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Yemen: historias de mujeres desplazadas por la guerra

08-10-2009 Reportaje

Durante los últimos meses, decenas de miles de yemeníes han huido de los enfrentamientos. Algunos de ellos se han refugiado en escuelas. En Jaiwan Medina, en la zona norte de la gobernación de Amran, cinco familias viven en la escuela de la aldea. Cada una ocupa una pequeña aula, sin retrete ni ventana. Al escapar de los combates, la mayoría las personas desplazadas sólo consiguió llevar consigo unas pocas pertenencias. El CICR les ha proporcionado colchones, estufas, lonas impermeables y alimentos. Pero ahora, las familias están bajo presión; comienzan las clases y se les ha pedido que se vayan de la escuela. Tres mujeres hablan sobre la huida y sobre la vida que llevan las familias desplazadas.

     
©CICR/R. Al-Rifai 
   
Una familia desplazada que vive en un aula, en la parte trasera de la escuela, en Wadi Jaiwan. 
               
©CICR/R. Al-Rifai 
   
Otra familia en un aula. El bebé tiene sólo cuatro semanas de vida. 
           
     
©CICR/R. Al-Rifai 
   
Fatima 
       
Fátima 
 

Fátima es una mujer de 60 años. Con el rostro velado, nos habla de su vida pasada y de la forma en que afronta su nueva situación.

" Cuando falleció mi marido, hace 20 años, me trasladé a una granja en Harf Sufyan con mis ocho hijos. Tengo siete hijas y mi único hijo, que tiene ahora 20 años, sufre una discapacidad desde joven. Solíamos trabajar en la granja; nos ganábamos el sustento y éramos felices. De repente, cuando comenzó la guerra, todo cambió. Llevamos con nosotros todo lo que pudimos y nos dirigimos a Wadi Jaiwan (Jaiwan Medina). Dejamos nuestra hermosa granja y ahora vivimos en un aula, dentro de una escuela, con otras personas. Llevamos aquí casi dos meses, pero hace sólo dos semanas que finalmente recibimos unas mantas, lonas, cocinillas y otros elementos " .

     
©CICR/R. Al-Rifai 
   
Mas'ouda (izq.) y Seyda (der.) con sus hijos. 
           
Mas'ouda 
 

Mas'ouda es una de tantos yemeníes que se vieron obligados a abandonar su hogar a raíz del conflicto. Su rostro ajado nos cuenta su historia. " Tengo seis hijos. Viven conmigo y con mi esposo, junto con nuestros 45 nietos. Nuestra casa fue destruida por un incendio al principio de la guerra. Dejamos todo y decidimos salir de Harf Sufyan con mi vecina Seyda y su familia " .

Seyda sigue con la historia. " En este momento, no tenemos más remedio que vivir en esta escuela. Al menos tenemos un techo que nos protege. Pero, ahora nos dicen que nos tenemos que ir porque empiezan las clases y necesitan las aulas. Mi esposo y yo tenemos doce hijos. ¿Dónde vivirá nuestra familia?

     
©CICR/R. Al-Rifai 
   
Ha'ila 
           
Ha'ila 
 

Ha'ila y su esposo tienen ocho hijos. La larga caminata desde Harf Sufyan les llevó dos días. Viven en un espacio compartido: cuatro paredes sin techo, en un terreno solitario cercano a la escuela, en Jaiwan Medina.

“Durante la caminata a Jaiwan Medina, mi esposo se cayó y se quebró la pierna. Desde ese momento, se encuentra en la capital, tratando de recuperarse. Ahora vivo en una casa destruida con mis ocho hijos, cerca de la escuela " . Señala las cuatro paredes de piedra que nos rodean. " Vea lo pequeña que es. Ni siquiera tenemos un techo. Cuando llueve, la casa se convierte en una bañera. Tratamos de proteger algunas de nuestras pertenencias colocándolas por encima del nivel del agua. Luego, nos cubrimos con la ropa que tenemos a mano. Inevitablemente, terminamos empapados. Por la noche, hace mucho frío. Si nuestra casa no hubiera sido destruida, no estaríamos aquí. Espero que mi esposo se recupere pronto, para que podamos solucionar nuestra situación " .