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Myanmar: historia de una víctima de guerra

11-01-2010 Reportaje

U Hpa Da, de 60 años, se recupera de una intervención quirúrgica en el hospital de Nakornping, en Chiang Mai (Tailandia). En una conversación con Siripan Wandee, colaborador del CICR, describe el incidente que lo llevó al hospital.

Me senté junto a U Hpa Da, y mientras le entregaba un folleto, le dije mi nombre y le hablé acerca del CICR y de su programa de asistencia a los heridos de guerra. Nunca había oído hablar del CICR ni del programa, pero dijo que le interesaba conocerlos.

 

Lucía fatigado; su rostro estaba delgado y pálido. Durante nuestra charla, a menudo  apartaba la mirada y quedaba en silencio. Sus ojos lo decían todo.

 

  El incidente  

 

El incidente que llevó a U Hpa Da al hospital sucedió el 4 de octubre de 2009 por la tarde, mientras él y su hija mayor reunían su manada de búfalos, en el campo. Cuando emprendieron el regreso a su casa, comenzó a oscurecer. Padre e hija estaban apurados por volver con los búfalos, porque estaba empezando a llover.

 

La hija caminaba delante de U Hpa Da, cuando éste, siguiendo a los búfalos, pisó una mina que destrozó su pierna derecha. Su hija corrió a ayudarlo. En pleno aguacero, intentó detener la hemorragia con su blusa. Luego lo subió sobre su espalda para llevarlo a la aldea. La intensa lluvia y el peso de U Hpa Da dificultaban su marcha; pero la hija mantenía el paso firme, sin quejarse. " Ten paciencia, papá, y no te duermas " , le dijo varias veces.

 

En medio de esta trágica situación, ella también pisó una mina. La explosión los separó violentamente. Ella perdió la pierna derecha. Desde la distancia, pidió perdón a su padre por no poderlo ayudar, y le dijo que se estaba muriendo.

 

U Hpa Da intentó tranquilizarla todo lo que pudo en esas circunstancias. La llamó, pero no obtuv o respuesta. Todo quedó en silencio. Seguía lloviendo copiosamente.

 

Hasta este momento de su narración, U Hpa Da había mostrado entereza; pero ahora, sus ojos se llenaron de lágrimas y comenzó a sollozar desconsoladamente. Su aflicción me conmovió y lo tomé de la mano para transmitirle mi solidaridad, aunque no pude encontrar palabras para consolarlo.  Siguió con su historia, mientras procuraba controlar sus emociones.

 

Una hora después de los incidentes, dos personas de la aldea que habían oído las explosiones vinieron a rescatarlo. Lo llevaron a pie hasta la aldea, donde le dieron una inyección y fue tratado con medicina tradicional.

 

Los aldeanos sepultaron a su hija esa misma noche.

 

En la mañana del 5 de octubre, los aldeanos lo llevaron a pie al campamento para refugiados de Mae La Oon, en Tailandia. Pasaron dos noches en la jungla, antes de llegar al campamento. U Hpa Da fue atendido nuevamente y pasó la noche en una clínica de Malteser International, una ONG que presta servicios en el campamento.

 

El 7 de octubre, Malteser International lo llevó en automóvil al hospital de distrito de Mae Sariang, en la provincia de Mae Hong Son, a tres horas de distancia del campamento. Sin embargo, debido a la falta de servicios quirúrgicos apropiados en ese hospital, U Hpa Da tuvo que viajar otras tres horas para llegar al hospital de Nakornping, en la provincia de Chiang Mai, donde lo visité.

 

Su pierna derecha fue amputada por debajo de la rodilla. Fue bien atendido por los médicos y enfermeras, pese a la barrera del idioma.

 

  El futuro después de la lluvia  

 

Finalmente, U Hpa Da fue trasladado nuevamente al hospital de Mae Sariang. Para su familia, será difícil ganarse el sust ento, porque su esposa tendrá que hacer todo el trabajo sin nadie que la ayude, salvo una hija pequeña. U Hpa Da dijo que intentaría proseguir su tratamiento en el campamento de Mae La Oon hasta recuperarse por completo.

 

Si bien sufrió graves pérdidas a raíz del incidente de la mina, U Hpa Da es optimista. El CICR y su programa de asistencia a los heridos de guerra cubren el elevado costo de su tratamiento médico, y está agradecido a la Institución y a sus colaboradores.

 

U Hpa Da pasó la mayor parte de su vida huyendo de incidentes peligrosos y afrontando circunstancias difíciles, desplazamientos y trabajos forzados. Siente que se ha movido a ciegas, sin poder prever los peligros y mantener a salvo a su familia.

 

Un aspecto positivo de su tragedia es que ha descubierto un lugar seguro donde refugiarse,  el campamento para refugiados de Mae La Oon, y está pensando en trasladarse allí con su familia.

 

Si tan sólo pudiese darle a su hija una buena educación y un futuro...

 

Había una pequeña escuela en su aldea, pero fue quemada por soldados del ejército de Myanmar. U Hpa Da se entristece pensando en el futuro de su hija y en su deseo de estudiar medicina para ayudar a los demás.

 

U Hpa Da se pregunta cómo su hija hará realidad su sueño, si la familia tiene que huir constantemente de un lugar a otro.