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Diez años después: familiares de jordanos desaparecidos aún se aferran a la esperanza

16-09-2013 Reportaje

Cada año, cientos de miles familias en todo el mundo padecen la angustia provocada por la desaparición de un ser querido. En Amán, Jordania, una de estas familias no tiene noticias desde hace diez años.

“No sabemos si mi hermano está vivo o muerto,” dice Sabah entre sollozos. Su hermano menor Bakr desapareció en Irak en 2003, cuando tenía 29 años.

"Bakr es el tercero en una familia de once hijos", cuenta Sabah, una mujer de unos cuarenta años, cuyo rostro refleja sentimientos encontrados: dolor, ansiedad y esperanza. “No hemos sabido nada de él durante diez años. Quisiera que alguien nos diera noticias sobre su paradero”, expresó Sabah.

Bakr, un comerciante jordano del sector de la construcción, solía vivir con su madre en uno de los vecindarios de la zona este de Amán. En marzo de 2003, la familia recibió una llamada de Bakr, quien dijo estar en Basora, Irak. “Ésa fue la última vez que supimos de él”, dijo Sabah.  

La familia pasó varios meses buscando a Bakr, pero sus intentos resultaron vanos. En septiembre de 2003, cuando su esperanza comenzaba a desvanecerse, Sabah acudió a la delegación del CICR en Amán y completó una solicitud de búsqueda para su hermano desaparecido. Las delegaciones del CICR en Jordania e Irak intentaron confirmar el paradero de Bakr mediante las últimas direcciones proporcionadas por la familia. Los delegados del CICR que efectúan visitas a centros de detención en Irak también lo buscaron, pero desafortunadamente, nunca hallaron rastros de Bakr.

“Diez años de amargura,” dice Harbeh, la madre de Bakr, abrazando una foto de su hijo.  “Durante todo ese tiempo, sufrimos en silencio. Bakr dejó un espacio vacío. Lo extraño tanto, especialmente en la celebración de Eid.”  

“Tenemos enormes dificultades económicas”, dijo Sabah. “Con la desaparición de Bakr, también perdimos el principal sostén de la familia. Mi padre murió hace mucho tiempo. La salud de mi madre se fue deteriorando durante los últimos diez años debido a la desaparición de su hijo.”

Ali Abdallah, jefe de la unidad de búsquedas en la delegación del CICR en Amán, cree que la familia de Bakr, al igual que otras familias en el mundo, sufre la angustia causada por la desaparición de un ser querido. Estas familias comparten el mismo tormento y padecen las mismas dificultades psicológicas. “Estas familias no sólo deben enfrentar años de incertidumbre, sino también, en muchos casos, la pérdida del sostén del hogar. Lo que las ayuda a sobrellevar la situación es la esperanza, la esperanza de que algún día recibirán una respuesta. Lamentablemente, el CICR no siempre puede brindárselas."

“Lo esperé durante casi una década. Lo esperaré otros diez años. Para mí, Bakr todavía tiene 29 años”, dice Harbeh y sus ojos se iluminan con esperanza.  


Fotos

Amán, Jordania. Sabah, con su madre Harbeh, sostiene una foto de Bakr, su hermano desaparecido. 

Amán, Jordania. Sabah, con su madre Harbeh, sostiene una foto de Bakr, su hermano desaparecido.
© CICR