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Colombia: CICR desarrolla un modelo para mitigar la violencia urbana en Medellín

19-12-2012 Entrevista por ICRC

En ocho barrios de la ciudad de Medellín, el CICR puso en marcha el proyecto "Más espacios humanitarios, más alternativas" para mitigar los efectos de la violencia armada en las comunidades. La iniciativa, que durará cuatro años, se ejecuta desde 2011 en asociación con la Cruz Roja Colombiana Seccional Antioquia (CRCSA) y en articulación con otras entidades públicas y privadas. Stéphane Jacquier, jefe del proyecto, quien termina su misión en Colombia, hace un balance sobre la situación humanitaria en la ciudad y las actividades del CICR.

¿Cómo describiría la situación humanitaria que llevó al CICR a plantear este proyecto en Medellín?

En la ciudad, las consecuencias de la violencia armada a veces son más agudas que en las zonas rurales donde el CICR suele trabajar. La densidad de población es mayor que en el campo, y los actores armados están presentes en medio de las comunidades. Existen fronteras invisibles que no solo impiden la movilidad sino también el acceso a la educación y la salud. Además, las consecuencias humanitarias son semejantes a las del conflicto armado, como homicidios, heridos, desapariciones forzadas, amenazas, desplazamiento intraurbano, reclutamiento, violencia sexual, infracciones contra la misión médica, despojo de propiedades o extorsiones.

¿Cuál es el valor agregado que puede aportar el CICR en este caso?

Nos dimos cuenta de que podíamos cumplir un papel importante para ayudar a mitigar esas consecuencias humanitarias, gracias a la aceptación de la que gozamos en Colombia. Algunos de nuestros valores agregados con respecto a otras instituciones son los contactos y el diálogo confidencial con las partes enfrentadas, la posibilidad de brindar una respuesta integral a las comunidades y de ofrecer soluciones al sufrimiento que causa la violencia armada en la población.

¿Qué se ha logrado hasta ahora?

Estamos elaborando un modelo de intervención integral que contempla tres ejes: prevención de la violencia en entorno escolar, protección de la población y asistencia a las comunidades. El primero es la intervención con niños de sexto a noveno grado, sus padres y sus docentes. En alianza con la CRCSA, les hablamos de normas de convivencia, resolución creativa de conflictos, el peligro de las armas, medidas de autoprotección, primeros auxilios, y salud sexual y reproductiva. El segundo eje es la protección de la población: difundimos entre los miembros de la Fuerza Pública las normas sobre uso de la fuerza, arresto y detención; difundimos los principios humanitarios, y visitamos cárceles y centros de rehabilitación para menores. Nos interesa no solamente verificar el trato y las condiciones de detención, sino que esos jóvenes tengan acceso a educación y oportunidades laborales para disminuir la reincidencia.

¿Llevan adelante programas de ayuda directa a la población?

Precisamente, el último eje está centrado en la asistencia a las comunidades: procuramos mejorar el acceso a la salud, mientras capacitamos en salud sexual y reproductiva, así como en primeros auxilios a líderes comunitarios, para que a su vez sean multiplicadores en sus comunidades. Otros componentes son: la gestión para la atención de población afectada por la violencia, que es atendida por los programas sociales existentes, y el desarrollo de factores que permitan la generación de ingresos. Por ejemplo, en este primer año, hemos ayudado a un centenar de familias a gestionar microcréditos y, además, las acompañamos en todo el proceso con un sicólogo y una trabajadora social.

¿Cuál es el principal reto de una organización como el CICR en entornos urbanos?

Aunque el CICR lleva más de 40 años en el país, la naturaleza de la violencia armada en entornos urbanos, así como en algunas zonas rurales, nos exige plantear la forma de cumplir con nuestra misión humanitaria a la luz de un marco jurídico de acción diferente al derecho internacional humanitario (DIH). En Medellín fue necesario empezar por la base: darnos a conocer en las comunidades y explicar en qué consisten nuestros principios de neutralidad, imparcialidad e independencia para que todas las personas entiendan cómo podemos brindarle apoyo a las víctimas de la violencia armada.

¿Qué se ha propuesto lograr la Institución tras cuatro años del proyecto?

Creemos que el conjunto de actividades de prevención, protección y asistencia son indisociables. El objetivo último es que este modelo de intervención integral en zonas afectadas por la violencia armada pueda articularse con la oferta estatal y privada existente y reproducirlo para no solo mitigar sino prevenir futuras violencias.


Fotos

Bogotá. Stephane Jacquier, jefe saliente del proyecto  

Bogotá.
Stephane Jacquier, jefe saliente del proyecto "Más espacios humanitarios, más alternativas" que se lleva adelante en Medellín.
© CICR / P. Jequier

Antioquia, Medellín. Algunas zonas de Medellín son escenario de hechos de violencia armada que generan consecuencias humanitarias en la población civil. Existen fenómenos propios de los contextos urbanos, como las fronteras invisibles trazadas por los grupos en contienda. 

Antioquia, Medellín.
Algunas zonas de Medellín son escenario de hechos de violencia armada que generan consecuencias humanitarias en la población civil. Existen fenómenos propios de los contextos urbanos, como las fronteras invisibles trazadas por los grupos en contienda.
© CICR