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Zimbabue: el CICR amplía su apoyo a las zonas rurales, mientras persiste el cólera

10-02-2009 Reportaje

El CICR está prestando apoyo a las autoridades de Zimbabue en sus esfuerzos por combatir la epidemia de cólera. Desde diciembre pasado, ha extendido su asistencia a las zonas rurales.

 
Aldea de Nyamupamire, noroeste de Zimbabue, unidad temporaria de tratamiento del cólera 
           
©ICRC/R. Waudo 
   
Aldea de Nyamupamire, noroeste de Zimbabue, enfermera administra sales de rehidratación a un joven afectado por el cólera 
               
©ICRC/R. Waudo 
   
Aldea de Nyamupamire, noroeste de Zimbabue, personal de salud informa a la población rural sobre cómo prevenir el cólera 
           

La enfermedad se ha cobrado más de 3.200 vidas y se han registrado más de 63.000 casos. Esta es la peor epidemia en catorce años, y ninguna parte del país ha quedado a salvo. Si bien la situación ahora está mejorando en la capital, Harare, la epidemia sigue propagándose en las zonas rurales.

La propagación de la epidemia se debe, sobre todo, a una falta de concientización en la población rural acerca de cómo evitar la enfermedad y a la deficiencia de la infraestructura de abastecimiento de agua y saneamiento. Estos problemas se ven agravados por una alimentación escasa a causa de la crisis económica.

Chinhoyi es un pequeño poblado a unos 100 kilómetros de la capital, en el noroeste del país. Está ubicado en una de las zonas más afectadas por el cólera, con unos 4.000 casos registrados y más de 140 muertos.

Las autoridades sanitarias instalaron un centro temporario para el tratamiento del cólera en Chinhoyi, que era el único en todo el distrito. Las índices de infección y muertes causadas por el cólera siguieron aumentando significativamente en zonas alejadas del distrito, sobre todo porque los residentes de esas comunidades rurales con escasos recursos no podían costear el viaje hasta Chinhoyi para recibir el tratamiento. Entonces, las autoridades de salud instalaron nueve unidades satélite de tratamiento en las zonas rurales.

  Un camino difícil para llegar al tratamiento  

     

La unidad de tratamiento del cólera de la aldea de Nyamupamire está a 65 kilómetros de Chi nhoyi, pero al personal del CICR le toma una hora y media llegar hasta allí en coche, debido al precario estado de los caminos. La unidad de tratamiento está formada por once carpas, ocho de las cuales fueron donadas por el CICR. El jefe de enfermería, Edington Murwira, explica la situación actual: " Sólo tenemos cuatro pacientes aquí hoy, desde el pico de la semana pasada. Por suerte, pudimos dar el alta a los demás " . Nomsa, una paciente internada, está en la cama. " Cuando me trajeron aquí estaba muy mal. No puedo recordar cómo llegué aquí, pero hoy finalmente puedo volver a casa " , dice.

Un grupo de cinco personas está caminando hacia la entrada. Una de ellas está empujando una carretilla, mientras otra tira hacia adelante con una cuerda. En este medio de transporte improvisado, trasladan a una persona cubierta por una vieja manta. Dos trabajadores de salud van a ayudarlas. Conducen al grupo hasta la carpa que hace las veces de consultorio.

El jefe de enfermeros quita la manta y ve a una anciana que está muy delgada y dolorida. La examina rápidamente y da instrucciones a las enfermeras. La anciana es conducida a la carpa de " guardia para mujeres " , donde se da inicio inmediatamente al tratamiento contra el cólera con una infusión intravenosa. La rehidratación ayudará a restablecer los fluidos de la paciente y salvarle la vida. Muchas personas infectadas con el cólera no pueden llegar hasta las instalaciones médicas, o llegan muy tarde y mueren a causa de la enfermedad.

Después de ingresar a la paciente, las enfermeras rocían la ropa y las manos de los parientes que la han traído con una solución de clorina, que destruye la bacteria que causa el cólera.

  "No sabíamos qué hacer"  

     

Los familiar es de la paciente dijeron que " no estaba comiendo nada y vomitaba el agua que le dábamos para beber. No sabíamos qué hacer, por eso la trajimos aquí " . Su hermana Elizabeth dice, con voz temblorosa, " oramos para que se cure pronto " .

La unidad de tratamiento del cólera de Nyamupamire y las otras ocho unidades satélite son una parte esencial de la estrategia para prestar servicios médicos en las zonas rurales. Allí se ha brindado atención médica a unos 3.800 pacientes de cólera. En apoyo de las autoridades de salud, el CICR ha suministrado 3.250 paquetes de suero intravenoso, 1.500 paquetes de sales orales de rehidratación, 10.000 tabletas de antibióticos, otros artículos médicos e indumentaria de protección para los profesionales de la salud.

El CICR también está entregando alimentos para los pacientes y el personal médico. Además de atender casos de cólera, el CICR está promoviendo la prevención a través de sesiones de sensibilización y educación de la comunidad en materia de salud, supervisa los entierros y desinfecta las viviendas de los pacientes. Por otro lado, el CICR está trabajando en las aldeas de Kadoma y Chegtu para mejorar el abastecimiento de agua y el saneamiento, y para promover las actividades de prevención del cólera.

El CICR coordina sus actividades con la Cruz Roja de Zimbabue, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las unidades de respuesta de emergencia de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Alemania, Austria, España, Francia, Gran Bretaña, Japón y Noruega para apoyar a las autoridades sanitarias en sus esfuerzos para ayudar a las personas que han contraído el cólera en diferentes partes del país. Si bien es difícil predecir cómo evolucionará la epidemia, el número de pacientes afectados por el cólera sigue aumentando.