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República Democrática del Congo: superar el propio miedo ayudando a los demás

22-05-2009 Reportaje

Mama Louise* fue violada junto con su anciana madre y sus tres hijas. Desde entonces, dedica su tiempo y su energía a ayudar a algunas de las innumerables mujeres congoleñas que sufrieron la misma agresión.

     

©CICR/VII/Ron Haviv/v-p-cd-e-00950 
   
Minova. "Casa de escucha" apoyada por el CICR. Mama Louise ayuda a las mujeres que, al igual que ella, fueron víctimas de violaciones. 
         

Durante esos días de febrero de 2008, hombres armados llegaban al amparo de la noche, sembrando la muerte y la destrucción en las aldeas cercanas al municipio de Minova y a las aguas azules del lago Kivu. La familia de Mama Louise, de 40 años, comenzó a dormir en los matorrales. " Pero después, con cuidado, empezamos a volver a casa, y así es como nos encontraron. " La voz es poco más que un susurro, y Mama Louise, su figura diminuta inmóvil en una silla, evita cuidadosamente mirar a sus interlocutores.

Los hombres empezaron por pedir dinero. " Dennos el dinero, o los quemaremos " . Su esposo trató de escapar, pero lo mataron en el acto. Violaron a Mama Louise junto al cadáver de su marido. Sus tres hijas fueron violadas en la casa, mientras los niños gritaban. Ni siquiera respetaron a la madre de Mama Louise, de 81 años.

  Entre la vida y la muerte  

     

" Por la mañana, vinieron algunas personas. Nos llevaron a la'casa de escucha'en Minova, y de allí, nos trajeron al hospital. Durante 21 días, Mama Louise estuvo en coma, suspendida entre la vida y la muerte. Poco a poco, volvió la vida, pero junto con ella, se pusieron de manifiesto las consecuencias de ese terrible episodio.

" Dos de mis hijas quedaron embarazadas y tuvieron bebés. El marido de mi hija mayor la rechazó " . Mama Louise acogió al bebé, que ahora duerme, cómodamente atado a su espalda. Éste es un acto de coraje de Mama Louise, ya que en esta sociedad, los niños nacidos de violaciones son abandonados o incluso muertos porque se considera que están " malditos " . 

Pero Mama Louise no se detuvo allí. " Cuando me sentí mejor, decidí que, tal como me ayudaron a mí, yo ayudaría a las personas que habían atravesado la misma situación. En cuanto me entero de un caso, voy a la casa, le explico a la mujer lo que podemos hacer para ayudarla y la acompaño a Minova. Venimos los días en que hay mercado, porque los caminos son más seguros " .

  Respuesta a la "epidemia de violaciones"  

El lugar donde trabaja Mama Louise -hasta hace poco, en forma gratuita- es una de las numerosas " casa de escucha " instaladas en todo el Congo oriental en los últimos años. Es la respuesta de la sociedad civil, particularmente de las asociaciones de mujeres, a la " epidemia de violaciones " que azot a a la región desde hace quince años, en el marco de innumerables conflictos. El CICR presta apoyo a 34 casas de escucha en Kivu Norte y Sur.

     
©CICR/VII/Ron Haviv/v-p-cd-e-00931 
   
Minova. Una asistente escucha a una víctima de violación, en una "casa de escucha" apoyada por el CICR. 
         

En estas modestas estructuras, las víctimas encuentran asistentes que las escuchan y les ofrecen apoyo material y psicológico. En una pequeña habitación, hay camas para descansar, y las mujeres reciben el tratamiento preventivo para casos de violación en la propia casa de escucha o en el hospital más cercano. Si se administran dentro de las 72 horas, los medicamentos reducen al mínimo el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, como el VIH-SIDA.

La reconstrucción de la autoestima de una mujer es una tarea más larga y mucho más ardua, que lleva, como mínimo, varios meses. A menudo, intervienen mediadores que explican a los maridos y a los otros familiares que rechazar a una mujer violada es una actitud irracional y cruel. Cuando no tienen éxito, la casa de escucha ofrece un refugio más prolongado para la mujer y, a veces, para su hijo.

Hoy, Mama Lou ise lleva a tres recientes víctimas al hospital. Esperan en las hermosas colinas que rodean a la aldea, mientras Mama Louise cuenta sus historias. " Dos de ellas fueran atacadas el sábado pasado, y la tercera el lunes. Una tiene 18 años y estaba recogiendo batatas en el campo, cuando la violaron dos hombres armados. Después, no pudo moverse. Sus familiares la encontraron por la noche, aún tendida en el suelo. Me la trajeron y les dije que no se preocuparan, que yo la llevaría a un lugar donde la ayudarían " .

Los incidentes son frecuentes y siempre ocurren cerca de su casa, que está en una aldea aislada rodeada por campos de frijoles y sorgo. Pero Mama Louise nunca menciona el temor que sin duda siente de noche, cuando los fantasmas de su propia tragedia rondan las colinas.

¿Qué la hace feliz? Mama Louise medita su respuesta. " Al principio, tenía tantos dolores y mareos, y me sentía tan débil, que pensaba que jamás recuperaría la salud. Pero, cuanto más ayudo a las otras mujeres, más fuerte me siento. Desde mayo, he ayudado a 67 mujeres. También me hace feliz ver que mis hijas están mejor " .

  * Nombre ficticio