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Guatemala: un sueño roto y una nueva esperanza

06-05-2010 Reportaje

Hugo Leonel lleva un pie ortopédico como resultado de un desesperado intento por abordar un tren. Muchos guatemaltecos discapacitados, como Hugo, se benefician ahora del apoyo tecnológico del CICR.

     
©CICR / C. Godoy 
   
Hugo recibe sus nuevas prótesis 
               
©CICR / C. Godoy 
   
Los primeros pasos de Hugo. 
               
©CICR / C. Godoy 
   
Hugo con un especialista en ortopedia del CICR. 
           

Hugo, de 22 años, es originario de San Antonio Suchitepequez, una pequeña población de Guatemala situada en la costa del Pacífico. Es el menor de ocho hermanos, todos ellos agricultores.

 

A los 15 años, Hugo ya se sentía con fuerzas para hacer cualquier trabajo, y decidió emprender un viaje en busca de mejores oportunidades. Se fue rumbo a México. En el camino, se hizo de compañeros de viaje centroamericanos que perseguían el mismo sueño.

 

Para eludir un puesto de control de migración, Hugo y sus compañeros debían abordar un tren en movimiento, conocido como el " tren de la muerte " . Era una aventura peligrosa, que tendría consecuencias duraderas para Hugo.

 

" Los otros eran altos, corrían y saltaban sobre el tren. Yo sólo pude asirme de la parte inferior de la escalera, y  el tren me arrastró. Creí que iba a morir " , relata Hugo, reviviendo la escena. " Luego sentí un tirón que me arrojó al suelo " .

 

" Quedé a la orilla de las vías; apenas alcanzaba a ver el tren. Me paré y cuando quise caminar, me caí. Allí me di cuenta de que el tren me había pasado por encima. Miré hacia abajo y vi que tenía el pie deshecho. En el momento, no sentí nada, pero al rato gritaba de dolor. "

 

Sus compañeros de viaje informaron que Hugo había sufrido un accidente cuando llegaron a la siguiente ciudad. Los oficiales de migración llegaron a recoger a Hugo y lo llevaron al hospital público de Tapachula, donde fue recibido por doña Olga Sánchez Martínez. " Ella me atendió desde el principio hasta el fin " , recuerda Hugo con cariño. " Ella me llevó al albergue'Jesús e l buen pastor'y me curó el pie hasta que sanó " .

 

Cuando Hugo se curó, le tomaron medidas para la prótesis, que tardó dos años en llegar. Mientras tanto, Hugo vivió en el albergue de Olga, en el que nunca le faltó nada, y donde colaboraba con las tareas domésticas del albergue.

 

A los 17 años, Hugo regresó a su pueblo de origen, donde emprendió la difícil tarea de encontrar trabajo. Además, tenía que conseguir una nueva prótesis, porque, como explica Carlos Delgado, especialista del Fondo Especial para los Discapacitados del CICR, la primera ya le quedaba pequeña.

 

Su historia le ganó la solidaridad y la consideración de muchas personas; consiguió  trabajo en la construcción y en la agricultura. Más tarde, gracias al alcalde de su pueblo, lo emplearon en el cementerio para desempeñar tareas de limpieza.

 

Al preguntarle sobre la necesidad de su prótesis, Hugo responde: " Sin la prótesis, no puedo moverme y es muy difícil conseguir trabajo. Con la prótesis, la gente me ve como una persona completa " .

 

La búsqueda de la nueva prótesis le llevó cinco años. Uno de sus mayores obstáculos era el prohibitivo costo de la prótesis de reemplazo. El hecho de trabajar en el campo y percibir el salario mínimo, de sólo 7 dólares diarios, sumado a  la falta de servicios sociales destinados a personas con discapacidades, no le permitía acceder al nuevo aparato ortopédico.

 

 Pese a estas dificultades, Hugo dejó sus datos en varios lugares, hasta que un día recibió un llamado de AGREL (Asociación Guatemalteca de Rehabilitación de Discapacitados),  una de las tres instituciones que reciben apoyo del CICR para la producción de prótesis de polipropileno.

 

Con algunas vacilaciones, Hugo asistió a la primera cita, para lo cual pidió permiso en el trabajo e hizo el viaje de tr es horas hasta la capital. Un mes y medio después, recibió su nueva prótesis.

 

Hugo es uno de los pocos casos que ha tenido un desenlace positivo, pues su discapacidad ha sido resuelta con una prótesis que obtuvo por donación, lo que posiblemente le garantice un futuro estable. Sin embargo, ésta no es la realidad para la mayoría de los guatemaltecos que padecen algún tipo de discapacidad, muchos de los cuales viven en condiciones de extrema pobreza.

 

A fin de asistir a los numerosos guatemaltecos discapacitados, el CICR presta apoyo técnico a tres organizaciones nacionales (AGREL, CADEG y HIIR) y dona los materiales y componentes necesarios para producir las prótesis.

 

La intención del CICR y de sus asociados guatemaltecos es fomentar el uso de la técnica del polipropileno, la cual, por su costo y versatilidad, garantiza que más personas discapacitadas puedan acceder a las prótesis. De esta forma, se espera que el final feliz de la historia de Hugo no sea un caso aislado, sino que pueda repetirse para todas las personas que necesitan prótesis.

   
   
 
   
Fondo Especial del CICR para los Discapacitados

El Fondo Especial del CICR para los Discapacitados presta apoyo a centros de rehabilitación en países de bajos ingresos. Entre los servicios prestados figuran la producción de prótesis y órtesis, y la provisión de sillas de ruedas y muletas.
El Fondo fue creado por el CICR en 1983, y sus actividades principales son las siguientes:    
  • Ayuda a atravesar el período de transición que media entre la retirada del CICR de un país y el momento en que el gobierno o las instituciones locales asumen la plena responsabilidad del mantenimiento de los centros de rehabilitación anteriormente apoyados por el CICR.
  •    
  • Presta apoyo a centros que no han recibido asistencia del CICR, utilizando la tecnología y los conocimientos técnicos desarrollados por la Institución para mejorar la calidad y fortalecer la continuidad de los servicios de rehabilitación.
  •    
  • Trabaja en estrecha colaboración con el CICR a fin de lograr que los gobiernos y las organizaciones locales desarrollen, a escala nacional, la capacidad necesaria para mantener la continuidad los servicios de rehabilitación física.

    Las actividades del Fondo se administran, en su mayoría, desde tres bases regionales, situadas en África (Etiopía), Asia (Vietnam) y América Latina (Nicaragua).