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Filipinas: paulatina recuperación a cien días de ocurrido el tifón

14-02-2014 Reportaje

A lo largo de la costa de Samar, golpeada por el tifón, entre las devastadas municipalidades de Basey y Guiuan, un grupo de obreros de la construcción escuchan música por radio FM en un techo, mientras se preparan para reparar una estructura vital del poblado de Giporlos: la Unidad de Salud Rural.

Giporlos. Una enfermera examina a un paciente en la unidad de salud. En el fondo, la doctora a cargo, Marlyn Capanang.  

Giporlos. Una enfermera examina a un paciente en la unidad de salud. En el fondo, la doctora a cargo, Marlyn Capanang.
© CICR / Atishay Abbhi

Es un día agitado para Marlyn Capanang, médica de 43 años de edad que dirige la unidad de salud de Giporlos. Numerosas mujeres han acudido a la clínica con sus niños para vacunarlos. Las campañas de vacunación recomenzaron casi 100 días después de que el tifón Yolanda (Haiyán) golpeara Filipinas.

"Todo estaba flotando, el doppler, el microscopio, el refrigerador, los ordenadores portátiles, los medicamentos, todo”, recuerda la doctora Marlyn. Menos de 24 horas después de que golpeara el tifón, y consciente de su responsabilidad para con la comunidad, la doctora Marlyn y su personal tuvieron que mudar la clínica y los pocos insumos médicos que pudieron recuperar a un edificio municipal. Sin embargo, fue un enorme desafío poder seguir prestando atención médica.

Giporlos. La Unidad de Salud Rural quedó destruida, al igual que sus materiales, luego del paso del tifón Yolanda. La instalación está siendo reparada con ayuda del CICR. Se prevé que estará lista dentro de 30 días.  

Giporlos. La Unidad de Salud Rural quedó destruida, al igual que sus materiales, luego del paso del tifón Yolanda. La instalación está siendo reparada con ayuda del CICR. Se prevé que estará lista dentro de 30 días.
© CICR / Atishay Abbhi

Mientras tanto, el CICR, la Cruz Roja de Filipinas y la Cruz Roja Finlandesa instalaron una unidad de asistencia de salud básica en Balangiga, un poblado cercano, adonde luego serían transferidos todos los casos de la clínica de Giporlos. A mediados de diciembre, la doctora Marlyn y su personal mudaron la clínica del edificio municipal a una carpa y comenzaron a efectuar controles de salud regulares utilizando material donado. Sin embargo, menos de un mes después, con el recuerdo de su “clínica flotante” aún en mente, el ciclón Agaton golpeó la costa y se llevó la carpa, los equipos y los vehículos, junto con toda esperanza de una pronta recuperación de los servicios de salud.

El CICR inmediatamente tomó las medidas necesarias para trasladar la clínica a su edificio original y reparó la estructura. Cien días después de la destrucción causada por Yolanda, la doctora Marlyn, su personal y sus pacientes están de vuelta en la unidad de salud parcialmente reparada, donde las filas de pacientes y bebés llorando están acompañados por el sonido de los martillazos y los canturreos de los obreros de la construcción en el techo.

El recuerdo más doloroso

Barangay San Fernando, Basey. María Rabara y su marido Cholito en su sari-sari (almacén). Su principal medio de sustento, antes del tifón Yolanda, eran el cultivo de cocos y la pesca.  

Barangay San Fernando, Basey. María Rabara y su marido Cholito en su sari-sari (almacén). Su principal medio de sustento, antes del tifón Yolanda, eran el cultivo de cocos y la pesca.
© CICR / Atishay Abbhi

A unos 160 kilómetros de Barangay San Fernando, María Rabara está tratando de recuperar el medio de sustento de su familia, de siete miembros. En su sari-sari (almacén) que da a la costa, está ayudando a su marido Cholito con la red de pescar, sin dejar de atender a los clientes. María recuerda le fatídica mañana del 8 de noviembre, cuando su canoa fue barrida por el agua y sus cultivos de arroz, destruidos, junto con su casa y todas sus pertenencias.

Sin embargo, el recuerdo más doloroso es la pérdida de sus 135 cocoteros, que cada año producían más de 500 cocos, a un valor de 15 pesos (cerca de 30 centavos de dólar estadounidense) por kilogramo. “Vamos a tener que esperar unos diez años para poder contar nuevamente con la producción de los cocoteros”, dice María. Y añade: “Sé que los socorros de urgencia no durarán para siempre, así que pedí un préstamo para instalar este almacén”.

Barangay San Fernando, Basey. Niño jugando en el frente de una casa destruida, en la costa.  

Barangay San Fernando, Basey. Niño jugando en el frente de una casa destruida, en la costa.
© CICR / Atishay Abbhi

Antes del tifón, el marido de María solía comprar semillas de arroz en Tacloban para producir unas 30 bolsas de arroz; algunas las destinaban al consumo propio, otras, a la venta. "Ahora no podemos comprar semillas en ningún lugar”, dice María, que está guardando los 30 kilogramos de semillas de arroz que recibió del CICR para plantarlas a finales de febrero. Es muy prudente, porque muchos pobladores plantaron semillas antes y las perdieron con el ciclón Agaton. Otros agricultores, como los Rabaras, también recibieron un préstamo en efectivo de 4.100 pesos (91 dólares estadounidenses) de parte del CICR, junto con fertilizantes, que les ayudarán a recuperar sus medios de sustento.

La ayuda y la asistencia continuas han aliviado la carga de María, pero una gran preocupación no la deja dormir por las noches. “Tengo miedo de vivir aquí”, dice, con los ojos llenos de lágrimas, y añade que le gustaría irse de su poblado, cuando se haya diseñado un plan de reubicación.

A cien días del tifón, el trauma y los recuerdos de una vida barridos por el desastre son tan vívidos para María como el cielo claro que finalmente la saluda, luego de tres semanas de lluvia incesante e intimidante, acompañada del temor de perder los cultivos y tener que comenzar de cero otra vez.

 

Restablecimiento de los medios de vida en la isla de Samar - Mapa interactivo

Cien días después de que el tifón Haiyan (conocido localmente como Yolanda) devastara la región central de Filipinas, los trabajos de reconstrucción ya se encuentran avanzados. En Samar, el lugar donde el tifón tocó tierra, las necesidades de índole humanitaria siguen siendo apremiantes y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja viene esforzándose por proporcionar la asistencia que se necesita. Al mismo tiempo, los programas de recuperación ayudan a las familias a reconstruir sus medios de vida y mejorar su acceso al agua potable y a la atención de salud. Presentamos aquí un panorama general de cómo el CICR respondió a los daños causados por el tifón Haiyan desde el 17 de noviembre de 2013.