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Colombia: valiente mujer ayuda a su comunidad a recibir atención médica de urgencia

16-09-2010 Reportaje

En Colombia, el acceso a los servicios básicos de salud de las comunidades que habitan las zonas rurales es problemático. Esta es la historia de una valerosa mujer que se encarga de apoyar, en situaciones de emergencia médica, a la comunidad que lidera. También el CICR responde a las necesidades más apremiantes, brindando asistencia financiera y actividades de capacitación y prevención.

     
©CICR 
   
Briseida González 
               
©CICR/ Christoph von Toggenburg / co-e-01193 
   
Debido a las restricciones de salud en Mocuare, el CICR adelanta cursos de primeros auxilios con las comunidades para responder mejor a las emergencias médicas. 
               
©CICR/ Christoph von Toggenburg / co-e-01185 
   
Un empleado del CICR asiste a una joven paciente durante una visita a Mocuare, en San José del Guaviare. 
               
©CICR/ Christoph von Toggenburg / co-e-01189 
   
El CICR distribuye entre los residentes de Mocuare folletos sobre asistencia a las víctimas de minas antipersonal y otros restos explosivos de guerra. 
           

Briseida González vive desde hace nueve años en Mocuare, una inspección a la orilla del río Guaviare, en el suroriente de Colombia. La mayoría de las personas que hacen parte de esta comunidad han llegado hasta allí en busca de nuevas oportunidades; ella lo hizo porque su hermano fue uno de los fundadores del caserío.

A pesar de la belleza selvática de la región y de la paz que inspira el río Guaviare, la tranquilidad se ve periódicamente interrumpida por los combates entre los diferentes grupos armados presentes en la zona.

Hace algunos meses, la calma de un sábado en Mocuare se vio afectada por la noticia de que Edelmira * , de 11 años, herida al pisar una mina antipersonal, era trasladada desde una vereda hacia Mocuare junto con sus padres, quienes también resultaron heridos por la explosión.

A la primera que le avisaron fue a Briseida, quien se ha convertido en referente en temas de salud para sus vecinos. " Yo hice un curso avanzado en primeros auxilios, pero eso no es suficiente para las necesidades del pueblo. A mí, por ejemplo, nunca me enseñaron cómo manejar un parto ni un herido por mina antipersonal " , relata Briseida.

Como no había ningún médico, ni siquiera un auxiliar de enfermería que atendiera a la menor herida, Briseida tuvo que hacerse cargo de la situación.

" La niña llegó muy malherida. Tenía la cara, las piernas y los brazos muy afectados. Lo peor es que no había líquidos para estabilizarla. Los vecinos ayudaban trayendo ibuprofeno para el dolor, aunque sabíamos que era vital trasladarla a un hospital, pero no teníamos cómo " , comenta.

Si no hay médico en el caserío, pocas veces hay una lancha para evacuar a las personas heridas de gravedad. El principal problema es que, con la difícil situación económica y las restricciones de ingreso que se viven en este momento en el lugar, debido al conflicto armado, casi nunca hay gasolina disponible.

  "No tenemos médico"  

Briseida recuerda todo lo que se hizo para trasladar a la niña desde Mocuare hasta Puerto Alvira. " Primero tuvimos que convencer a un señor de que nos prestara la gasolina, luego hablar con los grupos armados para que se enteraran de la emergencia y nos permitieran evacuar a la menor. Como era de noche, nos vestimos de blanco y en una lancha llevamos una luz exploradora para evitar que nos confundieran y nos dispararan " .

Como la gasolina en Mocuare es muy escasa y, por lo tanto, costosa, el CICR se encargó después de pagar el combustible que utilizó la lancha que evacuó a Edelmira herida.

" La niña ya se recuperó, pero no siempre las cosas terminan bien. Hace más de cinco meses no tenemos médico. En una zona como esta, donde entre el caserío principal y las seis veredas aledañas somos casi 800 personas, debería existir un médico permanente " , reclama.

A pesar del difícil acceso de esta comunidad a los servicios básicos de salud, el CICR todavía apoya la recuperación de esta familia y, aunque la pequeña se encuentra mejor, aún recibe tratamiento médico. A raíz del accidente la familia debió desplazarse, razón por la cual su situación económica es bastante complicada en la actualidad.

Lo que más le inquieta a Briseida es que estas situaciones pueden seguir ocurriendo. " A mí me preocupan sobre todo los niños y las niñas. Cuando no hay medicamentos, me toca mirar el vademécum y analizar qué les puedo dar. Me da tristeza ver que uno podría ayudar a la gente, pero no tiene los medios para hacerlo. Recuerdo un niño que llegó desnutrido e hinchado, tenía mucho dolor de estómago. Tratamos de ayudarlo, pero ya no podíamos hacer nada. Es triste ver que, por falta de recursos, los niños se mueran por una diarrea " .

 

* Nombre ficticio para proteger la identidad de la menor        
 
   
Difícil acceso a los servicios de salud

    Si bien en Colombia los habitantes de las áreas rurales enfrentan dificultades para acceder a los servicios básicos de salud, la situación se complica todavía más para las personas que viven en zonas rurales altamente afectadas por el conflicto armado. Más allá de la deficiencia de un servicio oportuno y de calidad en materia de salud, la falta de garantías de seguridad en zonas en donde son frecuentes los enfrentamientos armados, las amenazas y la contaminación por armas (CpA), entre otros, impide a los pobladores de estas áreas salir a buscar los servicios médicos primarios.     La utilización, presencia y abandono de minas antipersonal, artefactos explosivos improvisados y restos explosivos de guerra (proyectiles de artillería, obuses de mortero y granadas) causan muerte, heridas físicas graves, un impacto psicológico importante y repercusiones socioeconómicas desastrosas a miles de personas, a sus familias y a las comunidades que habitan las zonas rurales.    

    Respuesta del CICR
    Además de las contrariedades que sufre la población rural para obtener los servicios básicos de salud, es poco el conocimiento que tienen sobre las rutas de atención médica que ofrece el Estado. Por este motivo, el CICR brinda orientación a los pobladores de estas zonas hacia las autoridades sanitarias competentes.     Asimismo, en su tarea de responder a las necesidades más apremiantes de las víctimas del conflicto armado, el CICR (con apoyo de la Cruz Roja Colombiana) capacita en primeros auxilios a integrantes de las comunidades para que estén preparados y conozcan los procedimientos para atender de manera inmediata y provisional las emergencias. En los cursos de primeros auxilios se enseña, entre otras cuestiones, a realizar valoraciones sobre los sistemas vitales (conciencia, respiración y circulación) con unas nociones básicas sobre traumatismos y otras lesiones que afectan al cuerpo humano. Además, se estudia el manejo de heridas, lesiones y quemaduras, así como la evacuación y el transporte de heridos.    

    Entre enero y agosto de 2010 el CICR:
   
  • realizó 88 actividades de prevención (sobre promoción de los comportamientos seguros y difusión de los derechos de las víctimas de CpA) con 2.028 miembros de la comunidad y representantes de las autoridades municipales en las zonas afectadas por la CpA.
  •    
  • hizo tres capacitaciones en primeros auxilios con comunidades que viven en zonas afectadas por la CpA, para que puedan responder a una emergencia en caso de la ausencia de personal médico y mientras esperan por una evacuación.
  •    
  • junto con la Cruz Roja Colombiana llevó a cabo 41 actividades de prevención (sobre promoción de los comportamientos seguros y difusión de los derechos de las víctimas de CpA) con 967 miembros de la comunidad y representantes de las autoridades municipales en las zonas afectadas por la CpA.