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Zimbabue: un largo camino para dar a luz

04-04-2008 Reportaje

Mona-Lisa nació sana, después de que su madre, embarazada de nueve meses, caminara más de 15 kilómetros para llegar al hospital más cercano. El CICR presta apoyo a 16 centros de salud en tres distritos rurales, a fin de responder a algunas de las necesidades más urgentes del frágil sistema de salud de Zimbabue. Informe de Robin Waudo.

     
©ICRC / R. Waudo 
   
Mona-Lisa con su madre, Sekia, en el hospital de Chishave, luego de un control médico y de la vacunación. 
               
©ICRC / R. Waudo 
   
Un bebé es vacunado en el hospital rural Chishave. 
           

Sekai Zhou, de 26 años, llegó al hospital rural de Chishave un lunes por la mañana, con su hija de cinco meses, Mona-Lisa. La bebé gozaba de buena salud y su madre la había traído al hospital para las vacunas y los exámenes de rutina. La madre acunaba a su hija mientras aguardaba, con paciencia, que las enfermeras la atendiesen. Cuando llegó el turno de la bebé de Sekai y le inyectaron la vacuna, el dolor la hizo llorar. La madre comenzó a mecerla y a cantar suavemente para calmarla.

La joven madre proviene de la aldea de Chinjiva, a 15 kilómetros del hospital rural de Chishave. Dado que no hay otro centro de salud en las cercanías de la aldea, tuvo que recorrer esa larga distancia caminando, ya que no puede costearse el billete de autobús. La caminata, que normalmente dura varias horas, resultó mucho más ardua para Sekai debido a su avanzado embarazo.

  Refugios precarios para mujeres embarazadas  

     

" Durante cinco meses, fui y vine de la clínica caminando. Cuando volvía a casa, estaba exhausta; las piernas se me hinchaban y me dolían " , se lamenta Sekai. Durante el último mes del embarazo, Sekai tuvo la suerte de obtener un lugar en el refugio para madres del hospital rural. Pero, el refugio está en malas condiciones; no hay camas, hace falta pintarlo y las tablas del techo están a punto de caerse. 

Mona-Lisa nació sin complicaciones, en octubre de 2007. " Las enfermeras me ayudaron mucho, y mi hija nació sana gracias a su buen trabajo " , recuerda Sekai, quien tiene dos hijos más, un niño de cinco años y una niña de tres. Ambos nacieron en el mismo hospital rural. La joven madre vive con su familia en una pequeña aldea donde cultiva mijo, maíz, sorgo y hortalizas para alimentar a su familia. Su marido trabaja en Chiredzi, a unos 100 kilómetros de distancia, y viaja a su casa una vez al mes.

El hospital rural de Chishave está situado en la provincia de Masvingo, en la parte sur de Zimbabue, a más de 350 km de Harare, la capital del país. Este hospital es el único centro de salud en un radio de 20 kilómetros. Proporciona servicios de salud muy necesarios a una población de más de 14.000 personas, que afronta los desafíos y las penurias causados por las dificultades económicas que atraviesa el país. Con una plantilla integrada por seis enfermeras, un técnico en salud ambiental y un guardia, el hospital aprovecha al máximo sus escasos recursos para proveer servicios médicos básicos.

  Los hospitales se enfrentan con "muchas dificultades"  

     

La hija de Sekai fue uno de los 478 bebés que nacieron en el hospital en 2007. Shupikai Nyamakawo es la enfermera jefe del hospital rural, y ayudó a Sekai durante el parto.

" Aunque este bebé nació sin problemas, el hospital se enfrenta con muchas dificultades " , dice Shupikai. " En el hospital, no hay compresas de tela adecuadas para los partos y, en general, para casos de maternidad. Por esta razón, las embarazadas tienen que traer sus propios trozos de tela " , explica.

Aunque Sekai elogió el compromiso y la dedicación del personal que presta servicios en Chishave, dijo que a veces no había medicamentos, lo que la obligaba a concurrir al hospital más veces de las necesarias para poder recibir el tratamiento. Los funcionarios de salud y los médicos en varios ni veles del distrito han señalado la escasez de medicamentos.

El CICR completa la provisión de los medicamentos más necesarios, así como de materiales e insumos médicos, como compresas, vendas, guantes de látex y mascarillas, entre otros elementos que suministra al hospital. " El apoyo del CICR tiene efectos más que beneficiosos " , dice Shupikai.

Además de la necesidad de medicamentos y material médico, Shupikai señaló que la falta de agua potable es un grave problema, responsable del aumento de los casos de enfermedades transmitidas por el agua, como la bilharziasis. Además, " ... antes, el hospital no tenía agua, pero ahora tenemos un pozo, y cada vez más embarazadas vienen a dar a luz aquí " , explica.

  Mejorar el acceso al agua potable  

     

En 2007, el CICR perforó un pozo e instaló una bomba manual en el hospital de Chishave. La enfermera jefe señaló que, debido a la falta de agua en algunos centros de salud e incluso en el hospital del distrito, las mujeres embarazadas prefieren acudir a Chishave. Explicó también que, a causa de la disponibilidad de agua en el hospital, durante 2007 disminuyeron los partos en el hogar, que totalizaron sólo 16 a pesar de que en el distrito haya unas 30 parteras tradicionales. 

El CICR presta apoyo a 16 centros médicos rurales en tres distritos rurales de Zimbabue: Chivi, Makoni y Tsholotsho. El hospital rural de Chishave se encuentra en el distrito de Chivi. La Institución también mejora el acceso al agua potable en esos centros, para lo cual perfora pozos y los equipa con bombas manuales, rehabilita los pozos existentes e instala tanques de almacenamiento de agua.