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NO SE VE FOTOS Sri Lanka: civiles atrapados en medio de los enfrentamientos

01-05-2009 Reportaje

Los enfrentamientos en el noreste de Sri Lanka siguen poniendo en peligro la vida de miles de civiles. A continuación, tres personas atrapadas en medio de los combates comparten con Sarasi Wijeratne, del CICR, sus dramáticas experiencias y sus esperanzas de un futuro mejor.

  Volver a reunirse con sus familiares  

     

     
© REUTERS/David Gray  
   
Putumattalan, norte de Sri Lanka. Joven que huyó de los enfrentamientos refugiado debajo de un árbol.  
         

Sebastian, de 29 años, vivía en un distrito cercano a Mullaitivu con su esposa y su hijo de tres años. En septiembre de 2008, dejó a su esposa y su hijo, y se fue a Mullaitivu para una reunión familiar. Pero no puedo salir de esa zona, ya que el camino había sido cerrado a ca usa del conflicto. Se quedó en casa de su madre en Mullaitivu, pero luego tuvo que abandonar el lugar a raíz de los enfrentamientos. Madre e hijo tuvieron que desplazarse ocho veces desde octubre de 2008.

Su madre fue su compañera de viaje; se alojaron en edificios públicos, en precarios refugios construidos con lonas y debajo de los árboles. Con una mueca de dolor mientras se ajusta el vendaje del brazo, explica que pudieron comprar algunos alimentos con el dinero que tenían y que recibieron un paquete de alimentos donado por el Gobierno de India, lo que les ayudó a subsistir durante esos días.

En su cuarto desplazamiento, la madre de Sebastian fue herida por un proyectil; él la llevó al " hospital Mathalan " , como ahora los pacientes llaman a la improvisada estructura de salud de Putumattalan. Después de dejar a su madre en el " hospital Mathalan " , Sebastian continuó desplazándose de un lugar a otro, pero también fue herido en el brazo por un proyectil.

" Fui al " hospital Mathalan " y me dieron unos calmantes. El hospital no tenía los medicamentos que yo necesitaba y, después de unos días, la herida empezó a supurar y a oler mal " , agrega.

Afortunadamente, menos de dos semanas después de haber sido herido, se lo trasladó a Trincomalee, donde los médicos pudieron operarlo inmediatamente. " Hice varias averiguaciones y así pude saber que mi madre estaba en el mismo hospital que yo, pero no sé dónde está ahora " , dice con la mirada perdida, pero contento de que su madre esté a salvo.

" Viví en el extranjero un largo tiempo y volví a Sri Lanka después del cese de las hostilidades de 2003 para cuidar de mis padres. Lamentablemente, al volver quedé atrapado en los enfrentamientos " , continúa. A Sebastian le gustaría dejar el pasado atrás y esper a ansiosamente volver a reunirse con su esposa y su hijo. " Lo único que quiero ahora es volver con mi esposa y mi hijo " , dice. 

  Permanecer juntos  

     

     
© REUTERS  
   
Norte de Sri Lanka. Miles de civiles han tenido que desplazarse por los enfrentamientos; muchos de ellos, en varias ocasiones.  
         

Rani, de 52 años, y su familia, también fueron evacuados de Putumattalan. Estaba preocupada por cómo iban a subsistir una vez que estuvieran fuera de la zona de conflicto. Rani y su marido acompañaron a su pequeña hija que tenía que tratarse por una infección. Su otra hija, demasiado pequeña para quedarse sola, también los acompañó. A diferencia de muchas otras personas desplazadas que tuvieron que separarse de sus familiares, Rani y su familia pudieron permanecer juntos.

La familia tuvo que desplazarse de su casa en Mullaitivu a finales de enero de 2009. " Dejamos todo lo que teníamos, salvo unos pocos alimentos y la ropa que llevába mos puesta. Estuvimos en la zona de Mankulam buscando refugio y seguridad hasta que finalmente llegamos a Putumattalan. Teníamos una carpa que podíamos instalar en cualquier lado, y sobrevivimos con la poca comida que teníamos. Tuvimos que desplazarnos seis veces. La primera vez que comimos arroz y curry en diez días fue cuando llegamos al hospital, dice Rani, con lágrimas en los ojos.

" Por ahora, no puedo hablar del futuro, sólo puedo decir que mi familia y yo estamos lejos de los enfrentamientos y así estamos seguros " , concluye.

  Una luz de esperanza  

Miriam está parada cerca de la cama donde su bebé de tres días duerme plácidamente. Su hija mayor está en el extremo de la cama.

     
© REUTERS  
   
Putumattalan, norte de Sri Lanka. Joven madre desplazada y su bebé.  
         

Miriam comienza a recordar cómo llegó a estar en el ferry. Miriam, nativa de Jaffna, había ido al distrito de Mullaitivu en septiembre de 2008 con su marido y sus dos hijos para un festival de la iglesia. Estaba embarazada de su t ercer hijo. La familia no pudo regresar a su casa después de que comenzaron los enfrentamientos y tuvo que desplazarse por varios lugares, buscando refugio y seguridad, antes de llegar a Putumattalan. El segundo hijo de Miriam resultó muerto en uno de los desplazamientos de la familia, pero el nacimiento de su tercer hijo le ha traído una luz de esperanza.

" Todavía no sé cómo voy a llamar a mi hijo " , explica tímidamente y agrega que su marido, que se quedó en Putumattalan, todavía no sabe del nacimiento.

La vida de estos civiles que han tenido una segunda oportunidad sería mucho más rica si sus deseos se hicieran realidad: Sebastian, que está esperando reunirse con su esposa y su hijos, a los que no ha visto en cinco meses; Rani, que desea un futuro mejor para su familia; y Miriam, que ansía comunicar a su marido que ha nacido su hijo.