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Filipinas: la asistencia de salud surge de las cenizas de la destrucción

09-12-2013 Reportaje

En la zona rural de Balangiga, en la costa meridional de Samar Oriental, el centro de salud de la Dra. Rosarita es un testimonio de la resiliencia en medio del caos provocado por el tifón Haiyan (también llamado Yolanda).

En la zona rural de Balangiga, en la costa meridional de la isla de Samar, el centro de salud de la Dra. Rosarita es testimonio de la resiliencia de la población local y de los profesionales que prestan servicios de atención primaria de la salud. © CICV / B. Goris

Entre camillas rotas y estanterías desmoronadas, la Dra. Rosarita señala, conmovida, los restos de un laboratorio y de las salas que alguna vez albergaron los servicios de vacunación, de odontología y de atención prenatal. Al igual que el resto de la zona rural de Balangiga, su centro de salud resultó seriamente dañado cuando el tifón Haiyan asoló el centro de Filipinas el 8 de noviembre. A pesar de los estragos, el centro mantiene activos sus servicios de salud.

Al entrar, el visitante se encuentra con las enfermeras, las parteras con sus pacientes y las madres con sus hijos. Sobre una de las paredes, cuelga una “Tabla de salud para el tifón Yolanda”. Esta unidad de atención de salud rural, que dispone de dos salas y que funciona a medias, está equipada para atender a casi 13.000 personas en la ciudad natal de la Dra. Rosarita.

 

Los médicos y el personal de enfermería en la unidad de atención básica de salud instalada por el CICR y la Cruz Roja Finlandesa efectúan una cirugía menor para remover varios fragmentos del pie de un niño. 

Los médicos y el personal de enfermería en la unidad de atención básica de salud instalada por el CICR y la Cruz Roja Finlandesa efectúan una cirugía menor para remover varios fragmentos del pie de un niño.
© CICR / B. Goris

Por primera vez desde que comenzó a ejercer en este mismo lugar hace 23 años, la Dra. Rosarita tiene que dividir su tiempo entre su clínica y la unidad de atención básica de salud instalada por el CICR y la Cruz Roja Finlandesa, que se encuentra a pocos metros de distancia. Los colaboradores del CICR en esta unidad se sienten afortunados porque la Dra. Rosarita les da una mano con las consultas diarias de atención primaria de salud. “La doctora conoce a la gente y su idiosincrasia y puede ayudarnos a atender mejor a quienes sólo pueden recurrir a esta unidad para sus necesidades de salud cotidianas”, dice el Dr. Ari, médico general del CICR en la unidad de atención básica de salud.

Sin embargo, la Dra. Rosarito no les da tan sólo una mano sino 16 manos más, porque sus  enfermeros y parteras también colaboran con los profesionales de salud del CICR, ayudan con las actividades de enfermería, la atención a los pacientes y el registro de sus datos, e incluso actúan como traductores.

 

Atención primaria de salud

Los residentes de Balangiga y de sus alrededores esperan fuera de la unidad de atención básica de salud del CICR, que atiende entre 80 y 100 pacientes por día. 

Los residentes de Balangiga y de sus alrededores esperan fuera de la unidad de atención básica de salud del CICR, que atiende entre 80 y 100 pacientes por día.
© CICR / B. Goris

Totalmente equipado, el hospital de campaña de la Cruz Roja brinda asistencia de salud a un promedio de 100 pacientes diarios y, durante nuestra visita, ya atendió tres partos. Según señala la Dra. Rosarita, los problemas de salud que actualmente prevalecen en la comunidad son las infecciones respiratorias leves, los cuadros de gripe y los casos de traumatismos con lesiones relacionadas con el tifón.

La mayoría de los 80 a 100 pacientes que acuden a diario son niños de uno a tres años de edad. Por ejemplo, Leonard Jagro, de dos años, sufre de diarrea, una enfermedad en aumento, según explica el Dr. Ari.  La madre de Jagro normalmente lo habría llevado al hospital de Balangiga, si el tifón no lo hubiera destruido.

Mientras que el centro de salud puede atender los problemas de salud básicos, los casos que requieren hospitalización se derivan al hospital de emergencia del CICR en Basey, apoyado por la Cruz Roja Noruega, que cuenta con un quirófano, una unidad de radiología y un laboratorio, además de guardias generales y de urgencia. Los médicos de la Cruz Roja Noruega y la Cruz Roja de Hong Kong están presentes las 24 horas del día para responder a las urgencias y atender a los pacientes ambulatorios. Este hospital de emergencia está equipado para brindar asistencia de salud a una zona de influencia de hasta 200.000 personas.

 

Totalmente equipado, el hospital de campaña de la Cruz Roja atiende a unos 100 pacientes diarios. 

Totalmente equipado, el hospital de campaña de la Cruz Roja atiende a unos 100 pacientes diarios.
© CICR / B. Goris

Basey sigue siendo uno de los municipios más afectados por el tifón, que destruyó el hospital municipal. El CICR trabaja estrechamente con la unidad de salud local para mantener los servicios y también se ocupa de rehabilitar la infraestructura de asistencia de salud.

Mientras las campanas de la iglesia vecina repican al son de los esfuerzos para recuperar lo perdido, en Balangiga surge una nueva normalidad, con hospitales de campaña, clínicas móviles y una Dra. Rosarita omnipresente.