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India: la violencia en Cachemira altera la vida cotidiana de un conductor de ambulancias de la Cruz Roja

24-09-2010 Reportaje

Desde el 11 de junio, la violencia desatada en el valle de Cachemira ha causado centenares de víctimas. Las huelgas, las manifestaciones y los constantes toques de queda perturban las actividades cotidianas. Irshad Ahmed, conductor de ambulancias de la filial de la Cruz Roja de la India en el estado de Jammu y Cachemira, explica cómo ha cambiado su trabajo.

     

©CICR/M. Khan 
   
Irshad Ahmed, conductor de ambulancias de la filial de la Cruz Roja del estado de Jammu y Cachemira. 
         

Los reiterados enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas policiales y de seguridad han dado lugar a una creciente demanda de atención médica urgente y, al mismo tiempo, han complicado el movimiento de los vehículos de emergencia. Sin embargo, esto no impide que los conductores de ambulancias, como Irshad Ahmed, sigan cumpliendo sus tareas y llevando esperanza a las víctimas y sus familiares. Desde mediados de junio, junto con sus colegas, Irshad ha ayudado a trasladar a los hospitales a más de mil pacientes, muchos de los cuales resultaron heridos en manifestaciones. Ahora, es común ver a las ambulancias blancas de la Cruz Roja recorriendo con rapidez las calles llenas de ladrillos, piedras y neumáticos en llamas.

  Cada segundo cuenta  

" En situaciones de emergencia, unos pocos segundos pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Por consiguiente, el principal desafío es evitar las demoras " , dijo Irshad. " Aunque todas las partes suelen respetar el emblema de la cruz roja, a veces se detiene a las ambulancias para efectuar controles de seguridad, o en lugares donde los manifestantes han erigido barricadas. Según la gravedad de las heridas, estas demoras pueden tener consecuencias graves y duraderas en la salud de los pacientes o incluso causarles la muerte " .

La frecuencia de las manifestaciones callejeras seguidas de episodios de violencia ha incrementado la carga de trabajo de los conductores de ambulancias, cuyos horarios de trabajo son ahora imprevisibles. " Cuando suena mi teléfono móvil, se me acelera el pulso, porque sé que probablemente se trate de un pedido de auxilio. En seguida empiezo a correr hacia mi ambulancia " , dijo Irshad, que nunca sabe a qué hora regresará a su casa por la tarde, si es que puede hacerlo. Debido a los prolongados toques de queda, las personas como Irshad a menudo tienen que dormir en su lugar de trabajo o en los lugares públicos donde han quedado bloqueadas.

  No siempre es fácil conservar la calma  

Si bien no es frecuente que los colaboradores de la Cruz Roja afronten peligros físicos directos, a veces los vehículos de la Cruz Roja sufren daños durante las protestas. Tras un incidente en el cual una bala perdida rozó su parabrisas, Irshad fortaleció su decisión de mantenerse mentalmente preparado para lo peor.

Sin embargo, las posibles lesiones físicas no son lo que más le preocupa. Irshad cree que, en su trabajo, el est rés psicológico y emocional representa una amenaza mayor que los daños físicos. Los conductores de ambulancias suelen encontrarse con situaciones horrendas y a menudo tienen que tratar con víctimas angustiadas y atemorizadas. Para hacer frente a estas situaciones, tienen que contar con sólidas capacidades de recuperación que les permitan sobrellevar estas experiencias. " A veces, he tenido que recoger a personas que yacían en un charco de sangre " , dijo Irshad. " No siempre es fácil conservar la calma, pero es absolutamente fundamental hacerlo. "

  Salarios bajos, pero un alto grado de compromiso  

Irshad señala que los intermitentes toques de queda y las reiteradas suspensiones de actividades en Cachemira han perturbado los sistemas de distribución y entrega de mercancías. Por esta razón, escasean muchos artículos esenciales, particularmente los suministros médicos. A pedido de la filial local de la Cruz Roja y de los hospitales públicos, el CICR transportó en avión, de Nueva Delhi a Srinagar, unos 9.000 kilogramos de medicamentos y otros insumos esenciales que posteriormente fueron distribuidos por la Cruz Roja del estado de Jammu y Cachemira entre diferentes hospitales y centros médicos en toda Cachemira. Sin embargo, Irshad dice que, algunas veces, ha debido pagar los equipos y los medicamentos de su propio bolsillo. También le preocupa no poder mantener adecuadamente su ambulancia debido a que los talleres de reparación de automóviles suelen cerrar sus puertas durante los toques de queda.

Como si los conductores de ambulancias no tuviesen suficientes problemas durante sus tareas cotidianas, los salarios que reciben no reflejan el prolongado horario de trabajo y los otros problemas que afrontan. La permanencia de Irshad al servicio de la Cruz Roja del estado de Jammu y Cachemira demuestra, sin lugar a dudas, la voluntad de servicio, el compromiso y la dedicación que se necesitan para desempeñar este trabajo.