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Joyce Hood: la continuación del legado de Nightingale

11-08-2010 Reportaje

Irak, Afganistán, Kenia, Timor Oriental y Osetia del Sur son países que han padecido años de conflictos armados u otras formas de violencia y donde muchas personas han experimentado graves sufrimientos. Al igual que en la mayoría de las regiones asoladas por conflictos, los sistemas de atención de la salud han colapsado y el acceso a otros servicios básicos es limitado. Joyce Hood, de Nueva Zelanda, es delegada de salud del CICR y ha trabajado como enfermera en estos cinco países, brindando a los enfermos y heridos el cuidado compasivo que necesitan.

  Vídeo del trabajo de Joyce en
Osetia del Sur


       
©CICR 
   
Joyce en una visita periódica para brindar atención médica a los ancianos en Osetia del Sur. 
               
©CICR 
   
Joyce Hood afuera del hospital regional Mirwais, apoyado por el CICR, en Kandahar, durante una de sus cuatro misiones a Afganistán. 
               
©CICR 
   
Joyce atendiendo a un paciente en Osetia del Sur. 
           

Una de las principales tareas del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es prestar servicios médicos en situaciones de crisis en todo el mundo. Ese cuidado está en manos de personas excepcionalmente motivadas que anhelan ayudar a sus comunidades o que, como Joyce Hood, desean viajar a algunos de los sitios más castigados del mundo para ayudar a quienes padecen las consecuencias de un conflicto armado o un desastre natural.

En reconocimiento a su extraordinario compromiso, coraje, y devoción, la Cruz Roja de Nueva Zelanda nominó a Joyce Hood para recibir la mayor distinción a la que puede aspirar un enfermero o una enfermera que trabajan en un conflicto armado o en un desastre natural: la Medalla Florence Nightingale.

  Sorprendida por la generosidad de aquellos a quienes atiende  

“Me siento muy honrada por la nominación a la Medalla Florence Nightingale. El trabajo que realizo con la Cruz Roja es muy gratificante y recibo tanto como doy”, declaró la Sra. Hood tras enterarse de que había sido seleccionada para recibir la medalla en 2009. “En todos los lugares que visité, las personas son maravillosas. A pesar de tener poco, son muy generosas. Por muchos años, no han conocido otra cosa que hostilidades, lo cual es muy triste. Es muy difícil para las familias, pero a pesar de ello siguen siendo muy hospitalarias " .

  Entrando en la madurez, pero aún en plena forma  

Cuando uno conoce a Joyce, de 67 años, no puede menos que rendirse ante su calidez, su espíritu compasivo y su energía. A la edad en que la mayoría de las personas están dispuestas a tomar las cosas con calma y jubilarse, ella sigue en plena forma.

“Lo disfruto. Me gusta trabajar con las personas. He tenido una buena vida y quería dar algo a cambio. Es un desafío, pero no estoy sola. Trabajo con personas de todo el mundo, y no sólo me refiero a enfermeros – también hay ingenieros hidráulicos o en saneamiento, administradores, o coordinadores de logística. Es agradable trabajar con un equipo tan diverso en pos de un objetivo común”.

Al nominar a la Sra. Hood para la medalla, Andrew McKie, gerente de Operaciones internacionales de la Cruz Roja de Nueva Zelanda, dijo que ella dedicó su vida al trabajo duro y a servir a los demás. Destacó que la enfermera Hood llevó a cabo muchas de sus misiones en zonas consideradas altamente inestables y peligrosas.

“Joyce ha realizado cuatro misiones a Afganistán, tanto durante el gobierno talibán como en el período posterior. No se necesita mucho para comprender que estas misiones se realizaron en circunstancias difíciles”, dijo McKie. “Ha dedicado muchos años de su vida a ayudar a personas afectadas por conflictos armados”.

La Sra. Hood se encuentra actualmente en su 12ª misión con el CICR, en Osetia del Sur, donde participa en los programas de enfermería domiciliaria y colabora en el traslado de pacientes que requieren atención médica urgente.

  Satisfacción y gratitud  

“Es muy gratificante para mí. Estas personas no tienen grandes expectativas, como las de los países desarrollados. Valoran verdaderamente lo que hacemos por ellos”, manifestó la Sra. Hood. “En muchos países, los enfermeros y enfermeras no tienen ninguna responsabilidad y sólo se encargan de tareas menores, por lo que nos esforzamos por capacitarlos y fortalecer su nivel de particip ación. Los alentamos a que asuman responsabilidades. El beneficio es inmenso para todos " .