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Los dolores de Ángela, tres veces víctima

24-04-2013 Reportaje

Ángela* tiene siete hijos y tres dolores. El primer dolor lo sintió cuando “desaparecieron” a su esposo. El segundo, cuando esa misma noche después de que un grupo armado se lo llevó de su finca en Córdoba, tuvo que salir desplazada con sus hijos y las pocas ropas que tenían a mano porque ese mismo grupo había amenazado con llevarse a su hija de 11 años. El tercer dolor, el más reciente, es el de una violación sexual por un miembro de un grupo armado.

La historia de Ángela es la de muchas mujeres colombianas que son víctimas de diferentes delitos una, dos, tres o más veces. “Esto es mucho dolor. Yo me la pasaba llore que llore, pero los que me animan son mis hijos. Mi hija de 16 años se graduó y me agradeció en el discurso de grado por mi valentía. Esas son cosas que me dan mucho orgullo”.

De su esposo no sabe nada, o sí. “Sé que lo mataron porque esas mismas personas se encargaron de regar el rumor por el pueblo, pero no sé dónde lo enterraron”. Por el desplazamiento recibió ayuda del CICR y de otras instituciones. La violación ocurrió después del desplazamiento, cuando, tratando de habituarse a su nueva vida de ciudad, le llegó una oferta bien remunerada para trabajar como cocinera en una finca en Córdoba, su tierra natal. Allá se fue con sus hijos y con la esperanza de empezar de nuevo.

Al comienzo, aunque se enteró de que era una finca de miembros de un grupo armado, no tuvo problemas, trabajó y tuvo incluso la oportunidad de ahorrar unos pesitos. Pero con el paso del tiempo, un miembro del grupo armado se le fue acercando hasta que ocurrió lo que para Ángela es casi innombrable. No solo la maltrató y la violó. También la amenazó con que si no “cooperaba” se acordara “de que tenía una hija muy bonita”.

Un día logró huir de la finca y salió de nuevo desplazada hacia Medellín, donde empezó a recibir llamadas reiterativas: “acuérdese que calladita se ve más bonita”.

Recibió de nuevo ayuda humanitaria por su desplazamiento y apoyo para el tratamiento en salud dentro del convenio que el CICR tiene con Profamilia y que incluye asistencia psicológica. Ahora busca trabajo para sostener, sola en la ciudad, a sus hijos. “El dolor por lo que pasó sigue, muy profundo, pero al mismo tiempo tengo como un sentimiento de culpa”, cuenta.

* Nombre cambiado

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Colombia 2012


Fotos

Medellín, diciembre de 2012. Ángela ha sido víctima de abuso sexual y desplazamiento, y su esposo está desaparecido. 

Medellín, diciembre de 2012. Ángela ha sido víctima de abuso sexual y desplazamiento, y su esposo está desaparecido.
© CICR / M. C. Rivera