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Senegal: los microproyectos ayudan a recuperar la dignidad en Casamance

04-03-2010 Reportaje

Durante más de dos décadas, la región de Casamance se vio afectada por situaciones de violencia e inseguridad que causaron el desplazamiento de miles de personas. A través de los microproyectos, el CICR presta apoyo a algunas de las personas desplazadas más vulnerables, muchas de ellas mujeres.

     
©CICR/ A Fontaine 
   
Casamance, Senegal. Kinta Mané espera recuperar ahora una vida digna. 
           

Kinta Mané está sentada adelante de su casa, preparando comida. Sus muletas están apoyadas contra la pared. Hace seis años, juntando leña en un campo cercano a la frontera con Guinea-Bissau, pisó una mina y perdió la pierna.

Desde 1988, el centro de acción contra las minas de Senegal ha contabilizado más de 750 víctimas de las minas sembradas durante los enfrentamientos que asolaron esta parte del sur de Senegal.

Kinta Mané vive con sus dos hijos en las afueras de Ziguinchor, desde 2006. El de siete años va a la escuela, pero su hermano mayor, que tiene once, dejó la escuela para trabajar como mecánico. Las paredes de su pequeña casa de barro y chapas corrugadas están agrietadas; sin duda, la próxima estación de las lluvias la destruirá.

Kinta Mané, de 49 años, está reducida a la mendicidad. Todos los días, va al centro de Ziguinchor para juntar unas pocas monedas. Obtiene unos 2.000 francos centroafricanos por día, equivalentes a unos 3 euros, y gasta la mitad en transporte. Sus vecinos no la ayudan. Kinta Mané explica: " La vida es difícil para todos. Ellos a duras penas logran subsistir " . 

Para mejorar la situación de Kinta Mané y de otras personas desplazadas vulnerables, el CICR ha puesto en marcha un programa de microproyectos en Ziguinchor, tanto en el centro como en los suburbios de la ciudad. Los primeros beneficiarios del programa son personas afectadas por las minas.

Christophe Driesse dirige el programa del CICR en Ziguinchor. " Elegimos a las personas sobre la base de su vulnerabilidad, que depende de su grado de pobreza y de la gravedad de su situación social. Pero, también tenemos en cuenta su motivación. El objetivo es permitirles aumentar sus ingresos de forma permanente, para que puedan no sólo disfrutar de mejores condiciones de vida sino también recuperar su dignidad " . 

  Pobreza e indigencia  

Las mujeres suelen integrar los grupos más vulnerables; entre ellas, las viudas se hallan en una situación particularmente grave. La mayoría de ellas ha debido adoptar nuevas estrategias de supervivencia. Muchas tuvieron que abandonar la agricultura y tomar trabajos temporales o establecer pequeños comercios. Para otras, la única opción es prostituirse.

Kinta Mané quería fabricar rosquillas. Tras algunas conversaciones, decidió trasladarse al centro de la ciudad. " Podré recomenzar mi vida. Podré comer, vestirme y vivir en una casa mejor " . El CICR le proporcionó un puesto de mercado, utensilios de cocina y un anafe.

Ésta es la primera vez que el CICR proporciona este tipo de ayuda en las zonas urbanas de Casamance. Anteriormente, la Institución se había abocado a los proyectos agrícolas comunitarios. En esta fértil región, la agricultura es la principal fuente de ingresos, pero el conflicto y los consiguientes desplazamientos han modificado el panorama.

Explica Christophe Driesse: " Debido a su situación, las personas desplazadas que residen en las ciudades carecen de una comunidad que las contenga. Además, todas perdieron sus tierras y no pueden reanudar sus tareas agrícolas " .

El CICR estima que hay 40.000 personas desplazadas en Casamance, 10.000 de las cuales viven en Ziguinchor. La mayor parte de estas familias residen con familiares. Como resultado, la gente vive hacinada y los niños reciben poca o ninguna educación. Algunos están desnutridos. Muchas personas no han podido regresar a s us lugares de origen en más de diez años. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, más de 13.000 personas que huyeron de los enfrentamientos siguen viviendo como refugiados en países vecinos, como Gambia y Guinea-Bissau.

  Proyectos hechos a medida  

En Ziguinchor, están en marcha otros microproyectos. Una mujer quería un congelador, para poder vender helados, jugos de frutas y cubitos de hielo. Otra desea producir mantequilla de cacahuate.

" La idea es que los proyectos se adecuen a las necesidades y aptitudes de cada persona " , explica Christophe Driesse. Los hombres pueden recibir los medios que les permitan realizar tareas de mantenimiento, o un taller mecánico o de soldadura. Las mujeres pueden ser modistas, producir pescado seco o explotar un puesto en un mercado.

Mientras tanto, Kinta Mané espera con impaciencia la llegada de sus enseres, con los que podrá por fin dejar de pedir limosna. El puesto de rosquillas le permitirá recuperar el control de su vida y recobrar su dignidad.