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Colombia: herramientas para construir un mejor futuro

02-12-2009 Reportaje

Las víctimas civiles de contaminación por armas en Colombia son, en su mayoría, habitantes de zonas rurales a quienes les resulta difícil retornar a sus actividades laborales agrícolas o de otra índole después del accidente. En muchos casos, deben desplazarse solos, o con sus familias, a las ciudades para acceder a los cuidados médicos necesarios. Muchos también se ven obligados a salir de la zona para garantizar su seguridad.

Bajo estas circunstancias, las víctimas y sus familias comienzan a ver seriamente afectada su estabilidad y seguridad económica. Lo anterior, sumado a las consecuencias psicológicas, los coloca en una situación de vulnerabilidad, para lo cual no siempre hay respuestas de apoyo adecuadas.

Preocupado por la suerte de estas personas, el CICR ha desarrollado, durante 2009, una experiencia piloto para apoyar el restablecimiento socioeconómico de víctimas de contaminación por armas en Colombia. El proyecto busca que las víctimas logren cubrir, de manera sostenible, sus necesidades básicas. Esto les facilitará evolucionar en su recuperación emocional y mejorar, de forma integral, su calidad de vida y la de su familia.

Para la realización de este programa en Bogotá, el CICR suscribió un acuerdo de cooperación con la Fundación Misioneros Divina Redención, San Felipe Neri (FUMDIR). De igual manera, en la ciudad de San José del Guaviare (al sur del país) el proyecto de iniciativas microeconómicas se realiza a través de contratista externo, que por su experiencia en la zona puede brindar excelente apoyo en la formación de las víctimas.

Hasta la fecha, el proyecto ha logrado brindar apoyo a 20 personas, todas ellas afectadas, de manera diversa, por la contaminación por armas. Durante el proceso de capacitación los participantes reciben formación técnica y empresarial, asistencia psicosocial, financiamiento para el montaje de la iniciativa económica, acompañamiento en la búsqueda de oportunidades laborales y asesoramiento técnico.

Éstas son cinco de las 20 historias de vida de quienes hoy sueñan con recupe rar una vida digna gracias al proyecto de restablecimiento socioeconómico:

     
© CICR/Yolanda Betancourth 
   
Emiro Serpa 
         

  Emiro  

     

A pesar de haber perdido la visión, Emiro, de 34 años, es una persona entusiasta y con un deseo enorme de salir adelante. Su vida transcurría normalmente hasta que un artefacto explosivo cambió su destino. " Me consuela haber visto crecer a mis hijos. Cuando sucedió el accidente, mi hija mayor tenía 10 años " , relata. " Ahora debo adaptarme a una nueva realidad pero lo más difícil es depender de otros. Mi situación económica es muy dura, porque ya no pude trabajar. Sin embargo, lo más duro de todo es no poder ver el cambio de mis hijos. "

Emiro espera finalizar su etapa de formación para emprender luego su propio negocio de alquiler de lavadoras. Esto le permitirá mejorar su situación socioeconómica e iniciar su reincorporación a la vida pro ductiva. " Es muy importante recibir capacitación y rehabilitación. Puedo decir que estoy comenzando una nueva vida. Estoy aprendiendo a ser independiente, a no ser una carga para mi familia y, lo que es mejor, a salir sin compañía. "

     
© CICR/Yolanda Betancourth 
   
Fabio Espejo 
         

  Fabio  

     

Fabio, un campesino de 37 años, trabajaba como administrador de una finca y con el dinero que ganaba podía mantener a su familia y llevar una vida sin preocupaciones. Pero el accidente con un artefacto explosivo le causó un gran daño a él y a su familia. " Toda mi vida cambió. Tenía que ir al médico casi todos los días, pues la explosión me generó un daño en la médula espinal. No podía trabajar. Empecé a rodar de casa en casa, buscando quien me pudiera ayudar porque no tenía plata "

Pero las cosas comienzan a mejorar para Fabio y su familia. Con los conocimientos adquiridos en el programa desarrollado por el CICR y FUMDIR, Fabio podrá contar con una máquina de coser y materiales para la confección de ropa deportiva. " El proceso es muy bueno, nos capacitan para conocer todos los aspectos importantes para manejar un negocio. Estoy muy animado, pues cuando termine las terapias podré dedicarme de lleno al negocio. Tengo la esperanza de agrandarlo y montar una fábrica. Mi hija estudia diseño de modas y el sueño es alquilar un local para diseñar y vender ropa deportiva " , se entusiasma.

