Claudia. Su hijo se fue a trabajar a otra ciudad. “Un día nos dijeron que lo habían matado, pero no pudimos ir a buscarlo porque era muy peligroso. La esposa de él estaba embarazada, y hoy el niño ya tiene 7 años. Él dice: ¿y yo cuándo voy a conocer a mi papá?”.

Yolanda, quien perdió el contacto con su hijo en 2009 cuando desconocidos lo bajaron de la lancha en que viajaba en una zona rural, puso a disposición de sus nuevos ‘colegas’ de búsqueda su ya vasta experiencia en trámites. “Hoy estoy cumpliendo tres años y cinco meses desde que se llevaron a mi hijo, y soy experta en recorrer todas las entidades. A mí ya me confunden con una funcionaria del Estado”, dijo en tono de broma. El trasfondo de sus palabras es que, pese a los muchos pasos que ha dado ante las instituciones oficiales, su búsqueda sigue sin arrojar respuestas.

“Cada día que pasa es peor, pero uno aprende a salir adelante”, le dijo Claudia a Patricia –a modo de consuelo por quien lleva más camino recorrido–, cuando la vio llorando mientras contaba su caso. Las dos llevaban una camiseta estampada con la foto y el nombre de sus respectivos hijos.

Andrea, por su parte, era una de las asistentes con la más larga espera a cuestas: 22 años. Su hermano, entonces de 14, se fue con un amigo a un pueblo vecino a hacer una rifa y, al parecer, un grupo armado los acusó de robo y los obligó a ingresar a sus filas. La única noticia que recibió la familia llegó tres años después, cuando un funcionario llamó para decir que el joven había sido capturado en otra ciudad. Al llegar a visitarlo, les dijeron que la información era falsa. Desde entonces, todo se ha limitado a colaborar con las autoridades cuando les piden algún procedimiento y, por supuesto, a esperar.

“Él era mi hermano mayor. Con él salía. A todas partes me llevaba. Si se iba a jugar fútbol, yo era su amuleto. Cuando él se perdió, eso fue muy triste, porque ya no me llevaban a ningún lado”, relató Andrea. “Yo crecí y nunca me fui de esa casa. Nos quedamos ahí por si algún día venía. Tuve dos hijos y ahí sigo, esperando que vuelva. Que llegue como sea, vivo o muerto. Yo tengo la esperanza de que llegue vivo”.

A pesar de lo triste de las historias, tener claridad sobre cómo opera la ruta de búsqueda de personas desaparecidas y el marco jurídico tuvo un efecto positivo en los participantes. “Mi mamá y yo salimos con muchas herramientas para nuestro caso. Ya sabemos a quién dirigirnos, cómo vamos a hablar, cómo hacer valer nuestros derechos”, explicó la hija de Patricia, también presente en el taller.
 

*Todos los nombres fueron cambiados

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Colombia 2012


Fotos

Bogotá, 3 al 5 de diciembre de 2012. Más de dos décadas de búsquedas se juntaron en una misma sala durante un encuentro de familiares de desaparecidos. 

Bogotá, 3 al 5 de diciembre de 2012. Más de dos décadas de búsquedas se juntaron en una misma sala durante un encuentro de familiares de desaparecidos.
© CICR / E. Alfonso

El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación toma muestras biológicas de algunos asistentes al taller del CICR. 

El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación toma muestras biológicas de algunos asistentes al taller del CICR.
© CICR / C. L. Araújo