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"Quería encontrar un nuevo modo de vida y ayudar a las personas en dificultades"

05-03-2009 Reportaje

Marine, de 33 años, trabaja en el CICR desde 2005. Tras cursar una formación de cinco meses de duración en la sede de la Institución, en Ginebra, ha participado en misiones en Kuwait, Uganda y Chad, en calidad de secretaria y asistente. Actualmente, trabaja en Peshawar, Pakistán.

"Después de trabajar varios años para una empresa multinacional, donde la palabra clave era "facturación", quería cambiar mi modo de vida  y ayudar a las personas en dificultades. Como secretaria y asistente, no ayudo a las personas necesitadas de manera directa, pero presto apoyo a los equipos que trabajan sobre el terreno; contribuyo a su labor cotidiana, y eso ya cuenta.

Cada día es diferente, porque el trabajo es muy variado. No sólo depende del contexto y de la delegación a la que uno ha sido asignado, sino también de la capacidad de cada uno de identificarse con la labor del equipo y desempeñar el papel auxiliar que le corresponde.

Mis tareas principales consisten en gestionar la información, asegurar el cumplimiento de las normas relacionadas con la comunicación interna, enseñar esas normas a otros colegas y prestar asistencia a los niveles directivos de la delegación.

Lo más interesante para mí es actuar como una de las principales fuentes de información para los otros miembros del equipo en la delegación: ayudar a encontrar un mensaje, colaborar en la organización de un seminario, participar en las reuniones y tomar notas, ayudar a un colega a planificar su regreso de la misión, informar a los recién llegados acerca de las actividades que pueden hacer durante los fines de semana - y éstos son sólo unos pocos ejemplos de las tareas que llevo adelante.

A veces, viajo con nuestros equipos al terreno para darles una mano. Esos viajes son muy enriquecedores y me permiten desempeñar un papel más activo en operaciones tales como la distribución de socorros a las personas necesitadas.

El desafío de la convivencia

A nivel personal, uno de los mayores desafíos es convivir con colegas de todas partes del mundo, quienes a menudo tienen costumbres muy diferentes. A veces, esta situación puede ser algo difícil, pero ofrece experiencias e intercambios más interesantes.

Sin embargo, hay un aspecto menos positivo. El hecho de que mi familia esté a miles de kilómetros y se preocupe porque me encuentro en un país en guerra es algo que da que pensar. Sin embargo, mis colegas están en la misma situación y se aprende mucho al hablar con ellos. Siempre es emocionante abrir los paquetes que envía la familia, y es muy agradable recibir cargas y correos electrónicos de los amigos.

En pocas palabras, mi nueva vida es una experiencia muy enriquecedora en muchos sentidos. He descubierto un país muy diferente del mío, alterno con colegas procedentes de diversas culturas que ahora son mis amigos y, aunque yo sea sólo un pequeño eslabón de la cadena, estoy haciendo algo útil para ayudar a los demás".