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Terremoto en Haití: luchando por el agua

29-01-2010 Reportaje

El CICR y la Cruz Roja de Haití acaban de instalar puntos de distribución de agua en Cité Soleil. Para muchos de los residentes de ese barrio marginal, esa es la única fuente de agua potable disponible.

  Vea también el nuevo vídeo:

       

       
©CICR/M. Kokic/ht-e-00561 
   
Cité Soleil, Puerto Príncipe. El CICR instala un punto de distribución de agua, con ayuda de voluntarios de la Cruz Roja de Haití. 
               
©CICR/M. Kokic/ht-e-00563 
   
Cité Soleil, Puerto Príncipe. Personal del CICR y voluntarios de la Cruz Roja de Haití instalan un punto de distribución de agua. 
               
©CICR/M. Kokic/ht-e-00562 
   
Cité Soleil, Puerto Príncipe. Punto de distribución de agua del CICR cerca del cual han pintado un graffiti de agradecimiento al CICR. Si bien Cité Soleil es uno de los barrios más violentos de Haití, las actividades de la Cruz Roja en la comunidad permiten que el personal trabaje en condiciones de relativa seguridad. 
           

Belekou, el barrio más pobre de Cité Soleil, se encuentra entre la Ruta 9 y la costa, está atravesado por dos canales de agua gris plagados de residuos. Miles de familias viven en casillas de metal, y otros cientos viven en las calles. Para la mayoría, las únicas pertenencias son un colchón, una pequeña cocina y unos pocos utensilios de cocina. Los residuos se amontan en los estrechos pasadizos donde numerosas familias pasan la noche desde el terremoto que se produjo el 12 de enero.

 

El acre olor a residuos quemados se siente por todos lados. Unas 100 mujeres y niños, muchos de ellos en harapos, hacen fila delante de un tanque de agua de 4.000 litros, que lleva el emblema de la cruz roja. A medida que se acercan a la fuente de agua, luchan por llenar los baldes.

 

Cité Soleil es un orgulloso vecindario con una larga historia de supervivencia y resistencia, y para quien no es del barrio, se hace muy difícil trabajar allí. Es un desafío abastecer de agua a los residentes de Belekou, donde predomina la tensión y la incertidumbre. El CICR es la única organización que está presente a diario.   " Si uno no sabe quién es quién y si la gente no lo conoce a uno, es imposible trabajar aquí " , dice Ugo Mora, ingeniero del CICR especialista en abastecimiento de agua que supervisa los proyectos de la organización en Cité Soleil. Ha trabajado en Belekou y los barrios aledaños desde 2006, con algunas interrupciones.

 

  Suministrar agua en Cité Soleil  

 

Un poco más temprano, nos reunimos con los ingenieros haitianos en la CAMEP, la autoridad local de abastecimiento de agua, a fin de organiz ar las tareas de reparación de la red de suministro. El agua escasea, y la reparación llevará más tiempo de lo previsto. Preguntamos si finalmente se ha conseguido el remolque para mover el generador, que pesa una tonelada. " No tenemos ninguno " , dice Thomas, uno de los ingenieros, " tendremos que usar lo que sea. "

 

La siguiente parada es en Glace Penguin, una estación de carga cerca del aeropuerto, donde los camiones hacen fila todo el día. Ugo logra encontrar otro camión que puede transportar agua hasta Cité Soleil, más tarde. Esto significa que otras 3.600 personas podrán recibir agua.

 

Luego nos dirigimos al galpón donde está guardado el generador. También hay familias desplazadas viviendo en ese lugar, y un médico local ha instalado, por iniciativa propia, un puesto de primeros auxilios donde atiende a los heridos. Encontramos un remolque gracias a Rudy Wuthrich, un ingeniero suizo que trabaja para una compañía local y ha vivido en Haití los últimos 35 años. " En las napas, hay agua suficiente para toda la ciudad " , dice. " La distribución es el problema. " El camión llega una hora después.

 

Pronto nos encontramos camino a Duvivier 2, una estación de bombeo ubicada en una plantación de bananos, a cuatro kilómetros al norte de Cité Soleil. El generador que llevamos permitirá entregar unos 150 metros cúbicos más por hora a Cité Soleil, es decir un suministro contra reloj durante la etapa de emergencia. El generador es colocado en una plataforma que el equipo de Ugo construyó ayer. Los niños de un barrio vecino se acercan a mirar. " Es reconfortante ver que finalmente este generador esté aquí " , dice Ugo. Nos tomó tres días lograrlo.

 

Nos reunimos con Reginald, un oficial de campo del CICR, en el punto de distribución del CICR cercano a Soleil 19. Reginald nació en ese barrio y sigue viviendo allí. Está ayudando a transportar agua del camión a un tanque de goma amarillo, un tanque flexible. Habla a unos jóvenes que están por ahí, para que las cosas no se salgan de las manos. Françoise Forges, voluntaria de la Cruz Roja de Haití, maneja los grifos, de modo tal que cada una de las mujeres que está haciendo la fila consiga su ración de agua.  Las conoce, y eso le facilita el trabajo. Los niños están jugando y lavándose en el agua que cae de la canaleta, riéndose. Las paredes cercanas al punto de distribución de agua, muchas por la mitad, están cubiertas de esloganes políticos. Alguien ha agregado un graffiti: " Gracias CICR " , dice.

 

" Hay un mercado paralelo del agua en el barrio, y los residentes más ricos suman sus recursos para comprarse agua " , dice Ugo. " Pero hoy los pobres no pueden comprarse nada y dependen de la red de la ciudad, que ahora no está funcionando. Por ello, durante la etapa de emergencia, alquilamos estos camiones. " Los camiones que traen agua a los cuatro puntos de distribución de agua de Cité Soleil están pintados en colores brillantes, al estilo haitiano. Agua delicia, agua milagro, agua fe...

 

  A los empujones para recibir un poco de agua en Belekou  

 

Nuestra última parada del día es en Belekou. Los guardias de unas pandillas controlan los ingresos en su vecindario. No muchos foráneos se atreven a hacerlo, de todos modos. Los guardias son jóvenes fornidos, de mirada intensa, llevan gafas de sol. Conocen al CICR; nos reciben haciendo un gesto de asentimiento.

 

Cuando salimos del vehículo, Junior, otro joven de gafas de sol, saluda al ingeniero del CICR, Ugo, que lo conoce desde hace años. " Anoche cuidé que nadie se robara el tanque flexible " , dice Junior. Sin embargo, alguien ha sacado algunos de los pernos, por eso el tanque está perdiendo agua. Cuando Ugo sube al tanque para coloca r los nuevos pernos, unos niños desnudos juegan en la plataforma y llenan pequeñas botellas plásticas. Las mujeres gritan y se dan empujones a medida que se acercan al tanque. Es un momento de tensión, pero también lleno de felicidad.

 

Unos helicópteros militares surcan el cielo de este barrio olvidado donde viven tantas personas no tan olvidadas.