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Difusión de la labor del Servicio Internacional de Búsquedas en Europa del Este

15-12-2010 Entrevista

Una gran proporción de los expedientes sobre víctimas de la persecución nazi que se encuentran en los archivos del Servicio Internacional de Búsquedas (SIB) provienen de Europa del Este. Junto con el CICR, el SIB está esforzándose por difundir la labor de dicho Servicio en la región. A continuación, entrevista a Udo Wagner-Meige, del CICR y asesor del SIB.

     
 
   
 

         

  En noviembre de 2007, los archivos del Servicio Internacional de Búsquedas (SIB) se abrieron al público. ¿Qué repercusiones ha tenido esa apertura en la labor del SIB?       

Una consecuencia es que el Servicio ahora tiene un nuevo conjunto de " clientes " , los investigadores, además de las víctimas y sus familiares, que son los que tradicionalmente presentaban las solicitudes. Estos últimos suelen buscar información sobre individuos, mientras que los investigadores están interesados en temas históricos más amplios. El SIB ha tenido que adaptar sus procedimientos de trabajo a este nuevo enfoque. Hubo que modificar los criterios de búsqueda, y hemos tenido que tomar decisiones para hallar un eq uilibrio entre la necesidad de proteger datos personales sensibles y la necesidad de que está disponible para el público la información que requiere la investigación histórica.

     

 
   
El Servicio Internacional de Búsquedas (SIB) tiene su sede en Bad Arolsen, Alemania, y es dirigido por la Comisión Internacional para el Servicio Internacional de Búsquedas, integrado por once Estados (Alemania, Bélgica, Estados Unidos de América, Francia, Grecia, Holanda, Israel, Italia, Luxemburgo, Polonia, Reino Unido) y se rige por los Acuerdos de Bonn de 1955 y el protocolo de 2006 que enmienda esos acuerdos. Desde 1955, el SIB ha sido dirigido por el CICR en nombre de la Comisión Internacional. Es financiado por Alemania. Los archivos contienen más de 30 millones de documentos del período nazi y los años inmediatamente posteriores a la guerra, y dan cuenta de la suerte que corrieron más de 17,5 millones de personas. 

         

  ¿Por qué ahora se están concentrando en algunas partes de la ex Unión Soviética?       

Durante la Guerra Fría, el hecho de que el SIB estuviera ubicado en Europa occidental dificultó, si no imposibilitó, que las víctimas y sus familiares del bloque soviético acudieran a pedir su apoyo. A fin de compensar esa situación que persistió durante un largo período, el SIB y el CICR están haciendo un esfuerzo conjunto para difundir el Servicio en tres países sucesores de la Unión Soviética: Ucrania, Bielorrusia y Rusia. Gran parte de esos territorios estuvo ocupada por la Alemania nazi, y el número de víctimas es muy alto.

La iniciativa se dirige a los últimos representantes de la generación sobreviviente y tiene por finalidad que todas las personas interesadas tengan la oportunidad de conta ctar el Servicio. Dado que los archivos han sido abiertos al público, los solicitantes ahora pueden recibir copias de los archivos que documentan lo que ellos mismos o alguno de sus familiares vivieron bajo el régimen nacional socialista. Anteriormente, lo único que recibían era un documento de una página donde se consignaba información básica. Por otro lado, el SIB ahora puede recibir y procesar solicitudes en ruso, lo que antes no era posible.

  Sesenta y cinco años después de terminada la guerra, ¿el SIB sigue recibiendo solicitudes individuales de las víctimas o de sus familiares?  

En territorios de la entonces Unión Soviética ocupados por la Alemania nazi, murió el 25 por ciento de la población civil. Lo que significa que, incluso ahora, casi todas las personas tienen algún familiar que desapareció o murió en esa época. Los sobrevivientes desean poder transmitir la información antes de que se pierda. Pero recibimos cada vez más solicitudes de miembros de la generación más joven, lo que demuestra que la necesidad de comprender el pasado sigue siendo muy fuerte.

  ¿Qué están haciendo para que el SIB sea más conocido en la ex Unión Soviética?  

En el último año, se realizaron cinco misiones conjuntas del CICR y el SIB a Moscú, Kiev y Minsk para mantener reuniones con otros archivos que abarcan períodos y temáticas similares, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja —los socios más importantes del SIB— y las asociaciones de víctimas e instituciones de investigación. Se hicieron propuestas para lanzar varios proyectos de cooperación, algunos de los cuales ya se están concretando.

  ¿Estas misiones han tenido alguna repercusión?  

La tendencia es clara: tenemos un mayor número de solicitudes procedentes de esos países. El SIB se enorgullece de que su sitio web esté disponible en ruso desde mayo de 2010. El número de visitas a ese portal se cuadriplicó después de las recientes misiones a la región. Los solicitantes pueden completar en línea la solicitud en ruso. El servicio es totalmente gratuito para los sobrevivientes y sus familiares.

  El CICR se retirará del SIB a finales de 2012. ¿Qué consecuencias tendrá esa desvinculación para el Servicio?  

Con la apertura de los archivos a los investigadores, la labor del SIB se concentrará cada vez más en la investigación histórica, la documentación, el trabajo de archivo y la educación. Esas actividades amplían la tarea original del SIB de prestar servicios de búsqueda y no caben dentro de las responsabilidades del CICR.

Por ello, el CICR ha llegado a un acuerdo con la Comisión Internacional para el Servicio Internacional de Búsquedas, órgano director del SIB compuesto por once miembros (véase el recuadro), para desvincularse de sus tareas de administración hacia finales de 2012. Quedará entonces abierta la posibilidad de adoptar una estructura de gestión adaptada a la nueva situación. Se están manteniendo negociaciones con el Archivo Federal de Alemania a fin de llegar a un acuerdo en virtud del cual esa institución asesorará y colaborará con el SIB.

El CICR seguirá asociado al SIB, dado que tendrá el papel de observador y continuará compartiendo sus conocimientos y su experiencia en materia de búsqueda de personas.