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Pakistán: un lugar donde pasar la noche

11-06-2009 Reportaje

El CICR y la Media Luna Roja de Pakistán han instalado un campamento en Swabi, en la Provincia de la Frontera Noroeste, para recibir a 35.000 personas que huyeron de los enfrentamientos que tienen lugar en la provincia. Esta cifra representa tan sólo una pequeña fracción del total de personas desplazadas en la provincia, que ahora, según datos oficiales, asciende a más de dos millones. Las historias de algunas de estas personas dan una idea del fenómeno.

     
©CICR/K. Kiviat 
   
Campamento de Shah Mansoor, en Swabi. 
               
©CICR/S. Mahmood 
   
Construcción de letrinas en el campamento de Shah Mansoor. 
               
©CICR/S. Mahmood 
   
Hassan, de tres años, encontró una solución al problema del calor. 
               
©CICR/S. Mahmood 
   
Un médico atiende a personas desplazadas en un puesto de atención primaria de la salud, en el campamento. 
           

En la distancia, las hileras de carpas resplandecen en el calor, sin una nube que oscurezca los abrasadores rayos del sol. En las afueras de Swabi, la tierra es árida y polvorienta, pero, para las personas que tuvieron que huir del verde y fresco Noroeste, donde están sus hogares, este campamento es una señal de esperanza. 

" Cuando vimos la media luna y la cruz, supimos que nos iban a ayudar " , recuerdan Hamid, Zakia e Ilyas. " Habíamos visto estos símbolos antes, pero nunca nos habían parecido tan importantes " .

Para algunos, el desplazamiento significó perder a sus hijos, extraviados durante la huida. Los ojos de Ilya se nublan cuando recuerda los momentos de pánico.

" A mitad de camino entre mi aldea y Swabi, en plena noche, mi esposa se despertó en el camión gritando. No podíamos encontrar a nuestra hija. Nos habíamos ido en plena confusión, en la oscuridad. Había disparos y estaba muy oscuro. Metí a todos en el camión lo más rápidamente posible " , alega Ilya, a la defensiva. " Al oír los gritos, Azzam, el conductor del camión, frenó bruscamente y vino corriendo a la parte trasera del camión.'¿Es una bomba?'gritó, atemorizado. Le dijimos'No, perdimos a nuestra hija de cinco años'.'¿Una niña? Hay una niña durmiendo en el piso, delante del asiento de pasajeros. ¿Será su hija?'dijo. Salté del camión y corrí a mirar. En efecto, era mi querida Humaira " .

" Ahora, Azzam es como mi hermano " , dice Ilyas. " Nos salvó la vida. Pero él mismo no ha sido tan afortunado: su hijo adolescente ha desaparecido " . Dice con tristeza: " Es la voluntad de Dios. Si no hubiés emos hallado a Humaira en el camión, la encontraríamos de otro modo. He visto cómo su institución hace preguntas y trata de ayudar a encontrar a las personas perdidas. Es una buena obra. Le diré a Azzam que venga a preguntarles a ustedes " .

Azzam siguió su consejo y se puso en contacto con los equipos del CICR que trabajan en los campamentos para personas desplazadas para reunificar a las miles de familias que quedaron separadas durante los enfrentamientos y en el período posterior a éstos. De conformidad con las disposiciones del derecho internacional humanitario, las familias separadas por conflictos deben reunificarse lo antes posible.

Afortunadamente, el campamento no es sólo escenario de pérdidas: también hay nacimientos. Charbagh se encuentra en el distrito de Swat, a unos 300 km de Swabi. Zakia, con nueve meses de embarazo, logró llegar hasta allí para dar a luz en el campamento de Shah Mansoor. Sayid Wahid, el abuelo paterno, sostiene con orgullo a Sahil, su nuevo nieto. " Su nombre significa " orilla del mar " , dice Zakia. Son momentos felices, pero algo falta: el marido de Zakia quedó atrás. " Tenía que cuidar los cultivos " , explica ella, con lágrimas en los ojos. " De otro modo, nos quedaríamos sin ingresos. No hemos tenido noticias de él desde que nos separamos; esperemos que la Cruz Roja nos ayude " .

Un coro de carcajadas interrumpe a Zakia; su hermana agarra a Hassan, su hijo de tres años, que estaba luchando en el barro con su primo, y lo lleva hacia los grifos a la rastra. Los servicios de abastecimiento de agua y de saneamiento han sido los objetivos principales en el campamento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. La calidad del agua potable y del saneamiento es un factor fundamental para evitar las enfermedades. Los equipos han sido sumamente meticulosos en el mantenimiento de los grifos públicos, que han tenido gran éxito.

El pequeño Hass an estaría de acuerdo: sentado bajo el grifo, se rehúsa a moverse o a compartir el chorro de agua fresca. Los demás residentes del campamento ríen cuando la hermana de Zakia lo persuade: " Ven, te daré un dulce después del almuerzo " . Sigue diciendo: " Hace tanto calor, que no quiere comer; lo único que quiere es jugar en los grifos " . Otra madre saca a su hijo del agua que sale de los grifos. " Ven conmigo, o se lo diré a tu padre por teléfono y se enojará mucho contigo " , amenaza. Pero, su rostro refleja la incertidumbre: ¿Algún día volverán a verlo?

El eco de la pérdida resuena profundamente en todo el campamento, pero, al mismo tiempo, hay una sensación de resistencia: " Enviaré a mis hijos mayores a la escuela comunitaria " , dice Zakia. " No quiero que se vuelvan holgazanes y se olviden de todo " . Ríe, y añade: " Ya sabe cómo son los niños " . La escuela es uno de los proyectos establecidos por los comités del campamento, integrados exclusivamente por personas desplazadas. Hay todo tipo de comités, que se ocupan de cuestiones como el saneamiento, la gestión de crisis, los alimentos y la disciplina.

Dice Zakia: " La Cruz Roja está instalando cocinas comunitarias, para que podamos cocinar nosotros mismos. Eso está bien. Nunca me gustó mucho cómo preparaban la comida. Ahora nos van a entregar los alimentos directamente, y nosotros prepararemos la comida tal como le gusta a la familia " .

Zakia saluda con la mano a una mujer, que forma parte de uno de los comités. " Anteayer, su marido atrapó a un ladrón; él pertenece al comité de disciplina. Para nosotros, es importante sentirnos seguros en este lugar. Me parece que estamos recreando el espíritu comunitario " .

Estas personas no se conocen entre sí, pero, en el campamento, se han transformado en vecinos. Lo único que tienen en común es que han perdido sus hogares y, en algunos ca sos, a sus seres queridos.

" Una bala mató a mi padre " , recuerda Hamid. " En el primer momento, no comprendí lo que estaba pasando. Simplemente, se desplomó en el suelo. Murió antes de que me diese cuenta. Ahora, soy el hombre de la casa. Tengo que cuidar de mi madre, mi hermano y mis hermanas " .

" ¿Cuántos hermanos y hermanas tienes, Hamid? Y ¿cuántos años tienes? " preguntamos.

" Diez " .

" ¿Diez años, o diez hermanos y hermanas? "

" Las dos cosas " .