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Terremoto en Haití: durmiendo en el jardín de la Primature

09-02-2010 Reportaje

Desde el 12 de enero, decenas de miles de personas viven precariamente en las calles de Puerto Príncipe, capital de Haití. Durante una reciente distribución de alimentos, Jessica Barry conversó con miembros de las familias que residen en el jardín de la Primature, el predio donde tiene sus oficinas el primer ministro de Haití.

     

©CICR/J. Barry/ht-e-00584 
   
Esperando que empiece la distribución. Marie Rose (a la izquierda, vestida de azul). 
         

 Marie Rose, de 36 años y madre de dos hijos, llevaba las pesadas bolsas de arroz y frijoles por los senderos que recorren el campamento. Se dirigió a un refugio de lona inclinado, protegido del intenso calor por las ramas de un árbol. La seguía su vecina, Jeanne Stirat, de 66 años, que transportaba una caja de pasta de tomate, varias bolsas de sal y cinco litros de aceite de cocina.

 

Los alimentos que llevaban consigo Marie Rose y Jeanne habían sido provistos por el Comité Internacional de la Cruz Roja y formaban parte de una distribución de alimentos que se había realizado ese día, en el campamento. El arroz y los frijoles, componentes básicos de la dieta haitiana, ayudarían a las mujeres y a sus familiares a alimentarse durante algunas seman as, aunque, en comparación con la escala de sus necesidades, no eran más que un aporte simbólico.

 

El jardín de las oficinas del primer ministro de Haití donde se encuentra el campamento tal vez haya sido un sitio tranquilo en el pasado, pero ahora es un mar de lonas grises,  rebosante de gente hacinada. Desde la tarde del 12 de enero, día en que el terremoto sacudió a la capital haitiana con devastadora fuerza, se instalaron en el predio casi 4.000 personas.

 

En ese momento, la madre de Marie Rose estaba sentada en el balcón de su casa, sobre la avenida Bourdon. " Se salvó por milagro " , señala Marie Rose. Las escaleras en las que estaba sentada se derrumbaron, pero los transeúntes que pasaban por la calle en ese momento lograron amortiguar su caída " .

     
©CICR/J. Barry/ht-e-00583 
   
Jeanne Stirat se prepara para regresar a su carpa con algunos de los suministros que recibió durante la distribución. 
         

" Sólo tiene algunas contusiones y dolores en las rodillas " , añadió Marie Rose, señalando a su madre, sentada en el refugio en actitud pensativa. 

 

Ese día, la joven sobrina de Marie Rose tambié n tuvo suerte. Tras quedar separada de sus padres en el caos que siguió al terremoto, fue recogida mientras vagaba por las calles y restituida a su familia pocas horas después.

 

Antes del terremoto, la mayor parte de las familias gozaba de cierta privacidad en sus vidas, pero ya no es así. En Puerto Príncipe, se vive en las calles, en los jardines de los edificios públicos o en los parques.

 

En los jardines de la Primature, más de una docena de parientes y ex vecinos se amontonan en el refugio de lona de Marie Rose, además de sus propios familiares inmediatos. " Algunos de nuestros parientes se fueron al campo de inmediato " , dijo. " Pero otros, como yo, nos quedamos para vigilar nuestros bienes. El problema es que no tenemos dónde guardar lo que rescatamos de los escombros " .

 

A medida que pasan los días, uno de los aspectos más conmovedores de esta devastadora tragedia es la extraordinaria capacidad de recuperación y la dignidad que demuestran los pobladores mientras luchan por reorganizar su vida, así como su cortesía hacia los extranjeros que llegan para prestarles ayuda.

 

Muchos haitianos son muy religiosos y, sin duda, su fe también los ha ayudado a soportar la catástrofe. Cuando le preguntamos qué pensaba que sería de ella y de sus familiares en el futuro, tras esta enorme pérdida, Marie Rose replicó: " Sólo Dios lo sabe. Él nos ha ayudado hasta ahora, y lo seguirá haciendo " .