     
© CICR/Bibiana Mosquera 
   
Nubia Díaz 
         

  Nubia  

" Con mi esposo trabajábamos en el campo para mantener a nuestros hijos " , cuenta Nubia, indígena Sikuani de 26 años. Pero la explosión de una mina hizo necesario que se le amputara el brazo izquierdo y la mano derecha.

" Después del accidente, no pude responder ni por mí misma. Mi esposo me abandonó y se llevó a los dos niños, me dijo que sin un brazo y sin una mano, cómo los iba a cuidar. Desde entonces no he podido volver a trabajar " , explica.

Pero Nubia también accedió al programa piloto de restablecimiento socioeconómico, y una vez que termine su formación podrá iniciar, con el apoyo de su familia, un taller para la fabricación de artes anías.

" Mi negocio se llama Fibras de Cumare, y estará dedicado a hacer artesanías de fibras de la palma de cumare. Se pueden hacer lindas manillas, sopladores, bolsos y canastos " , señala.

     
© CICR/Yolanda Betancourth 
   
Ismaelina Burbano 
         

  Ismaelina  

Para Ismaelina, de 42 años, todo marchaba muy bien hasta el día del fatídico accidente a raíz del cual debió amputársele la pierna derecha. " Con mi esposo teníamos una finca y 10 trabajadores. Cultivábamos café, cacao y plátano. La pasábamos muy bien. Tenía todo lo que necesitaba y podía ayudar a mi papá y mamá " , recuerda.

Ismaelina intentó ocultar las consecuencias físicas del accidente y la muerte de su padre por temor a que le sacaran la finca. Tres años después, su marido murió, le quitaron la propiedad y debió partir hacia Bogotá.

Hoy, las cosas comienzan a mejorar para Ismaelina, quien participa en un programa de formación tras el cual recibirá los insumos y materiales necesarios para montar un restaurante. " Durante las jornadas de formación aprendí a atender público, a ahorrar, a com prar económico y vender a mejor precio. Con esta capacitación conocí un computador. Después de que uno conoce las letras y los números, nada le queda grande " , asegura.

     
© CICR/Yolanda Betancourth 
   
Javier Gutiérrez 
         

  Javier  

     

Javier, de 33 años, sufrió politraumatismo a raíz de la explosión de una mina.

" Trabajaba muy contento en la finca. Me levantaba a las 4 de la mañana a ordeñar las vacas y luego me dedicaba a varios quehaceres. Así siempre tenía dinero para salir con la novia " , rememora.

Pero después del accidente, su novia lo dejó y su familia empezó a hacerlo a un lado. Tampoco tenía ya dinero. " Empecé a convertirme en una carga para ellos porque no tenía trabajo y, claro, no producía ni un peso " , se lamenta. Pero una vez que finalice su capacitación en el proyecto de restablecimiento socioeconómico, Javier podrá contar con la información y los insumos necesarios para abrir y administrar una tienda.

" Con mi negocio puedo comenzar una nueva vida y no depend er de nadie. Por el contrario, puedo ayudar a los demás. Aprendí que si me comprometo en abrir un negocio debo saberlo mantener, conocer sus debilidades y fortalezas, y saber ofrecer los servicios " , señala Javier, quien sueña con comprar una pequeña vivienda en Bogotá, terminar su bachillerato y estudiar derecho " para ayudar a los desfavorecidos " .