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Terremoto en Haití: con la ayuda de dirigentes comunitarios, el CICR abre dos puestos de primeros auxilios en un barrio marginal

25-01-2010 Reportaje

Más de 20.000 personas desplazadas a causa del terremoto están viviendo en un enorme campamento improvisado en Bel Air, uno de los distritos más pobres de Puerto Príncipe. Como ese barrio está asolado desde siempre por la violencia callejera y se lo percibe como inseguro, pocas organizaciones humanitarias están activas allí, a pesar de las dificultades que sufre la población desde el terremoto de la semana pasada. Hace dos días, el CICR y la Cruz Roja de Haití instalaron dos puestos de primeros auxilios en el campamento de Bel Air. Hasta entonces, la población desplazada prácticamente no podía recibir atención médica.

 

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Bel Air, uno de los barrios más violentos de Puerto Príncipe donde el CICR ha instalado un nuevo puesto de primeros auxilios. 
     

" Nunca habíamos trabajado en ese barrio antes del terremoto, pero sabíamos de muchos de los problemas que afronta la comunidad " , dice Roberto Forin, delegado del CICR que conoce bien la zona. " Al dialogar con ellos antes de prestar ayuda, nos aseguramos de ser aceptados y podemos prestar la ayuda que la gente realmente necesita " .

El CICR realizó su propia evaluación de las necesidades en el campamento. Luego activó sus contactos para escuchar lo que la población tenía para decir. James, de 28 años, pasó años en la cárcel y ahora trabaja para una ONG local. Es una persona respetada en Bel Air, conoce a muchos líderes de pandillas y con los años se ha ganado su respeto. Nos reunimos con él en un campamento más pequeño, fuera del barrio, con otros siete líderes comunitarios; varios de ellos son médicos. Explican que conocen al CICR y confían en la institución porque la han visto trabajar durante años. Se ofrecen para oficiar de nexo entre la organización y quienes se ocupan de la administración diaria del campamento. Explican que ha llegado poca ayuda, lo que confirma la evaluación independiente del CICR.

 
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El terremoto destruyó la casa donde vivían estos ancianos. Ahora tienen que dormir a la intemperie en Bel Air, uno de los barrios más violentos de Puerto Príncipe.  
     

Beatriz Karottki, delegada de salud del CICR, explica a los presentes que la organización tiene la intención de abrir un puesto de primeros auxilios cerca del asilo comunal, donde están viviendo unos 100 ancianos particularmente vulnerables, junto con otras 6.700 personas desplazadas a causa del terremoto. James y los médicos locales señalan que no tienen medicamentos. " Tuvimos que sepult ar 283 personas fallecidas en los últimos días " , dice. Roberto y Beatriz explican al grupo que el CICR no instalará el puesto antes de estar seguro de que lo aceptan en el campamento. " El apoyo de los dirigentes comunitarios es fundamental para que los voluntarios de la Cruz Roja de Haití se integren en la comunidad " , dice Roberto. James y los demás presentes en la reunión están de acuerdo en que el asilo comunal es una buena elección para abrir el primer puesto de primeros auxilios. Sin embargo, proponen un sitio alternativo para el segundo puesto que el CICR tiene previsto abrir en Place de la Paix. Bollimand es una zona más segura, y sus 7.000 residentes no han tenido acceso a la atención médica desde que se produjo el terremoto.

 
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Voluntarios de la Cruz Roja prestan primeros auxilios a un niño en el puesto instalado por el CICR en Bel Air.  
     

El primer puesto fue instalado rápidamente en el asilo, con la ayuda de voluntarios de la Cruz Roja de Haití, que lo atenderán. Muy cerca se encuentran unos 100 ancianos que se han quedado sin nada. Algunos están acompañados de parientes, otros han sido abandonados y parecen completamente perdidos, acurrucados en las camas, con la mirada perdida. Los pacientes comienzan a llegar apenas se instala la carpa. El equipo del CICR sigue a James, a Duval y a otros dirigentes comunitarios por los estrechos pasillos del campamento. La gente no ha visto extranjeros desde hace mucho tiempo, pero son bienvenidos. El campamento parece estar convirtiéndose rápidamente en un barrio, con su propio mercado y vendedores ambulantes. Una motocicleta se abre paso entre las carpas. Las mujeres venden quingombó y chile que exponen sobre papel de periódico. Los niños venden hielo, los jóvenes están jugando a los naipes. " La gente está preocupada por su futuro " , dice James, que tiene seis hijos y nació en Bel Air.

Ingresamos en el campamento de Bollimand, que está dividido en tres zonas controladas por diferentes grupos. Unos jóvenes están limpiando partes del terreno donde antes se criaban pollos a fin de hacer espacio para las familias desplazadas que siguen llegando. James presenta el equipo del CICR a Pasteur Roland, el pastor local, quien da la bienvenida a los delegados. Beatriz y Roberto están de acuerdo en que es sensato abrir un segundo puesto de primeros auxilios en el pequeño descampado que está al lado del campamento. El acceso a Bollimand es fácil, y la ubicación del puesto permitirá a los voluntarios de la Cruz Roja de Haití prestar mejores servicios a la comunidad. " Muchas gracias, de corazón, son bienvenidos " , dice Pasteur Roland, mientras el equipo del CICR instala su segunda carpa de primeros auxilios.